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Análisismiércoles, 26 de marzo de 2025

Nada personal / Misterio sin resolver

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El título bien podría corresponder a una serie estadounidense o al episodio de una película de ciencia ficción, pero tristemente no lo es.

El cruel asesinato de varios jóvenes tlaxcaltecas en territorio poblano el pasado dos de marzo, tras su estadía en las costas de Oaxaca, es tan real como escalofriante y conforme pasan los días el misterio crece y el caso se mantiene sin resolver.

Aunque lo sucedido a principios de mes fue opacado horas después por el hallazgo del campo de entrenamiento de Teuchitlán, Jalisco, no es cosa menor.

Detrás de lo sucedido está un entramado que involucra a autoridades de tres estados (Oaxaca, Puebla y Tlaxcala), quienes para tratar de “sepultar” el caso revelaron una consigna con base en investigaciones a medias: “eran ladrones” y todo apunta a “un ajuste de cuentas”.

Empero, en el aire se mantienen muchas preguntas que para los padres y demás seres queridos de las víctimas no han encontrado una contundente respuesta.

¿Qué jóvenes se dedicaban a delinquir? ¿Quién los enganchó para ejercer actividades ilícitas? ¿Quién ordenó su muerte? ¿Qué delitos cometieron en Tlaxcala? ¿Desde cuándo iniciaron esa carrera delictiva? ¿Eran todos los integrantes de la supuesta banda o hay más? Todas preguntas sin respuesta.

Inesperado giro

Asimismo, el nombre de un personaje clave fue puesto sobre la mesa en esta historia: José Alfredo L., alias “El Jocha”, hombre con negocios en Huatulco que, según los reportes, reclutó a las víctimas para cometer asaltos en la región.

Uno de esos golpes habría sido contra un grupo criminal de la zona, al que los jóvenes le habrían robado medio millón de pesos, hecho que pudo haber sido su sentencia de muerte.

La única sobreviviente de todo el grupo de jóvenes, Brenda S., confirmó esa versión, pero de la tlaxcalteca no se sabe más. También hubo un detenido de iniciales L.E.S.V., que contaba con ficha de búsqueda por desaparición y sigue declarando.

Las autoridades también indagan si las víctimas estaban ligadas a “Los Zacapoaxtlas”, una banda dedicada al robo a casas y asaltos a cuentahabientes. Pero en Oaxaca, la pregunta no es quién roba, sino quién deja robar.

La ejecución de los jóvenes tlaxcaltecas destapó algo más grave: la presunta colusión entre policías y grupos criminales en la región. En la costa oaxaqueña no es un secreto que existen uniformados que responden a intereses que nada tienen que ver con la ley.

Informes oficiales refieren que en la costa oaxaqueña opera un líder delincuencial, Saúl B., alias “El Bogar”, identificado como el principal generador de violencia en el Estado.

Lo más irrisorio es que, uno a uno, los jóvenes tlaxcaltecas fueron privados de la libertad en una ciudad plagada de cámaras, donde tiene su sede la Secretaría de la Marina, con su 18 Zona Naval y la Sedena con el 98 Batallón de Infantería.

Lo único claro y lamentable en todo esto es que los grupos criminales están enganchando los cuerpos juveniles como aceite, como gasolina para mantener funcionando sus negocios, lo que se refuerza con estadísticas de que en México los homicidios son la primera causa de muerte para los jóvenes, más que los infartos o el cáncer.

De momento la investigación sobre la muerte de los jóvenes tlaxcaltecas y la colusión entre los agentes de Huatulco y San Pedro Pochutla con el crimen organizado sigue abierta, aunque -si no me equivoco- las apuestas están en que terminará como siempre: en el olvido.

El caso da para más, sobre todo aquí en Tlaxcala donde el secretario de Gobierno, Luis Antonio Ramírez Hernández, recientemente declaró que aquí no hay investigaciones porque al fallecer los jóvenes el delito ya prescribió, pero ya ahondaremos sobre ello.

“De poca m…oral”

Las tres legisladoras impulsadas en candidatura común por las dirigencias de Morena, RSPT y PVEM no sólo fueron tachadas de usurpadoras, sino de que a pesar de arribar al Congreso local mintiéndole al pueblo, no han hecho nada para respaldar a ese sector.

Pero más allá de lo que hoy se diga y conociéndolas como son, las tres legisladoras confirmarán la “poca moral” que tienen y, aunque por congruencia y respeto al pueblo de Tlaxcala deberían solicitar licencia, no lo harán y, peor aún, buscarán saciar mucho más el apetito de poder que ostentan. ¿o no?

  • moisés.morales@elsoldetlaxcala.com.mx

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