elsoldetlaxcala
Análisismiércoles, 11 de marzo de 2026

Resiliencia / No es felicitación, es memoria y exigencia

También implica capacitar a quienes imparten justicia, eliminar prejuicios arraigados y asegurar que las denuncias no se minimicen ni se revictimice a quienes se atreven a levantar la voz. La justicia tardía o incompleta no es justicia.

Por eso el 8 de marzo incomoda. Porque no es un día para regalar rosas, sino para preguntarnos qué estamos haciendo —como sociedad y como gobierno— para que ninguna mujer tenga que vivir con miedo.

El día en que ya no haya mujeres desaparecidas, cuando ninguna víctima tenga que suplicar justicia y cuando las instituciones respondan con eficacia y dignidad, quizá entonces el 8 de marzo pueda ser una fecha de celebración.

Mientras tanto, no es un día para felicitar.

Es un día para recordar.

Para exigir.

Y para no olvidar que la igualdad todavía está en construcción.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

ÚLTIMAS COLUMNAS

Más Noticias