Aprueba Poder Legislativo de Tlaxcala minuta para que estos beneficios no excedan la mitad de la remuneración de la persona titular del Ejecutivo federal
El espacio brinda servicios veterinarios básicos, a bajo costo y de calidad, pero el espacio está alejado de pobladores de municipios de la periferia del estado, lo que complica puedan acceder a ello
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Todo plazo se cumple. Este día Trump asumirá por segunda vez el cargo de presidente de los Estados Unidos de América y su mensaje violento, polarizador, burlón, amenazante y hasta malicioso tiene de puntitas al mundo entero. Trump ha dicho, entre otras linduras, que “habrá ríos de sangre”, “se desatará el infierno”, “los saqueadores deberían ser disparados” y hasta acusó a los inmigrantes haitianos en Springfield, Ohio, de comerse las mascotas de sus vecinos.
Trump arrasa. Pero, sin lugar a dudas, en cuanto a su postura xenófoba y antiinmigrante, México es su enemigo favorito. Lo comprueban expresiones como: “México se convirtió en nuestro socio comercial número uno y nos están estafando a diestra y siniestra”, “los extranjeros que cruzan sin permiso la frontera son asesinos, traficantes de drogas y terroristas”. Trump amenaza con intervenir contra quienes él considere narcotraficantes en territorio mexicano, poner 25% generalizado de aranceles y deportar masivamente a inmigrantes sin documentos, entre otras despóticas intimidaciones.
Esas declaraciones no deben tomarse a la ligera. El personaje de “bad man” le va bien a Trump. ¿Ya vieron su foto oficial con la mirada de villano de telenovela? (por cierto, que es igual que su foto de ficha policial). No en balde además será el primer presidente en ese país al cual la justicia haya confirmado como delincuente con sentencia. Ese hombre no antepone la humanidad o a los más vulnerables a sus posturas radicales e inconmovibles. Esto aplica igual a adultos mayores que a niñas, niños y adolescentes, una franja de población que en cualquier contexto de personas “normales” debería ser prioridad. ¿O no recuerdan las jaulas de Trump?
La política de separación de familias en el primer periodo de Trump incluyó que niñas, niños y adolescentes fueran encerrados en jaulas en una acción totalmente contraria al respeto a la eminente dignidad de las personas y sus Derechos Humanos. Esta separación forzada fue calificada como “tortura”, “devastadora”, “inhumana”, “cruel”, “inadmisible” y por supuesto, ilegal.
Pero, ¿es ilegal? No según él y sus seguidores, entre otras razones porque Estados Unidos es el único país del mundo que no ha ratificado la Convención del Niño de la ONU vigente desde 1989 y eso que es el tratado internacional en materia de derechos humanos con el mayor número de ratificaciones a nivel mundial. ¡Vaya! Hasta Somalia que faltaba ya lo ratificó. Tampoco ratificó el Pacto de San José. Son iguales en ese sentido Estados Unidos y Rusia, que tampoco firmó el Convenio Europeo de Derechos Humanos.
Casi 5 millones de personas están en riesgo de deportación. Muchas niñas y niños que pueden ser separados de sus familias son de nacionalidad estadounidense por nacimiento, pero también son hijas e hijos de México por ser descendientes de mexicanos. Ellos también son mexicanos, que no se nos olvide, y por ello es necesario prever el riesgo de volver a vivir una política de separación de familias como la que ya se sufrió y evitar con toda la fuerza del Estado mexicano el dolor que se avecina.
Los padres y madres deberían tener el derecho de decidir con quien se queden sus hijos si ellos fuesen deportados y siempre con todos los derechos y prerrogativas que les da ser menores de edad y ciudadanos de ambos países. Así también, México debe atender integralmente a las y los menores de edad que estarán en condición de movilidad.
No se deben cerrar jamás los ojos a la realidad por horrenda que sea. Embarazos infantiles, trabajo forzado, falta de salud y educación son temas inaplazables que el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) como órgano rector federal y estatal de políticas públicas tiene en el centro de su quehacer con toda la urgencia e importancia que la protección de cada persona menor de edad exige.
Pongamos real atención y abracemos a nuestras hermanas y hermanos mexicanos, especialmente a las y los más pequeños de todos cuantos sufrirán. Si nos encontramos con súplica de misericordia en sus ojitos y bracitos como ya está sucediendo en tantas partes, voltear la vista, como dice el clásico, puede no ser ilegal, pero definitivamente, sería inmoral. Tan detestable como las jaulas de Trump.