La familia de un joven de 22 años de edad tomó una decisión que, en medio de la pérdida familiar, se convirtió en un acto de vida para otros al donar sus órganos
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Ha sido el personaje más fotografiado (por El Sol de Tlaxcala) a lo largo de 51 años (1956-2007), y aún después de fallecido (sept. 2007) su imagen ha seguido teniendo difusión esporádica en el impreso. Ha sido, además, el periodista y/o colaborador varón con mayor duración, 51 años, en cuanto al envío de colaboraciones: la 1ra, en febrero 1956, y la última (una entrevista), en feb. 2007.
Xochitiotzin ha sido el cronista del municipio de Tlaxcala con mayor duración como tal: 23 años (ago. 1984-sept. 2007). Además: fue consocio y presidente (10 nov.79) de la SGHEL. En el lapso de 14 años y medio (9 sept. 1984-21 feb. 1999), envió 697 colaboraciones a El Sol, en su calidad de cronista, para su columna “Testimonios tlaxcaltecas” (algo así como 48 por año). Fungió como jurado calificador en innumerables eventos culturales. Por más de 6 décadas dictó cientos de conferencias en múltiples foros.
En la historia de Tlaxcala ha sido el principal ilustrador de portadas de libros. Su legado muralístico en entidades locales y nacionales es muy amplio. Realizó varias miles de obras de caballete y cientos de obras (reconocimientos oficiales) para personalidades, invitados especiales y triunfadores. Participó en diversos hermanamientos con regiones unidas históricamente con Tlaxcala. Asimismo, fue el embajador de la cultura tlaxcalteca en varias regiones nacionales e internacionales; y en éste orden de ideas, fue el invitado de honor en infinidad de eventos culturales.
Ha sido el personaje más entrevistado en El Sol durante 51 años. Su 1ra colaboración en este diario se publicó el 11 feb. 1956 con el título “El Carnaval de Contla en mis recuerdos y en mi obra”, y la última (una entrevista a él) el 11 de feb 2007; entre una y otra, hay 51 años. En radio y tv participó, por décadas, en distintos programas. Fue el 1er. delegado del INAH en Tlaxcala. Conoció y trató a todos los periodistas fundadores de El Sol; y también, a casi a todos los presidentes de México, desde Adolfo Ruíz Cortinez hasta Vicente Fox.
Externó opiniones en temas que fueron complicados o sensibles en su momento, ya sea porque lo entrevistaron y/o por determinación propia. Es el personaje que, en vida, más reconocimientos se le brindaron por múltiples sectores sociales e instituciones educativas y culturales. Dada su indiscutible presencia en el imaginario social, externó opiniones en incontables acontecimientos sociales. Proyectó múltiples obras de carácter artístico, religioso, cultural y arquitectónico.
Varias personas (amistades del maestro) tuvimos el honor de haber sido plasmados en los murales de Palacio, entre ellos el antropólogo Hugo G. Nutini, el historiador Andrés Angulo, el polímata Miguel N. Lira, el filósofo y poeta Juventino Sánchez de la Vega; el político Joaquín Cisneros Molina, Isaías Ocampo, cronista de Atlihuetzia; y Rafael García Sánchez, escribidor. De alguna forma se relacionó con todos los gobernadores, desde Cisneros Molina hasta Héctor Ortiz. Es sabido que en algunas ocasiones, donó obra plástica para fomentar la participación y lograr algún apoyo en obras de beneficio común.
Al menos una veintena de poetas y/o compositores han escrito en su honor; muchas de ellas publicadas en El Sol. Fue el personaje más consultado por historiadores e investigadores, como Raymond Buve, Charles Gibson, Hugo G. Nutini, y otros más. Por otra parte, fue integrante y miembro fundador de una treintena de diversas agrupaciones especiales en Tlaxcala. Es el personaje que más exaltó a la ciudad y al estado de Tlaxcala (dentro y fuera de la entidad), con referencias bibliográficas de primer nivel, con opiniones de expertos en el tema, en mesas redondas, en simposios nacionales; es el creador del concepto “tlaxcaltequidad”.
Fue en el sexenio del gobernador Lic. Anselmo Cervantes Hernández en el que don Desiderio realizó el 43% del total de sus murales, es decir: 206 m2 en Palacio. (Los cuatro gobernantes siguientes: Ignacio Bonilla, Crisanto Cuéllar, Luciano Huerta y el poblano Emilio Sánchez NO promovieron ni siquiera un M2 de murales). Don Anselmo ha sido hasta hoy (2025) el gobernante que más impulso ha dado a la cultura en todos los órdenes sociales. En el sexenio de Tulio Hernández, Xochitiotzin retoma el trabajo muralístico en Palacio.
La otra cara de la moneda nos refleja que no todo es miel sobre hojuelas: Xochitiotzin sufrió la indiferencia política durante la administración del Dr. Luciano Huerta Sánchez, y el desprecio cultural de Emilio Sánchez Piedras, entre otros, sumando esto por lo menos 15 años. Poco tiempo después de tomar posesión como gobernador, Tulio Hernández determina despojar de su inmueble a los consocios de la Sociedad de Geografía e Historia; Hernández Xochitiotzin, que fungía como presidente de la SGHEL, debió afrontar tan desgraciada situación; paradójicamente es con Tulio Hernández en que el Mtro. Desiderio recibe “luz verde” para continuar con la realización del mural denominado “El Siglo de Oro de Tlaxcala”.
Apenas pocos meses después, el maestro Xochitiotzin y su familia sufren la pérdida del joven José Guadalupe, que fallece en la plenitud juvenil. A pesar de tremendas adversidades, don Desi asume el cargo de cronista del Mpio. de Tlaxcala, que habría de desempeñar con pasión, puntualidad y disciplina, por más de 23 años consecutivos.
“Su primer trabajo profesional -escribe Rosa Isela Sánchez Rivera- fue pintar un cuadro de la Virgen de Tzocuhila, encargado por un maestro albañil de Cholula que era amigo de su abuelo… cuando lo concluyó tenía una edad aproximada de 18 años, y recibió en ese entonces (1940) un pago de $2.50 pesotes muy considerables” (st.13,512). En la revista “Huytlale” de Miguel N. Lira, don Desi escribió sendos artículos, básicamente relacionados con el Carnaval de Contla. Escribió, además, cientos de artículos para revistas, libros, periódicos, mesas redondas, simposios. Los temas desarrollados por el Mtro. Xochitiotzin son, en su mayor parte artísticos, culturales, históricos, de investigación, crónicas de viajes a otras latitudes; el devenir social en las ciudades capitales, Tlaxcala básicamente, y Huamantla, ambas declaradas como patrimonio histórico allá por los años 60 del pasado siglo XX, por la instancia correspondiente.
Su presencia física en innumerables eventos culturales, por medio de fotografías, abarcó varias décadas; y al menos una treintena de personas escribieron con relación a don Desiderio. De hecho el maestro conoció y trató a todos los directores de El Sol, y todos ellos escribieron en torno a él: Alfonso Neri Castaneira, primer director, escribió “Valiosa obra artística se ejecutará en arquerías del palacio de gobierno por Desiderio H.X.” en el ejemplar número 505; y don Máximo Hernández Cervantes, actual director, escribió (6 años antes de tomar posesión como tal): “La Presea Tlaxcala la recibe hoy Xochitiotzin”, esto, en el ejemplar 14,831, así como “Homenaje de la UAT a D. H. Xochitiotzin” (st 14,842). En su honor, el propio Sol realizó algunos suplementos especiales (bajo la severa revisión del, ahora sí, director Hernández Cervantes), y en los dos últimos (uno de ellos todavía lo vio el maestro) tuve el honor de participar con sendas colaboraciones.
En alguna publicación específica, habré de incluir todas las colaboraciones de don Desiderio, y las de todos los consocios SGHEL que han escrito en El Sol de Tlaxcala a lo largo del siglo XX (es decir: 45 años). El trabajo de todos ellos vale mucho la pena por el esfuerzo invertido en tal proyecto editorial.