A Pablo le prometieron una vivienda tras intensas lluvias en Ixtacuixtla, pero el terreno no es suyo
El inmueble donde fue construida no es de su propiedad, señalan autoridades
El inmueble donde fue construida no es de su propiedad, señalan autoridades

Tomás Baños
Durante 56 años Pablo Guevara Vargas vivió en una casa de adobe construida junto al río Ajejela en el municipio de Ixtacuixtla, pero un desastre natural se la llevó. Ante esa situación, la titular del Ejecutivo estatal, Lorena Cuéllar Cisneros, le prometió regalarle una y estaban por terminar de construirla para entregársela en la próxima navidad.
Hoy Pablo enfrenta una nueva realidad, pues resultó que el terreno donde la edificaron no es de su propiedad, por lo que la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Vivienda (SOTyV) no pudo concretar el beneficio del programa.
El pasado 28 de septiembre, el río Ajejela, cuyo cauce nunca había crecido tanto desde 1987 cuando fue construida la presa Mariano Matamoros, arrastró la casa donde Pablo vivía con su esposa y sus siete hijos. Por la lluvia y desborde del río, otras 150 familias resultaron afectadas al perder variados enseres domésticos.

Pablo sostiene a su familia con los ingresos económicos que obtiene como trabajador en el campo. Algunas veces, cuando no hay ciclo productivo, se queda sin empleo
Tenía 36 años de edad cuando se casó y, de inmediato, construyó dos habitaciones (cocina y recámara) de adobe con techumbre de lámina, sólo que lo hizo en propiedad federal, aunque la Comisión Nacional del Agua nunca observó el hecho y, por tanto, nunca se opuso.
Como sus hijos no iban a la escuela, lo que ganaba en las actividades agrícolas le alcanzaba para comer. Unas veces le ayudaba a su medio hermano Florencio en la producción de hortalizas en “La Tarja”, un predio que su padrastro les dejó antes de fallecer; otras veces se empleaba de ayudante y le pagaban un salario mínimo, pero, asegura, nunca ha tenido prestaciones médicas ni sociales.

Esta familia, encabezada por Severo López Torres, siempre ha vivido al borde del río, ahí nacieron; no obstante, por las condiciones de pobreza no pudieron asistir a la escuela y se dedicaron a las actividades del campo, así han vivido toda la vida.
El último sábado “negro” de septiembre, tras pasar una noche bajo el agua, Pablo y su familia vieron una luz al final del camino, verían cumplido su sueño de tener una casa de block, no de adobe como la que se llevó el río.
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Al perder su casa tuvieron que abandonar el lugar y rentar un lugar durante dos meses, mientras la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Vivienda le construía la que le ofreció el Gobierno estatal.
Pero hoy se siente engañado. Al alcalde de Ixtacuixtla, Alberto Hernández Olivares, lo ve con desconfianza después de que le emitió una constancia de posesión para tramitar el programa de vivienda.
Desde el cuatro de octubre pasó de la oficina del Juez Municipal de Ixtacuixtla hasta tropezarse en la SOTyV, instancia donde no pudo comprobar la parcela como propiedad de su medio hermano. Luego, constató en el Registro Agrario Nacional (RAN) que la parcela que su hermano ha trabajado por más de 35 años está a nombre de Primitivo N.
LA VIVIENDA SÓLO FUE UN SUEÑO
El cuatro de octubre de 2024, Saúl Juárez Aguilar, juez municipal de Ixtacuixtla, extendió a Pablo Guevara Vargas una constancia de posesión del predio denominado: Parcela Ejidal número 283-Z-4P-2/2”, ubicado en la colonia Chapultepec del municipio de Ixtacuixtla de Mariano Matamoros, para efectos del trámite legal de una vivienda.
El documento precisa las medidas del terreno de 12 metros de ancho por 20 metros de largo y los nombres de los ejidatarios de las parcelas colindantes. De hecho, Pablo ya había nivelado el terreno que su consanguíneo le donó para la edificación de la casa.
Con ese documento -explica el hombre de 56 años de edad- se trasladó a la SOTyV para ingresar la documentación y enlistarse como beneficiario del programa de vivienda.
Una vez cumplida la entrega de los requisitos ante la SOTyV, un servidor público de esa Secretaría le informó que pronto un representante de una constructora lo visitaría para iniciar la construcción de la vivienda.
“Ese día regresé muy contento para darle la noticia a mi esposa y me dijo: Dios pone pruebas en el camino después que casi nos arrastra el río, pronto tendremos la casita que tanto soñamos con nuestras hijas”, expresa.
La casa en construcción tiene dos recámaras una sala y baño, está plantada en un lugar seguro y es de un nivel. “Habíamos rentado dos meses una casa, dimos las gracias y empezamos a llevar la mudanza para nuestro nuevo hogar”.
Rememora que el 23 de octubre -25 días después que su casa quedó inhabitable por el desbordamiento del río- comenzaron a construir la casa en 36 metros cuadrados.
Estaba pendiente de la obra, trazaron dos recámaras, una sala-comedor y un baño, me dijeron que tenían que terminarla a mediados de diciembre para su entrega
DAN DE BAJA DEL PROGRAMA AL DAMNIFICADO
Sin embargo, el 25 de noviembre, 21 días después de elaborado el documento de cancelación del Programa de Vivienda, Saúl Juárez Aguilar, juez municipal de Ixtacuixtla, asistido de abogados de la SOTyV, se constituyeron en la casa de Pablo Guevara para informarle que no cumplió con los requisitos para entregarle su vivienda como había sido la instrucción de la jefa del Ejecutivo estatal, Incluso, le dijeron que la constancia de posesión que emitió el Ayuntamiento carecía de validez.
En el documento de fecha cuatro de noviembre, cuya copia posee este Diario, Alejandro Palma Rodríguez, director de Vivienda de la SOTyV, aclaró que la constancia de posesión emitida por el juez municipal de Ixtacuixtla carece de valor, porque Primitivo N. demostró que la parcela es de su propiedad. Y como prueba de ello, exhibió un certificado parcelario y sentencia de fecha tres de agosto de 2020 del Tribunal Unitario Agrario Distrito 32 y corroborado por el RAN a nombre de él.
Con este documento, Alejandro Palma advirtió que en apego al capítulo IX en sus numerales quincuagésima quinta y quincuagésima sexta de las Reglas de Operación “Vivienda Digna para tu Bienestar”, Pablo Guevara Vargas no cumplió con los requisitos para ser beneficiario y en consecuencia causó baja del programa.
A todo esto, Florencio López Vargas, medio hermano de Pablo, señaló que desde que era niño aprendió a trabajar la parcela conocida como “La Tarja”, “ahora sembré cebolla que estoy por cosechar en el terreno que mi padre Severo López Torres me dejó desde hace 17 años”.
Denuncia que “el predio recientemente fue puesto a nombre de Primitivo N., pero es una herencia de mi abuelo Feliciano López, originario de Ixtacuixtla, y por eso vamos a defender la tierra que trabajamos”, advierte.

Y mientras esto ocurre, Pablo y su familia regresaron para rehabilitar la casa de adobe que el río se llevó para habitarla, una vez que las lluvias se han ido el embalse dejó de ser un peligro.
El cuatro de octubre de 2024, Pablo Guevara Vargas recibió una constancia de posesión del Juez Municipal de Ixtacuixtla, para tramitar la construcción de una vivienda ante la Secretaría de Ordenamiento Territorial y Vivienda en Tlaxcala.