Atltzayanca, donde el carnaval no ha perdido su esencia; nació para el pueblo, afirma cronista
Más de 300 años tiene la tradición de la danza de los machetes al ritmo del salterio, sostiene Óscar Guillermo Huacuja
Tomás Baños
Era domingo de carnaval en Atltzayanca, el más antiguo del estado, pues —según su cronista— tiene más de 300 años y no ha perdido su esencia.
“El carnaval aquí conserva una identidad muy importante desde el siglo XVIII”, explica Óscar Guillermo Huacuja Montiel, cronista del municipio.
La danza que corta el aire
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Antes, las cuadrillas simplemente llegaban a danzar a la cabecera municipal el domingo previo al Miércoles de Ceniza.
El carnaval también es economía activa: pequeños y grandes productores aprovechan el día para vender el pulque que aquí se elabora desde hace siglos.
Autoridades municipales reforzaron la seguridad con apoyo estatal y federal. Se espera una gran afluencia para el baile nocturno y el cierre el martes, con la tradicional horca en la plaza de toros La Morenita.
Pero más allá del operativo y la logística, el corazón del carnaval está en la calle. En el machete que sustituye a las castañuelas. En la máscara que protege la identidad. En la comunidad que se reconoce en cada paso.



























