Culturadomingo, 31 de agosto de 2025
Malinche, ¿traidora o heroína? Esto dicen los historiadores
De la joven indígena se ha dicho que traicionó a su gente al unirse a Hernán Cortés y servirle de intérprete
Karla González
De la joven indígena se ha dicho que traicionó a su gente al unirse a Hernán Cortés y servirle de intérprete
Karla González

La historia de la conquista de México se ha dividido entre vencedores y vencidos, así como en héroes y traidores. Y con este último concepto han sido juzgados pueblos enteros y personajes como Malinche, pero ¿qué tanto hay de cierto en ello? Para saberlo, lo mejor es remitirse a las fuentes históricas.
Los investigadores -como Mateo Díaz y Antonio Flores Farfán- coinciden en que Malinche fue una pieza fundamental para que los conquistadores formaran alianzas con los pueblos mesoamericanos para derrocar a los mexicas, tal es el caso de los tlaxcaltecas y los totonacos, pues su dominio del náhuatl y del maya, e incluso el hecho de que también aprendiera español, significó un valioso puente de comunicación entre los españoles y los señores de los pueblos indígenas.

Además de sus cualidades como políglota, Malinche conocía las formas de organización social y política de las culturas prehispánicas, de tal forma que esto permitió a los españoles establecer negociaciones con estos pueblos.
De acuerdo con el cronista de la época Bernal Díaz del Castillo, Marina -nombre que le dieron los españoles- fue hija de los caciques de Painala, que se dice corresponde a lo que hoy es Coatzacoalcos en Veracruz, por lo que fue una joven de la nobleza. Sin embargo, cuando murió su padre, su madre contrajo nupcias nuevamente y tuvo un hijo a quien decidieron otorgar el cacicazgo; fue por esa razón que la joven fue regalada a unos indios de Xicalango quienes a su vez la entregaron en Tabasco y ahí fue dada a Hernán Cortés junto a otras doncellas.
“Fue tan excelente mujer y buena lengua [...] la traía siempre Cortés consigo y la doña Marina tenía mucho ser y mandaba absolutamente entre los indios en toda Nueva España… He querido declarar esto porque sin doña Marina no podíamos entender la lengua de la Nueva España”, menciona Díaz del Castillo en su obra “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”.

Para el reconocido antropólogo Eduardo Matos Moctezuma, lo que debe quedar claro es que Malinche no fue una mujer de origen mexica, por lo que no traicionó a su pueblo.
“No estaba traicionando a su pueblo, sino por el contrario, ella pertenecía a otro grupo que estaba bajo la amenaza que representaba Tenochtitlan y su acción expansionista para sojuzgar pueblos a los que se les imponía tributo. Las circunstancias la colocaron en la situación de ayudar a su pueblo ante la amenaza que representaba el mexica, al igual que lo hicieron los pueblos totonacos de la costa y la sierra, cuando informan a Cortés que estaban sujetos al señor Moctezuma y el capitán español promete ayudarlos en su contra, lo que decide a Cortés a emprender la conquista de Tenochtitlan, al percatarse que estaba entre indígenas que lo apoyaban, como más tarde harían muchos otros pueblos que se le unen en contra del mexica”, explica el investigador en una publicación de la revista Arqueología Mexicana.
Para Matos Moctezuma, la Malinche ayudó a los españoles como lo hicieron otros pueblos que quisieron deshacerse del yugo de Tenochtitlan, impuesto a través de un violento sistema tributario que obligaba los habitantes mesoamericanos a proveerles desde alimentos y materias primas, hasta bienes de lujo.
El antropólogo señala que, pesar de liberarse del sometimiento mexica, “no pasó mucho tiempo para que se dieran cuenta que, salvo ciertos privilegios otorgados a los dirigentes indígenas y a los pueblos que habían ayudado en la conquista, la mayoría de la población autóctona pasó a ser sujeto de explotación bajo nuevos principios económicos, políticos, sociales y religiosos”.
Los especialistas coinciden en que la figura de Malinche, más que encasillarse en la visión reduccionista de “traidora” o “heroína”, debe comprenderse en el complejo entramado político y social de su tiempo. Su papel como mediadora refleja cómo las alianzas y tensiones entre los pueblos mesoamericanos fueron determinantes en la caída de Tenochtitlan. Hoy, su historia invita a repensar los estigmas heredados y a reconocerla como un personaje clave para entender la conquista y sus profundas consecuencias en la conformación de México.