¡Es lo nuestro!...
¡Por supuesto que sí!... sobre todo cuando el dinero escasea, el desayuno tlaxcalteca se enriquece. Tamales y atole son comida sustanciosas, muy tlaxcaltecas y mexicanas. Atole, tamales, memelitas y sopes cubren la necesidad gástrica matutina.
Cuántos tipos de atole hay, tal vez nadie lo sepa; hay tantos como la imaginación de la “doña” lo permita. Se conocen algunos de panela, piña, guayaba, arroz y champurrado, etc.
Pero cocinarlos, tiene su “maguiltia”, que consiste en que nadie debe enojarse, porque con las desavenencias, los tamales no se cuecen, la vaporera se “hierve y la masa se sale de las hojas y derrama, produciéndose un batido”.
La inmediata solución para este desastre consiste en que quienes se enojaron contenten a los tamales bailándoles y cantándoles, hablándoles con ternura y entonces se coserán. El tamal ya está cocido cuando se despega de la cobertura de su hoja de maíz.
Si esto es así, ya estamos frente a un desayuno de reyes tlaxcaltecas, y tal vez al final bueno será un vaporoso jarro de café de olla endulzado con panela saborizado con granos de anís y de canela.
La clave de los platillos nuestros está en la calidad de maíz y en los demás ingredientes, pero, sobre todo, en cómo se cocinan. Por ejemplo, la sazón de un mole de olla consiste en que el guiso, a fuego lento, permanezca durante buen tiempo.












