Gossipviernes, 27 de junio de 2025
Cinco soundtracks memorables en la historia del cine
Además de acompañarlas, la música les ha dado identidad a numerosas películas
Mónica Vargas
Además de acompañarlas, la música les ha dado identidad a numerosas películas
Mónica Vargas

La música apoya la narrativa y crea una atmósfera sensorial en el cine. Una buena selección de canciones puede cambiar incluso las emociones en de la imagen en pantalla, por lo que el conjunto de temas seleccionados para una obra, el llamado soundtrack, muchas veces se queda tan presente en la memoria como la misma historia. Algunos de ellos se escuchan de forma individual y se han ganado el respecto de los espectadores; a continuación, algunos ejemplos de películas que lo lograron.

¿Quién no reconoce los primeros acordes del tema principal de El Padrino? Compuesto por Nino Rota, esta partitura encapsula la tragedia, el honor y la melancolía de la saga Corleone. A pesar de que Rota fue descalificado del Óscar por usar parte de un tema previo, su música se convirtió en sinónimo de mafia, poder y fatalidad. Una lección de cómo un motivo melódico puede volverse un personaje más.

John Williams redefinió el cine épico con este trabajo. Su partitura, inspirada en la música clásica acompañó a la saga y construyó el universo emocional de la galaxia. El “tema de la Fuerza” y la “Marcha Imperial” son ejemplos de cómo la música puede funcionar como narradora paralela.

La música de Titanic trasciende su balada más famosa “My heart will go on”. James Horner creó una partitura que mezcla elementos celtas, orquestales y corales para representar el amor, el destino y el desastre. La música sostiene la emoción incluso cuando el diálogo desaparece, pues basta recordar el hundimiento del barco o el baile en tercera clase para confirmar su poder.

Tarantino revolucionó el uso del soundtrack diegético, es decir, la música que suena dentro del mundo de la película. Su selección de canciones retro dio a Pulp Fiction una identidad pop-violenta-funky.
El soundtrack de esta historia es el corazón de toda una década. Saturday Night Fever no existiría sin los Bee Gees, y viceversa. Con hits como “Stayin’ Alive” o “Night Fever”, esta película convirtió el disco en fenómeno global. El soundtrack vendió más de 40 millones de copias y marcó para siempre el ritmo del cine musical setentero.