En el Encuentro Tlaxcalteca realizado en Muñoz de Domingo Arenas, la gobernadora del estado afirmó que su administración responde a las necesidades de las y los tlaxcaltecas con una inversión de nueve mil millones de pesos en infraestructura y bienestar social en los 60 municipios
La entrega de los documentos fue efectuada en dos ceremonias, hecho que permite reafirmar el papel de la Autónoma de Tlaxcala en el desarrollo de la entidad
La gobernadora Lorena Cuéllar aseveró que el objetivo del proyecto de la denominada Ciudad de la Juventud es para ofrecer condiciones dignas de esparcimiento
En el foro “Registros Civiles y el Derecho a la Identidad” se propuso la creación de una Comisión Interinstitucional de Asuntos Migratorios que podría ser encabezada por Tlaxcala por sus resultados y acciones pioneras en la materia
En 1995 se reconfiguró el mapa en Tlaxcala con la creación de 16 nuevos municipios. Hemeroteca / El Sol de Tlaxcala
Han pasado tres décadas desde aquel movimiento social y político que marcó un antes y un después en la historia de Tlaxcala. En 1995, El Sol de Tlaxcala documentó del nacimiento de 16 nuevos municipios, un hecho sin precedentes en el estado, impulsado por la resistencia comunitaria, el hartazgo social y un contexto nacional de transformación.
Hasta ese año, Tlaxcala contaba con 44 municipios, pero la presión ejercida por pueblos que exigían autonomía administrativa llevó a la creación de nuevas demarcaciones, desde Santa Apolonia Teacalco hasta Benito Juárez. No fue un logro fortuito, sino el desenlace de años de marginación, promesas incumplidas y una exclusión sistemática que empujó a comunidades enteras a tomar su destino en sus manos.
A lo largo de ese proceso, El Sol de Tlaxcala dio seguimiento a las protestas, a las reuniones con autoridades, a los episodios de represión y también a las decisiones que modificaron el rostro político y administrativo de la entidad. Se publicó lo esencial, desde las primeras denuncias de exclusión en Ayometla y Quilehtla, comunidades que entonces pertenecían a Zacatelco y Acuamanala, respectivamente, hasta los testimonios de habitantes que exigían servicios básicos, seguridad y trato digno por parte de sus gobiernos municipales.
Han pasado tres décadas desde aquel movimiento social y político que marcó un antes y un después en la historia de Tlaxcala. Jesús Zempoalteca / El Sol de Tlaxcala
No fue una cobertura sencilla. Hubo días marcados por la tensión, enfrentamientos con cuerpos de seguridad y detenciones de líderes sociales. La narrativa informativa se sostuvo en la necesidad de explicar lo que ocurría desde el lugar de los hechos, escuchando a las comunidades y registrando sus demandas con precisión, sin perder de vista la complejidad de cada coyuntura.
A través de sus reporteros, este Diario recorrió los territorios que alzaban la voz: Xiloxoxtla, Tetlanohcan, Emiliano Zapata, Nopalucan, Huactzinco. En cada punto del estado emergía una misma exigencia, dejar de ser invisibles para gobiernos municipales que los habían relegado durante años. La creación de nuevas alcaldías fue una reorganización territorial y una respuesta concreta a una demanda de representación, de equidad y de autonomía local.
El contexto nacional también jugó un papel importante. El levantamiento del EZLN, la campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, la crisis de legitimidad tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio y el desgaste del régimen priista generaron condiciones para que movimientos de base encontraran eco.
En Tlaxcala, el gobierno encabezado por José Antonio Álvarez Lima y su entonces secretario general de Gobierno, Federico Barbosa Gutiérrez, no pudo desatender la presión social; más que una concesión, fue una decisión forzada por la intensidad de la organización ciudadana.
Los archivos y publicaciones de aquellos años siguen siendo fuente importante para entender el proceso. La obra “16 municipios. Soberanía e independencia. Cronología 1995”, de José Isabel Juárez Torres, da cuenta del recorrido, en buena parte sustentada en materiales periodísticos publicados por este Diario. Estos registros no fueron ajenos a la transformación, y muestran cómo el periodismo contribuye a construir memoria pública y a contextualizar los cambios cuando se dan desde abajo.
Hoy, 30 años después, la mayoría de esos nuevos municipios presenta indicadores de desarrollo superiores a los que tenían como comunidad subordinada. Hay avances en infraestructura, servicios y representación política. Si bien las carencias no han desaparecido, el cambio es visible y reconocido tanto por sus habitantes como por los datos oficiales. El seguimiento informativo a esa evolución también ha continuado.