[Video] Durante 184 años la industria textil ha sido motor económico de Tlaxcala
Desde las primeras fábricas textiles instaladas en el siglo XIX hasta la actual crisis por la entrada de productos asiáticos, la industria textil forma parte importante de la identidad tlaxcalteca
LOS RÍOS EN TLAXCALA, PARTE FUNDAMENTAL DEL DESARROLLO TEXTIL
DEL CAMPO A LA FÁBRICA
UBICACIÓN GEOGRÁFICA UNA DE LAS GRANDES FORTALEZAS
Además de las condiciones hídricas, la producción textil floreció en Tlaxcala debido a su ubicación geográfica estratégica, entre el centro de México y regiones con tradición artesanal y manufacturera, como Puebla, Jalisco y Ciudad de México.
LA EXPLOTACIÓN GENERÓ CRISIS EN EL SECTOR
Tales condiciones de trabajo derivaron en 250 huelgas en México, en el ramo textil, durante el Porfiriato. En Tlaxcala, entre 1900 y 1911, se registraron un total de cinco huelgas, todas en esta industria.
UNA NUEVA ERA EN LA INDUSTRIA TEXTIL
TELAS ZAHUAPAN, EL ÍCONO DE LA BONANZA DEL RAMO TEXTIL DEL SIGLO XX
“Esa fábrica daba trabajo a gente de las comunidades de los alrededores de la ciudad de Tlaxcala por lo que, incluso, se construyó una unidad habitacional para los trabajadores y sus familias”, aseguró Sánchez Mastranzo.
LA ARTESANÍA TEXTIL RESISTE A LA MODERNIDAD
“La crisis fue devastadora. No había forma de vivir de la artesanía, esa es una realidad. Los jóvenes dejaron de tejer, los talleres cerraron y muchos telares terminaron en los fogones”, recuerda el artesano Ignacio Netzahualcoyotl.
Luego de esa profunda crisis que atravesaron los artesanos, a partir del año 2010 comenzó una era de revalorización, de acuerdo con los artífices consultados por este Diario.
LOS PRODUCTOS ASIÁTICOS, EL PRINCIPAL RETO DE LA ACTUALIDAD EN LA INDUSTRIA TEXTIL
El presidente de la Cámara Textil de Puebla y Tlaxcala destacó en entrevista con El Sol de Tlaxcala que la competencia desleal es el tema que debe atender y resolver el gobierno de México.
Asimismo, la Cámara Textil de Puebla y Tlaxcala informó que alrededor del 70% de los empleos del sector se encuentran en el mercado informal y que menos del 40% es empleo formal, lo que da un panorama de la situación actual en el estado.
A partir de sus propias experiencias y testimonios recabados con otras madres autónomas, Anita Reyes Butrón llevó al teatro la realidad de miles de mujeres
Del 23 al 27 de marzo, la Secretaría de Cultura ofrecerá presentaciones en el Centro de las Artes y el Teatro Xicohténcatl, como parte de su estrategia de formación de nuevos públicos
El programa es impulsado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México mediante la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad
En gira de trabajo por la entidad, el director general del INAH, Omar Vázquez Herrera, dio a conocer el hallazgo de dos altorrelieves estucados en Tetlatlahuca
La exfabrica la Trinidad fue parte del desarrollo de la región. César Rodríguez / El Sol de Tlaxcala
La primera fábrica textil, El Valor, se instaló en Tlaxcala en 1842 en la localidad de Panzacola, municipio de Papalotla, con lo cual inició la historia de una industria que ha marcado no sólo el terreno económico de nuestro estado, sino la cultura y los movimientos sociales al paso de los siglos.
La industria textil es parte de la identidad tlaxcalteca y se ha transformado de manera profunda al paso de los siglos. En El Sol de Tlaxcala nos dimos a la tarea de recabar los testimonios y la información histórica para comprender el papel que tiene esta actividad en la entidad.
Fábrica San Manuel, surgida en 1876 en Santa Cruz Tlaxcala. Cortesía / Le patrimoine industriel dans l’État de Tlaxcala, Mexique : histoire et importance de sa conservation future. Francisco Corona Flores
La fuerza del agua de afluentes como el Zahuapan y el Atoyac permitieron que las textileras se instalaran inicialmente en municipios como Santa Cruz Tlaxcala, Amaxac de Guerrero, Zacatelco y Chiautempan, dando lugar a la consolidación de corredores textiles en estas zonas.
De acuerdo con el investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Nazario Sánchez Mastranzo, el agua fue la principal fuente de energía para echar a andar la maquinaria de estas factorías. “Desviaban el río con una represa, metían un canal que transportaba el agua por la fábrica, lo hacían caer a la turbina para que agarrara velocidad y fuerza”, narra el historiador.
Imagen de El Valor, la primera fábrica textil instalada en Tlaxcala en 1842. Cortesía / Le patrimoine industriel dans l’État de Tlaxcala, Mexique : histoire et importance de sa conservation future. Francisco Corona Flores
Así surgieron empresas como San Manuel Morcom (1876) y La Trinidad (1884), ambas en Santa Cruz Tlaxcala; La Josefina (1881) y La Tlaxcalteca (1883), en Zacatelco; La Estrella (1876) y Santa Elena (1888), en Amaxac de Guerrero; La Alsacia (1887), en Papalotla; San Luis Apizaquito, en Apizaco (1899) y las fábricas de hilados y tejidos de lana, en Chiautempan, La Xicohténcatl (1899) y La Providencia (1901).
Estas empresas inmediatamente captaron la mano de obra de la población dedicada a la agricultura, en los años posteriores a la Independencia de México cuando el país buscó incorporarse al mercado mundial, pues la nación atravesaba una profunda crisis económica que se buscaba sanar, así lo señala el artículo “El Patrimonio Industrial de Tlaxcala”, de los investigadores Raúl Castro, Javier González y Nazario Sánchez.
Vista de la fábrica La Trinidad, julio de 1906. Cortesía / Le patrimoine industriel dans l’État de Tlaxcala, Mexique : histoire et importance de sa conservation future, Francisco Corona Flores
Fue así como los municipios de Contla de Juan Cuamatzi, Amaxac de Guerrero, Santa Cruz Tlaxcala y Chiautempan se convirtieron en el polo de desarrollo textil más importante del estado.
La Trinidad fue un importante polo de producción textil hasta su cierre en 1968. César Rodríguez / El Sol de Tlaxcala
La mayoría de estas fábricas se instalaron cerca de las vías del ferrocarril para facilitar el transporte de materias primas y productos terminados. Este impulso industrial se intensificó durante el Porfiriato, gracias al auge de dicho medio de transporte. Cabe resaltar que, en Tlaxcala, en aquella época, se contaba con una alta densidad de vías -alrededor de 410 kilómetros- lo que hizo que fuera una de las entidades mejor conectadas.
Las textileras dieron trabajo a la gente de las comunidades, e incluso generó un cambio de visión del mundo, pues los trabajadores se convirtieron de campesinos a obreros. En Santa Cruz tenemos perfectamente detectado ese cambio. Los obreros tuvieron la posibilidad económica de contratar peones para trabajar sus tierras, así que no abandonaron el campo del todoHistoriador Nazario Sánchez
A pesar de los nuevos bríos que trajo la industrialización a nuestro estado, la desigualdad y explotación al interior de las fábricas textiles en Tlaxcala generaron un clima de tensión que derivó en una profunda crisis que abonó al movimiento revolucionario.
La Trinidad actualmente sirve como centro turístico. César Rodríguez / El Sol de Tlaxcala
“A partir de 1910 se produce una desaceleración de la actividad industrial en general, que afectó de manera particular a la industria textil… el país entra en una profunda crisis económica que conlleva a la agudización de contradicciones sociales y políticas que elevan a tal grado la lucha de clases que sirve como telón de fondo de un hecho histórico de gran trascendencia: la Revolución Mexicana”, señala la investigadora Irma Portos en su trabajo “Pasado y presente de la industria textil en México”.
Como ejemplo de las injusticias laborales en el sector textil, citaremos la investigación del economista Daniel Hernández Hernández, quien en su tesis “Perspectivas del empleo en la industria textil de Tlaxcala 1988-1994” menciona que a los trabajadores de esta industria se les imponía un sistema de pago en vales con los que podían adquirir productos únicamente en las tiendas al interior de las fábricas y, generalmente, con costos elevados. La intención de ello era retener a los empleados a través de su endeudamiento.
La fábrica La Estrella fue adquirida por el artista plástico Federico Silva en 1986 y hasta su fallecimiento, en 2002, este sitio fu su taller de producción de esculturas. César Rodríguez / El Sol de Tlaxcala
“En Santa Elena, San Manuel y La Trinidadlas tiendas eran de un español. La moneda eran fichas y boletos. El efecto de esta forma de pago fue el doble enriquecimiento de los dueños de las fábricas, debido al alto precio de los productos que ahí vendían”, señala Daniel Hernández.
A esta situación se suma un sistema de multas que se imponían a los obreros por situaciones como encontrar suciedad de mosca en trozos de tela, pues en fábricas como La Trinidad se les cobraba 25 centavos por lo que los patrones consideraban un descuido.
Ante ello, el 31 de octubre de 1905, la burguesía textil de Puebla y Tlaxcala -en su mayoría de origen francés, inglés y español- con la finalidad de aplacar cualquier rebelión, formó una comisión de industriales para estudiar las causas del descontento de los trabajadores textiles, de la cual se originó el Centro Industrial Mexicano.
El reglamento de ese nuevo organismo empresarial lejos de mejorar la situación, agudizó el descontento al tomar medidas como un horario laboral de más de 12 horas al día y tan sólo 45 minutos para el almuerzo. El efecto de esta situación fue el estallamiento de una huelga el 4 de diciembre de 1906, la cual involucró a seis mil obreros de 34 empresas de Tlaxcala y Puebla.
En respuesta, los industriales decretaron huelga patronal, lo que agravó la escasez de productos y el aumento de los precios. En ese panorama, el 22 de diciembre de 1906, los dueños de las fábricas se reunieron en la Ciudad de México donde discutieron las medidas a tomar.
La Trinidad se ha convertido un centro vacacional; cuenta con hotel, restaurante y centro recreativo. César Rodríguez / El Sol de Tlaxcala
La trágica decisión consistió en el paro general de las fábricas textiles en todo el país. El día 24 de diciembre, las puertas de 128 fábricas en 20 entidades amanecerían cerradas, con ello fueron echados a la calle 32 mil trabajadoresDaniel Hernández
Debido a la crisis económica y social, el régimen porfirista tuvo que intervenir, y el 4 de enero de 1907 emitió un laudo al que tuvieron que sujetarse ambas partes; a los trabajadores se les pidió respetar los reglamentos de las fábricas y no convocar a más huelgas, y a los patrones igualar los niveles de salario sobre la base de las tarifas más altas vigentes. Sin embargo, en mínima o nula proporción, los trabajadores obtuvieron una mejoría en sus condiciones de trabajo.
Las condiciones para los trabajadores fueron precarias porque no entraban a las fábricas como obreros calificados, sino como obreros generales, como aprendices ganando poco. En realidad no hubo mucho progreso económico. Cuando cierran empresas como La Trinidad, muchos trabajadores -sobre todo los jóvenes- deciden emigrar a Ciudad Sahagún, en Hidalgo, a la Constructora Nacional de Carros, a fabricar vagones del metro de la Ciudad de MéxicoNazario Sánchez
Algunas de las primeras fabricas textiles se asentaron junto a las estaciones del tren. César Rodríguez / El Sol de Tlaxcala
A pesar de ello, la producción de textiles se mantuvo a flote durante varias décadas, principalmente entre los años cuarenta y cincuenta, gracias al efecto de la Segunda Guerra Mundial, cuando México se convirtió en un importante proveedor de la tela necesaria para los uniformes de los soldados estadounidenses.
En 1965, el gobierno de Tlaxcala emite una ley de fomento industrial que deja exento de pago de impuestos estatales y municipales, hasta por 20 años, para fábricas de giros novedosos en la entidad, como productos químicos, alimenticios y de papel. Mientras tanto, en las antiguas fábricas textiles se produjo una crisis por la falta de liquidez y competitividad, al mismo tiempo aparecieron otras empresas que comenzaron a utilizar fibras sintéticas como materia prima para telas y prendas de vestir.
Alrededor de la década de los sesenta y setenta, desaparecieron casi la totalidad de las primeras fábricas textiles de Tlaxcala. De acuerdo con el libro “Tlaxcala, textos de su historia”, entre 1960 y 1974 desaparecieron las empresas más emblemáticas como El Valor, La Tlaxcalteca, La Trinidad, La Estrella y San Manuel, dejando a miles de trabajadores en el desempleo.
A pesar de este cierre la industria textil se mantuvo, pues entre 1961 y 1980 se instalaron alrededor de 50 nuevas empresas de las que resaltan Manofil, Hilaturas Unilan, Textiles Tlaxcala, Estambres La Providencia, de las cuales más de una veintena se establecieron en Chiautempan, el resto en municipios como Contla, Papalotla -específicamente en Panzacola- Apetatitlán, Calpulalpan y Tlaxcala, principalmente.
Telas Zahuapan -ubicada en la capital tlaxcalteca donde ahora se encuentran las empresas Vips y Bodega Aurrerá, en las inmediaciones de la calle Julián Carrillo- se convirtió en una de las factorías más representativas de los tiempos de bonanza del sector textil durante la segunda mitad del siglo XX.
Los especialistas en el tema coinciden en que, a partir de esta renovación de las empresas textiles en la segunda mitad del siglo XX, la producción se divide en dos sectores. El tradicional, que corresponde a los talleres artesanales e incluye la producción con materiales naturales, como el algodón y lana; y el sector dinámico que comprende las ramas de las fibras sintéticas y la confección de prendas de vestir.
Hasta la actualidad aún se mantienen los talleres artesanales que han resistido la crisis del sector, por lo que creadores que pertenecen a dinastías de artesanos, como Marino Armas, Crescencio Tlilayatzi Xochitemol y Pedro e Ignacio Netzahualcoyotl -originarios todos de Contla de Juan Cuamatzi- han destacado a nivel nacional e internacional gracias a que mantienen vivas las técnicas ancestrales, como el uso del telar de pedales, los hilos de fibras naturales y los tintes de origen vegetal.
Durante las décadas de 1960 y 1970, la producción artesanal del municipio de Contla se adaptó a las demandas del mercado con nuevos diseños, como sarapes con diseños alusivos la cultura mexicana que fueron muy populares en los destinos turísticos del país; sin embargo, en la década de los noventa, la producción en masa desplazó al trabajo manual, abarató los precios y obligó a muchos artesanos a sacrificar calidad para sobrevivir
La artesanía pasó de ser vista como una actividad menor a reconocerse como parte fundamental de la cultura mexicana. Para Ignacio Netzahualcoyotl, una pieza hecha a mano tiene un valor que va más allá de lo estético o funcional. “Una artesanía se trabaja en semanas, en meses”, afirma, y en ella se concentran conocimientos transmitidos por generaciones, símbolos, técnicas e identidad cultural.
Ha sido tal el compromiso de los artesanos tlaxcaltecas con su actividad que nuestro estado ocupa los primeros lugares en certámenes nacionales organizados por organismos como el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, de tal forma que Tlaxcala es reconocida por su calidad en textiles, lo que se conserva incluso como un atractivo turístico en sitios como Ixcotla, en Chiautempan, al que acuden compradores de diversas partes del país.
“Concretamente en Tlaxcala son casi 38 mil empleos que todavía se tienen y en Puebla son 141 mil empleos. Claro, se han perdido en los últimos cinco años y es grave lo que está pasando; tenemos casi catorce trimestres descendiendo el producto interno textil, lo cual es preocupante, pero bueno, estamos tratando de dar la cara para que esto mejore, porque lo que nos tiene en estas condiciones son las importaciones ilegales, concretamente el contrabando”.
Así describió la situación de la industria textil el presidente de la Cámara Textil de Puebla y Tlaxcala, Gustavo Lezama González, quien aseguró que la entrada de productos asiáticos a nuestro país es el principal detonador de la crisis que vive esta industria actualmente.
Esta versión coincide con las entrevistas realizadas por este medio. Es el caso de Juan Muñoz Cuatecontzi, de la fábrica contlense Textiles Emisa, quien explica que los compradores prefieren los productos chinos a los tlaxcaltecas debido a los costos, a pesar de que la calidad de los asiáticos es inferior, de acuerdo con su percepción.
Aquí la mayoría de textileros hacemos un tipo de cobija que se le llama tilma y esa la vendíamos mucho porque es económica, pero ahora ya prefieren comprar la china porque es más barata. Ya sólo mandan los rollos y los cortan y ya tienen una tilma, y cuestan como 30 pesos y la nuestra en 55 pesos, pero no se comparan ese tipo de productos con los de aquíJuan Muñoz Cuatecontzi
“La situación con la industria textil en México es que nosotros como empresarios no competimos contra otras empresas, competimos contra un gobierno porque el gobierno chino apoya a sus empresas con el subsidio de materia prima, energía eléctrica, mano de obra, intereses bancarios. Muchas veces, inclusive, utilizan mano de obra infantil, está comprobado. En China a lo mejor ni siquiera cumplen las normas ecológicas y las normas sociales y nadie los verifica”.
Esta declaración coincide con datos de la Organización Internacional del Trabajo los cuales señalan que en 2023 cerca de 50 millones de personas, principalmente en Asia, son víctimas de explotación en la industria textil, de las cuales el 12% son infantes.
La historia de la industria textil en Tlaxcala es la historia de su gente, de ríos que movieron turbinas, de fábricas que transformaron campesinos en obreros, de luchas laborales que marcaron al país y de saberes artesanales que se niegan a desaparecer.
Hoy, frente a la competencia desleal y a un mercado global que privilegia el bajo costo sobre la calidad, el sector enfrenta uno de sus mayores desafíos; sin embargo, también persiste una herencia de trabajo, identidad y resistencia que sigue tejiéndose en talleres, comunidades y empresas locales. El futuro del textil tlaxcalteca dependerá de la capacidad de valorar ese legado y de construir condiciones justas para que la tradición y la industria puedan seguir entrelazándose.