Sin lugar a dudas, el de Lorena Cuéllar es el sexenio de las grandes obras. En la primera mitad de su mandato, se ejecutaron más de cinco mil obras de impacto social en materia de educación, salud, seguridad, turismo, deporte, ecología, servicios básicos y urbanización.
Ejemplos de ello hay muchos: el Centro de Capacitación para Personas con Discapacidad (Cecapdif); la Universidad Intercultural de Ixtenco; las unidades de Hemodiálisis, de Cirugías de Mínima Invasión y de Hemodinamia; el Albergue para familiares de pacientes hospitalizados, la Clínica de las Emociones, y el Centro de Control, Comando, Comunicaciones, Cómputo, Coordinación e Inteligencia (C5i).
También, inició la construcción del CRIAT-Teletón, la nueva Escuela CRI, el Banco de Alimentos y la Unidad de Radioterapia y Radiocirugía con Acelerador Lineal, junto con la segunda etapa de la Ciudad de la Seguridad, la Ciudad Administrativa y la Ciudad Deportiva de Alto Rendimiento.
Estas obras emblemáticas, por mencionar algunas de las más relevantes, ya le brindan al estado una perspectiva de crecimiento y desarrollo fundamentales para elevar el nivel y la calidad de vida de la población en los años por venir. Forman parte de las nuevas bases para el bienestar de las y los tlaxcaltecas, junto con proyectos como la Ciudad de la Cultura y del Entretenimiento, el Centro Veterinario Antirrábico, el Centro Estatal de Emergencias en Salud, la ampliación de la Unidad de Hemodiálisis, la Central de Abasto, y la nueva sede del Instituto Politécnico Nacional.
Mediante la aplicación eficaz del presupuesto, y sin contraer deuda pública, en Tlaxcala se ha hecho, con recursos propios, una inversión sin precedente en infraestructura que supera los 5 mil millones de pesos, y esta circunstancia se fortalece con la capacidad de gestión de la gobernadora, quien no solo consiguió incluir al estado en la lista de los nuevos Polos de Desarrollo del gobierno federal, sino también el Viaducto Elevado Santa Ana Chiautempan, cuyos trabajos de construcción comenzarán a partir del 9 de junio.
La inversión de 750 millones de pesos correrá a cargo del Gobierno de México, pero representa un esfuerzo coordinado entre autoridades federales y estatales que materializará una de las obras más relevantes en materia de infraestructura vial de los últimos años, ya que apuesta por un nuevo modelo de movilidad que, como lo expresó la mandataria, representa un paso determinante hacia la modernización vial de Tlaxcala.
Como sabemos, la zona de Chiautempan, con su creciente actividad comercial y su intenso tránsito diario, llevaba años exigiendo soluciones reales en esta materia. Un intento por lograrlo fue la construcción del actual puente vehicular, durante el mandato de Héctor Ortiz Ortiz, misma que no cumplió con las expectativas, debió a que su orientación no contribuyó a lograr un flujo vehicular más eficiente. Posteriormente, llegó la modernización de la carretera Tlaxcala–Apizaco, en el gobierno de Marco Mena, con el Distribuidor Vial en “El Molinito”, pero no alcanzó para resolver los problemas de tránsito en la Vía Corta Chiautempan-Puebla ni de conexión comercial y económica entre Tlaxcala, Chiautempan y Apetatitlán.
No obstante, mediante las gestiones de la titular del Ejecutivo estatal, el proyecto del Viaducto Elevado Santa Ana Chiautempan se incorporó al Plan Carretero anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum, respondiendo así a una demanda histórica de la región, ya que mejorará el flujo vehicular, optimizará las rutas de transporte público y brindar mejores condiciones para usuarios y operadores del transporte de mercancías. Incluso, la obra no implicará la demolición del puente actual, ya que la nueva estructura se construirá por encima del existente.
No sobra decir que, junto con este viaducto, llegará otra acción estratégica: la ampliación a cuatro carriles de la autopista Tlaxcala–Puebla, lo que será posible tras una larga negociación concretada en este sexenio, pues, con el aval del Congreso del Estado, los concesionarios de esta vía de comunicación asumirán la inversión, lo que no tendrá un impacto en las finanzas estatales.
Claramente, el gobierno de Lorena Cuéllar ha venido articulando acciones con visión de futuro, cimentando un legado de desarrollo que impactará el crecimiento de Tlaxcala en el mediano y largo plazo con proyectos que responden a las demandas de la población. Así, el sexenio de las grandes obras se alinea al objetivo prioritario de consolidar el segundo piso de la Cuarta Transformación.