LA DISCRIMINACIÓN Y VIOLENCIA MACHISTA, EL MAYOR DE LOS MALES
Ambas mujeres señalan que una de las mayores problemáticas que enfrentan es la discriminación doble, tanto por ser indígenas como por ser mujeres.
Situación similar nos narra Ethel Xochitiotzin quien en su caso hace énfasis en la violencia ejercida desde el machismo, incluso propiciada por hombres de su comunidad.
VALORARSE A SÍ MISMAS, PASO PARA SUPERAR LA PROBLEMÁTICA
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A través de la escritura en lengua náhuatl, Ethel Xochitiotzin preserva sus raíces indígenas. Archivo / El Sol de Tlaxcala
Discriminación y machismo son los principales obstáculos que aún enfrentan las mujeres indígenas quienes, a pesar de ello, desde sus trincheras siguen la lucha por preservar su identidad, desde el activismo social y la academia. Estas son las historias de Ethel Xochitiotizin y Eusebia Texis, dos tlaxcaltecas que, pese a todo, mantienen su identidad indígena. El Sol de Tlaxcala platicó con ambas mujeres para dar a conocer estas realidades, a propósito de la conmemoración -este 9 de agosto- del Día Internacional de los Pueblos Indígenas y en el marco del Año de la Mujer Indígena, decretado por el Gobierno de México.
Ethel es originaria de Santa María Tlacatecpa, municipio de Contla de Juan Cuamatzi. Es académica de la Universidad Intercultural y escritora de poesía y teatro en náhuatl. Su producción literaria ha traspasado fronteras, pues su libro “Tlaoxticah in tlahtolli” fue publicado con el apoyo de la Universidad de Varsovia.
Eusebia es oriunda de Acxotla del Monte, municipio de Teolocholco. Estudió la licenciatura en Educación Primaria para el Medio Indígena y, a partir de ello, encontró su vocación por compartir la cosmovisión y la lengua indígena. En la actualidad encabeza el proyecto Xihuitl, donde comparte sus saberes.
La docencia es otra de las facetas de Ethel Xochitiotzin. Archivo / El Sol de Tlaxcala
“Nos damos cuenta de la discriminación cuando salimos de nuestra comunidad, cuando salimos a la ciudad o incluso a la propia cabecera del municipio de Teolocholco. Nos discriminan por la forma en que hablamos, el vocabulario e inclusive la ropa, porque cuando ven a una mujer con su indumentaria indígena algunos se admiran y dicen “qué bonita te ves” pero en su mayoría se refieren a nosotras en un tono despectivo como indias”, señaló Eusebia Texis quien se dedica a la enseñanza de la lengua náhuatl y saberes ancestrales como gastronomía y herbolaria indígena.
“Actualmente escuchamos que las mujeres ya tenemos más apoyo, pero quizá para las que estamos en el ámbito público quienes tenemos quizá más herramientas, pero las mujeres seguimos enfrentando violencia de varios tipos, no sólo sexual, pero callamos tantas cosas porque a veces no nos valoramos y el mismo sistema nos ha educado para no decir nada. Y te lo digo porque yo misma lo padecí”, nos compartió Ethel Xochitiotizin, quien es también docente de lengua náhuatl y escritora en esta su lengua originaria.
Eusebia Texis es también guardiana de la cocina tradicional. Archivo / El Sol de Tlaxcala
Estas realidades conforman una constante para las mujeres indígenas de nuestro país, que derivan en problemáticas en materia de educación, salud y acceso a servicios básicos; además de enfrentar rezago educativo y carencia de seguridad social.
Así lo confirman las cifras oficiales de organismos como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que en su Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares señala que el 59% de las mujeres indígenas ha experimentado algún tipo de violencia (emocional, física, sexual, económica, patrimonial o discriminación laboral) a lo largo de su vida.
Mientras que el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) en el año 2022 dio a conocer que el 49.4% de las indígenas jefas de hogar tienen ingresos económicos menores o iguales al salario mínimo. En términos educativos informó que las mujeres indígenas apenas logran superar la primaria e ingresar a la secundaria, por lo que en promedio sólo alcanzan 6.9 años de escolaridad; mientras que las mujeres no indígenas llegan al primer año de educación media superior, 9.9 años de escolaridad promedio. Además, el 20% de las mujeres indígenas es analfabeta, cifra con una diferencia de 16 puntos porcentuales en comparación con las mujeres no indígenas (4%).
Tanto Ethel Xochitiotzin como Eusebia Texis coinciden en que la clave para enfrentar y, en alguna medida, superar la problemática que enfrentan ha sido valorarse a sí mismas, pues esta visión les ha permitido adquirir fortaleza y valentía.
Eusebia Texis mantiene vivas las tradiciones heredadas de sus ancestros, como es el caso de la recolección de hongos en la Malinche. Archivo / El Sol de Tlaxcala
“Poco a poco fui sanado el espíritu, pero fue un proceso largo y fue gracias a una maestra que me decía que mis conocimientos valían mucho. Yo no lo entendía, pero me fui dando cuenta de que pequeñas cosas como curar la tamalera con su tamalito de cal, sembrar de acuerdo con las fases de la luna o hacer tortillas son conocimientos que forman parte de la cosmovisión indígena y que no podía dejar que se perdieran”, explicó Eusebia Texis.
Ethel Xochitiotzin es también una defensora de los saberes indígenas a través del arte y la literatura, quien a pesar de encontrarse en muchas ocasiones con las puertas cerradas, no ha desistido.
Muchos piensan que el rescate de las lenguas indígenas significa ir en retroceso, pero yo les he demostrado, y me he demostrado a mí misma, que la lengua se tiene que preservar porque es parte fundamental de nuestra identidad, y es por eso que hecho muchas cosas como poesía y teatro en náhuatl”.
Las historias de Eusebia y Ethel nos muestran que las mujeres indígenas han sido pilar fundamental en la vida de sus pueblos, defendiendo su identidad y heredando el legado a las siguientes generaciones; sin embargo, aún enfrentan múltiples formas de discriminación.