[Video] El arbitraje “llanero” envejece y se queda sin relevo en Tlaxcala
La falta de capacitación, el crecimiento de ligas informales y el riesgo constante marcan el presente de los árbitros; participan 65 colegiados en la II Convención Estatal celebrada en Yauhquemehcan
Tomás Baños
En Tlaxcala, el silbato resuena cada fin de semana en cientos de canchas: desde los llanos de Calpulalpan hasta el valle de Huamantla, desde los humedales de Ixtacuixtla, hasta la sierra norte de Tlaxco.
En esta Liga considerada la más grande de Tlaxcala, Pedro Saldaña Popoca se mantiene en el cargo, aunque su periodo para el cual fue electo ya se concluyó.
FUTBOL FEMENIL, CRECIMIENTO LENTO, PERO SEGURO
“No hay apoyo para nosotras, las que amamos al futbol tenemos que invertir en uniformes, arbitrajes y viajes”, denuncia Roxana Alvarado Pineda quien lidera un equipo de Futbol 7.
LIGAS: EL NEGOCIO DE LOS DE PANTALÓN LARGO
Tras la pandemia, el panorama cambió. Muchos árbitros migraron a ligas mejor pagadas; otros prefirieron trabajar por su cuenta. Algunos convenios económicos no se cumplieron y la falta de garantías en ciertas zonas provocó más deserciones.
EL OTRO LADO DEL BALÓN
México es un país de futbol. El 56% de la población es aficionada y el 36.6% ha practicado este deporte. En Tlaxcala, las cifras se reflejan en cada fin de semana lleno de aficionados, jugadores, uniformes nuevos y canchas improvisadas o remodeladas.
Pero detrás del espectáculo local hay mujeres y hombres que sostienen el orden, muchas veces con silbatos gastados y tarjetas dobladas en el bolsillo. Ellos cargan el peso de mantener vivo un deporte que, aunque apasionante, también es exigente y peligroso.
MUNICIPIOS AL RESCATE
En 2024, después de varios años en que no había cursos de actualización, un grupo de árbitros coordinó la I Convención Estatal de Árbitros, en la que participó Edgar Ulises Rangel, ex árbitro profesional mexicano.
LA VOZ DEL LLANO: HISTORIAS Y GOLPES
“El arbitraje es tan bonito, pero de riesgos a la integridad… en Tlaxcala que me diga un árbitro que no haya sido golpeado”, afirma con crudeza. Alterna su labor con trabajos de plomería y admite que ya piensa en el retiro.
“Los jugadores no saben de reglas, pero exigen lo que ven en televisión. Aquí, sin policías en las canchas, uno se la juega cada domingo”.
Antes de despedirse, lanza un mensaje que resuena en el gremio. “No somos héroes, sólo queremos respeto. Detrás del silbato hay familias que esperan que uno regrese a casa sano y salvo”.



































