Los yacimientos de obsidiana y los talleres fueron descubiertos y reportados también por el mismo autor.
En la agricultura se destacaba por el cultivo del maguey para la producción de pulque; el maíz, la calabaza y el frijol, de manera especializada.
En la construcción de obras arquitectónicas se fabricaron adobes y mortero de cal, se utilizaba el cascajo, xalnene, bloques de tepetate, piedra volcánica (tezontle) y piedra de otras fuentes.
La reflexión vinculó el dolor de María con la violencia actual, generando un momento de empatía, silencio colectivo y consuelo espiritual entre asistentes
Celebraciones religiosas y actividades turísticas transcurren sin incidentes, con despliegue coordinado de corporaciones de los tres niveles de gobierno
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El Altiplano Central de México fue un crisol de algunas culturas y paso natural de otras que se desplazaban a distintos rumbos. Precisamente, la región de Calpulalpan, el bastión estratégico del poniente del estado de Tlaxcala, fue una región con las condiciones óptimas para el tránsito de grupos humanos que peregrinaban, exploraban territorios en busca de espacios para asentarse y posteriormente comerciaban. Fue aquí por donde cruzaron infinidad de personas que iban en busca de tierras para fundar sus pueblos, ya fuera porque su líder moral lo decidía o porque su mítica tierra era señalada por sus deidades. Así cruzaron muy cerca de Calpulalpan los chichimecas (tlaxcaltecas), quienes sufrieron las hostilidades de grupos locales como los aztecas al pasar por el Valle de México. Otros llegaron por el norte, noroeste y oeste rumbo a Cholula. Una de aquellas peregrinaciones, al pasar por la región de Apan, guiados por la referencia de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl arriban a Calpulalpan, se establecieron en el Cerro Yehualica, quienes después de un tiempo se dirigieron rumbo al oriente cruzando cercos y pueblos bélicos como Hueyotlipan y Tliliuquitepec, para alcanzar la tierra prometida de Huamantla, donde los otomíes asentaron sus reales.
En tiempos previos al paso de los anteriores grupos, en el período denominado Preclásico Tardío (400 a. C. - 250 d. C.) hubo un crecimiento de la población, se desarrolló la arquitectura e incluso el urbanismo. En Calpulalpan prevalecen en algunos casos como los asentamientos de San Nicolás el Grande (probablemente el pueblo teotihuacana más grande descubierto en el estado de Tlaxcala) y Los Cerritos (antes Las Colinas). En Calpulalpan fundaron estancias, aldeas, villas, pueblos y casas o templos aislados, con rasgos culturales netamente teotihuacanoides.
Desde la década de los años 1960 inicié el registro de decenas de sitios arqueológicos que sirvieron de referencia para las investigaciones de posteriores estudiosos de la arqueología que arribaron a la región en distintas épocas. Durante el Siglo XX en Calpulalpan hubo algunos investigadores dedicados a reconocer el área. Cronológicamente se registra a Florencia Müller, quien trabajó desde el gabinete, después Sigvald Linné, George Vaillant, Román Piña Chan y bajo la dirección de éste último, Fernando Cortés de Brasdefer (FCB). Posteriormente, en la primavera de 1972 el INAH implementó un proyecto de exploración y restauración dirigido por el arqueólogo José Luis Gómez León, mismo en el que participó quien esto escribe.
Más adelante se llevó a cabo el Proyecto Norte de Tlaxcala cuya dirección estuvo a cargo del arqueólogo Ángel García, con la participación nuevamente de FCB y de Leonor Merino, período en el que el autor del presente artículo efectuó las primeras y únicas excavaciones que se han realizado en el antiguo asentamiento teotihuacano de San Nicolás el Grande, descubierto y registrado por él mismo. No se trata del sitio arqueológico de 9 estructuras que George Vaillant reportó con nombre similar, sino de otro distinto, homónimo de San Nicolás el Grande, con 119 construcciones prehispánicas que incluye una plaza cerrada con una estructura piramidal alta.
El mismo arqueólogo tlaxcalteca contribuyó a elaborar el primer plano del sitio. Los recorridos de superficie le permitieron identificar pueblos teotihuacanos como San Nicolás el Grande y Los Cerritos, en este último sitio hasta ahora han sido identificadas algunas estructuras piramidales y otras estructuras. De las aproximadamente 30 que existieron, hoy únicamente pueden verse las 3 mayores y algunos restos más de otras desbastadas por los efectos del arado agrícola. Este lugar fue un importante asentamiento residencial, agrícola, artesanal, comercial y religioso, que al mismo tiempo producía vasijas de cerámica, deidades de barro, figurillas de diversos tipos, esculturas en piedra representando también deidades, azuelas, morteros, metates, metlapiles, tejolotes, mazos, herramientas y fina lapidaria de obsidiana, así como navajillas, raspadores, cuchillos y hachas, también objetos artesanales más finos elaborados con el mismo material, en su mayoría de color verde de las minas controladas por Calpulalpan y en menor cantidad en gris proveniente de otras fuentes, y muchos otros objetos en distintos materiales.
Hubo un intenso comercio con otras regiones mesoamericanas como el Área Maya, Oaxaca y el Golfo. También existen evidencias de mica, caracoles y conchas marinas, cuentas de piedra verde, laminillas delgadas de basalto decoradas en rojo, cinabrio, mercurio, máscaras teotihuacanas de piedra verde, yugos y palmas, cerámica anaranjado delgado y de otros tipos foráneos, así como pigmentos de varios colores. Este punto geográfico sirvió de pernocta para continuar a Teotihuacán o a la Cuenca de México y viceversa, igual que en la actualidad.
Otro asentamiento fue la ciudad denominada San Nicolás el Grande, reportado también por el autor, quien posteriormente levantó un plano identificando 119 estructuras, entre las que se encuentran una plaza cerrada de planta rectangular, 2 pozos artificiales azolvados, uno muy grande de entre 4 y 5 metros de diámetro, y el otro de menores dimensiones, es el que se logró explorar, identificando en su interior semillas de aguacate e importante y abundante cerámica clásica como la denominada anaranjado delgado, en diferentes variedades. La excavación de este pozo fue realizada por FCB.
En la década de los 1990 el INAH implementó un proyecto arqueológico en Tecoaque dirigido por el arqueólogo Enrique Martínez, que al parecer continúa, así como un rescate realizado por el propio INAH en el sitio arqueológico denominado Los Castillo (hoy La Herradura).
Finalmente se llevaron a cabo las exploraciones arqueológicas en la Montaña Sagrada de Yehualica dirigidas también por quien esto escribe. A todo esto, hay que agregar que el INAH Puebla y después sólo Tlaxcala, desplegaron en el área inspecciones, rescates y salvamentos arqueológicos de manera esporádica hasta la fecha.
Una aportación más del autor del presente artículo a la arqueología y a la paleontología tlaxcalteca, fue haber descubierto y reportado un séptimo yacimiento de obsidiana verde que estuvo también bajo el control de Teotihuacán y posteriormente de los pueblos aztecas y acolhuas de Calpulalpan; así como uno de los palacios del Rey Poeta Nezahualcóyotl; y el hallazgo de fauna plehistocénica de hace más de 10000 años como mamuts, perros-lobos, caballos, camellos, evidencias de armadillos del tamaño de un Volkswagen (gliptodontes), y de otros fósiles de la misma era.