El santuario de luciérnagas ubicado en Nanacamilpa obtuvo por quinto año consecutivo este reconocimiento nacional otorgado mediante la votación de viajeros
Autoridades llaman a la población a mantener limpios patios, coladeras y desagües para evitar encharcamientos, portar paraguas o impermeable al salir de casa y evitar cruzar calles con corrientes de agua durante lluvias intensas
El conflicto económico se agravó por una relación sentimental que detonó el asesinato de los esposos, adelantó la fiscal de Tlaxcala, Ernestina Carro Roldán
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¡Y sales a la plaza pública y bailas… y bailas… y bailas! Y recorres calles y más calles al ritmo de una orquesta que te sigue y derrochas tu energía en danzas que rompen con la monotonía y que concentran miradas y cautivan. Eres un paréntesis de alegría en la rueca del calendario. ¡Pero tú tal vez tengas treinta años bailando el carnaval!
Tu trajín inicia el viernes y se suspende el martes, para continuar en el fin de la semana. Desde temprano te disfrazas y alguien acomedido te ofrece un desayuno o tal vez un mole prieto de enorme caso de cobre, de maíz martajado, de lonjas de cerdo “apayanadas” en metate, con chipotle meco, casi quemado en un comal de barro, de cocimiento nocturno hasta que el día despunta y se inicia la distribución de ese manjar.
Las horas siguientes serán de danza, frenesí, sudor continuo y calor al compás de los bailes, y con el paso de las horas y las danzas sin descanso irás agotando una agenda que los organizadores de tu grupo comprometieron. Pero entre baile y baile, algún pequeño “traguito” o una cerveza helada aliviarán las altas temperaturas que alcance tu organismo, por ir ataviado de negro con máscara que al respirar resuma sudores y respiraciones.
Pero todo será poco, porque es grande tu vocación carnavalera que nació desde la infancia, y si eres de Juan Cuamatzi ahí el carnaval es una religión a la que con fervor te afilias, te allanas, te incorporas con placer y sin resistencia. Desde diciembre iniciaste los ensayos en patios o auditorios, en donde los demás aficionados se sumaron. Pero si eres “fiscal” o “capitán” tendrás compromiso por tres años y te tocará hacer el mole prieto. En conjunto, elegirán a la reina de la camada, una bella jovencita que, coronada, bailará y repartirá glamour. Estos días la música del carnaval tlaxcalteca resuena por todos lados.
Es de profunda raíz en la vida de este pueblo. Es un rito orgiástico con el que se inician las semanas previas a la “mayor”. Pero es también un gusto popular que todo el año se recluye en las casas esperando su oportunidad para salir a las calles. El tráfico se cierra cuando tu camada baila, para disgusto de los automovilistas y el placer de los mirones.
Cada región de Tlaxcala exalta su forma de ser con esta festividad. Contla, aparte de todo, tiene unas lindas camadas de “payasitos”, pero ellas, las “payasitas” ¡tan bonitas, femeninas, modositas y peinaditas! reparten alegría y glamour. En Papalotla y lugares aledaños son los huehues de chicote y enormes penachos –carísimos, por cierto– los que destacan. Esos huehues portan en las piernas “mitazas”, cual dorados de villa para soportar los “chicotazos” que estallan en el suelo y rebotan en las piernas.
Los “chivarrudos” son otra originalidad. Yauhquemehcan hasta “carnavalódromo” tiene. Sus vestuarios son otro alarde de lo auténtico, excesivamente bordados; sus plumas son enormes penachos que valen una pequeña fortuna. En Chiautempan, desde hace algunos años se desató una furiosa competencia entre diferentes grupos de “bailadores”; pero camadas como “La Flor de Chiautempan”, “La Lucero”, “La Concha” y muchas otras han innovado con sus bellos vestuarios que rompieron lo tradicional.
En años recientes lograron el campeonato estatal, y este año la reina de “La Flor de Chiautempan” resultó electa reina del carnaval tlaxcalteca. Costear una camada es prohibitivo, su costo es arriba de cuatrocientos mil pesos que se invierten, entre vestuarios, orquesta y audio. No es poca la inversión, pero mucho al gusto y mucho más la devoción. “Carnavalear el domingo en Chiautempan” es divertirse con las “comparsas”, que son “disfrazados” imitando a personajes locales, del estado o nacionales. “el ahorcado” es una sátira popular que no deja títere con cabeza, que provoca hilaridad y ese es otro tema espeso y complicado que bien merece se trate aparte. Para el desfile dominical, se dan cita decenas de miles y los “traguitos”, abundan, desparpajan, desinhiben. Una gran parte de los asistentes dan libertad a la alegría y a la participación.
Plazas y calles son el escenario donde las camadas despliegan sus “cuadrillas”, y de esas parejas que participan no son pocas las que alguna vez se convertirán en matrimonios. ¡Baila carnavalero… baila!... ¡Agota tus energías!... ¡Dale rienda suelta a tus ganas de vivir!... ayer fue miércoles de ceniza y habrá una cruz en tu frente. Iniciará la Cuaresma con sus viernes de vigilia, su torta de haba, el pescado tenso o fresco. ¡No puedo olvidar el carnaval de Panotla ni a sus bellas jovencitas de femenino sombrero, hermosas, atractivas que conquistan corazones! ¡Baila carnavalero…, baila! El desfile estatal y su concurso resultó sensacional.
¡Baila carnavalero!... Dale vereda a tu vocación por la vida, porque finalmente como humanos somos materia, además de espíritu. Ahora eres juventud, energía, gusto por disfrutar y en estas fiestas, te manifiestas de mil maneras porque te sobra fortaleza. Esa que te llevará más adelante a una relación de pareja, cuando encuentres “tu otra mitad”. Pero ahora, vive lo mundano y lo sexual. Disfruta tu estancia en este mundo, del cual todos alguna vez habremos de marcharnos.