De acuerdo con indicadores nacionales, el estado avanza en un sistema de justicia más eficaz; destaca en resolución de casos y uso de mecanismos alternativos
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Realmente no sé ni cómo empezar a abordar la temática periodística del Mvz. Álvaro Salazar Lozano, consocio-SGHEL. Personalmente lo traté poco, allá por 1986-87, en razón de que Aida Salazar, su hija, era compañera de trabajo en la Dirección de Informática del Gobierno del Estado en que laborábamos, y él ocasionalmente iba a buscarla; yo era algo así como el “enlace”, bueno.
Entonces, él desempeñaba distintos cargos públicos, especialmente en la administración de la Lic. Paredes Rangel, en que él fungía como secretario de gobierno. Desde mi apreciación, era un señor un tanto serio, afable, con suficiente criterio cultural, nada ostentoso (como esos que se marean en un tabique), cuya presencia imponía cierta severidad. Con su hijo del mismo nombre me llevé muy bien, éramos casi de la misma edad y, en consecuencia, estábamos en “sintonía”.
Con el correr de los años, empecé a documentarme de las colaboraciones del Dr. Salazar Lozano en El Sol de Tlaxcala; y como en su momento fue consocio de la SGHEL fue como lo consideré analizar en mi “recorrido”, a través de las páginas de El Sol, en los primeros 50 años del periódico tlaxcalteca por antonomasia. Así las cosas, encontré colaboraciones muy interesantes firmadas por don Álvaro, de las cuales haré una reseña -espero nada complicada para los amables lectores- RECONOCIENDO con este análisis aunque de forma modesta, el transitar del dr. Salazar en este medio informativo. Es conveniente segmentar, en 3 décadas, sus colaboraciones en los años: 70, 80 y 90. En ese orden respectivo, fueron 26, 215, y 180 aportes firmados, mismos que suman 421 artículos que, desde luego son de gran valía para Huamantla y para Tlaxcala entidad.
El 12 de nov. 1973, se publicó “La Feria de Huamantla se celebraba desde 1827”, sin firma. En dicha nota el entrevistado es Álvaro Salazar, quien aporta una serie de datos relacionados al tema. Por cierto: ese tema, en esas fechas, generó cierta controversia histórica con el atildado investigador y escritor don José García Sánchez, también consocio-SGHEL. Lo anterior: como mera referencia de este análisis, dado que, reitero, la nota no está firmada.
En esa década, en apenas dos años (1976-77) se le publicaron 26 colaboraciones, mismas que las compartiré en este espacio, aunque en forma alfabética, separadas por asterisco: “A propósito de una fiesta” * ¿Acaso Tlaxcala no tiene historia? *¡Ah, Pa’Peliculitas! * Atentado a la cultura de México * Brucelosis (fiebre de malta) * “Buitres y cuervos caen sobre el agro tlaxcalteca” * “De Conan Doyle hasta Agatha Christie” *[Desiderio H.] Xochitiotzin. El Hombre que siguió su destino. I * [Desiderio H.] Xochitiotzin. El hombre que siguió su destino. II * Desorganización y corrupción, males de nuestro tiempo * Dostoyevsky, Cantinflas y la humildad * El Capulín. “Una colonia que da ejemplo” * El fantasma de la desnutrición * El monstruo de mil cabezas “Los especuladores” * Elevar el nivel cultural, una obligación de los municipios * Enrique Borja, “Requiem para un jugador” * Esa empolvada y necesaria Ley de Responsabilidades * Ixtenco, un pueblo en busca de un camino * La importancia de los rastros municipales * La Malintzi, un gigante desnudo * La rabia, enfermedad maldita * Las tribulaciones de un empleado * Los peones acasillados. “Los desposeídos de la Sociedad” * Primero de abril en Chilpancingo * Tuberculosis (la peste blanca) * Un día de Reyes.
Como se puede apreciar, hay tema para todos los gustos; además, se perciben títulos que denotan conocimiento, y otros, sólida gama cultural. El titulado “¿Acaso Tlaxcala no tiene historia?” me parece excelente; hace breve recorrido por la historia, para llegar al tema medular, en el sentido de que a pesar de la inmensidad cultural e histórica que posee Tlaxcala, simple y sencillamente hay servidores públicos ciegos, o enanos, que ignoran olímpicamente la sólida historia tlaxcalteca. No me refiero al 2025. Estoy hablando de mediados de los 70 en que, don Álvaro ubica y contextualiza su criterio. El artículo “Dostoyevsky, Cantinflas y la humildad” es genial: dicen que no se debe mezclar, o confundir la gimnasia con la magnesia, pero don Álvaro hace una mezcla sin igual de estos dos geniales personajes.
La década de los 80, el dr. Salazar Lozano la inicia con el pie derecho, y con su única columna denominada “Anecdotario Huamantleco” en la que, a lo largo de dos años y medio, desarrolla y comparte 101 colaboraciones en dicha columna. Cada una de ellas tiene título, lo que ayuda en mucho, y facilita una clasificación más concreta. Luego presenta 6 aportes con el título “Charlas de don Vencis” que, como se entiende, son ciertas charlas, mensajes, consejos, pesares, etcétera. Las 108 colaboraciones restantes de esa década -de los 80-, son colaboraciones un poco más al análisis cotidiano de la problemática imperante en la entidad tlaxcalteca, de personajes que por su momento, o partida, merecen algún comentario o remembranza, según el parecer de nuestro personaje. En esta década se aprecia a un articulista más analítico, cauto, menos lúdico, menos dicharachero.
En la década de los 90, aunque poco menor, no es menos importante su producción. Estamos hablando de 180 colaboraciones; no pierde su esencia analítica; quizá por las posiciones que como servidor público ostenta para esos años, podemos leer a un articulista más “políticamente correcto”. De por sí, el consocio Álvaro Salazar tenía sólido bagaje cultural. Sus múltiples viajes a otros países y a otros estados de la república le brindaban panoramas que en mucho educan y ayudan, y que desde luego enriquecen el conocimiento, el criterio y amplían la visión de sucesos, complejos en ocasiones. Gran parte de estos 180 artículos están perfilados a la problemática política imperante en la república y en el estado. Los noventa, fue una década convulsa, violenta, de grandes cambios en la política nacional y muchas zozobras básicamente a nivel estatal. Y don Álvaro entendía muy bien, y con prudencia y cautela estos acontecimientos, y compartía sus reflexiones al respecto.
Eso no le restó interés desde luego a su muy particular estilo y hasta encanto narrativo. En pocas ocasiones fue intermediario entre las decisiones cupulares de gobierno, con las gestiones de la Sociedad de Geografía, Historia, Estadística y Literatura de Tlaxcala, dado que la SGHEL atravesaba por una etapa de incertidumbre legal en su propia propiedad iniciada en el sexenio de Tulio Hernández Gómez. Pero bueno: eso es harina de otro costal. En los ochentas y parte de los noventas, términos como machismo, misoginia, clasismo, nepotismo, racismo, acoso, eran, digamos “normales” porque no había una exigencia, como se tiene hoy día, feroz hacia algunos de ellos. En sus aportaciones, don Álvaro pudo haber tenido algunos “resbalones” en ciertos términos o temas o reflexiones, ¿quién no? pero reitero: eran otros tiempos. Hoy día, la sociedad tal parece está muy al pendiente de ciertas declaraciones de ciertos servidores o “gatos del pueblo” como expresara Tulio Hernández Gómez con su peculiar lenguaje.
¿Imprecisiones? desde luego que las tuvo. ¿Errores? es probable que también. Sus interesantes aportaciones llegaron a su fin, al finalizar el siglo XX, y el mismo segundo milenio. Tal parece que, reconoció que su época de articulista y/o de funcionario público estaba llegando a su término, y muy a tiempo supo ceder espacios del ámbito político, los cargos públicos, los artículos periodísticos a las nuevas generaciones. En los albores del siglo XXI recibió importante cargo en las filas de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, pero desafortunadamente ya no hubo colaboración periodística alguna de su parte. De hecho: en el 2001 hubo tres posicionamientos suyos, como ciudadano, en El Sol, pero fueron en inserciones pagadas; éstas fueron: a) en relación a la posible privatización de PEMEX; b) su posicionamiento ecológico, dirigido a Alfonso Macías, srio. de ecología, y c) su opinión en relación a la ampliación de cuatro carriles de la carretera Apizaco-Huamantla, ésta última, el 25 de junio de 2001. Enhorabuena a la memoria de don Álvaro Salazar Lozano, reconociendo sus 421 colaboraciones periodísticas; mucho de él sigue vivo en las mismas.