[Video] Cempasúchil y otros nombres de flores con curiosos significados
Mientras que el cempasúchil proviene de la lengua náhuatl, otras flores han tomado sus nombres de la tradición oral
Mientras que el cempasúchil proviene de la lengua náhuatl, otras flores han tomado sus nombres de la tradición oral

Mónica Vargas
Las flores alegran los jardines con su belleza y guardan historias en sus nombres. Algunas palabras florales suelen ser un tanto poéticas, pero casi siempre tienen un origen lingüístico curioso o una metáfora que floreció con el tiempo.
El cempasúchil se asocia al Día de Muertos, pero su nombre viene del náhuatl cempoalxóchitl, “flor de veinte pétalos”. El número veinte no es literal, sino una forma de decir “muchos”, es decir, una flor abundante, luminosa y solar. Su color naranja recuerda al fuego y al amanecer y su nombre conserva esa fuerza de plenitud.

Su nombre proviene del francés pensée, que significa literalmente “pensamiento”. En el siglo XIX, los jardineros europeos le dieron ese nombre porque los pétalos de la flor, con su centro oscuro y sus bordes suaves, parecían un rostro inclinado hacia abajo, como si estuviera pensando. Además, se le asociaba con el recuerdo y regalar pensamientos era una forma de decir “pienso en ti”. En muchos idiomas, esta flor mantiene ese doble sentido de memoria y afecto.

El girasol tiene un nombre transparente; proviene del verbo “girar” y del sustantivo “Sol”. Su nombre científico, Helianthus annuus, dice lo mismo en griego (helios, Sol; anthos, flor). La palabra describe literalmente su comportamiento: durante el día, la flor sigue la trayectoria del Sol desde el oriente hasta el poniente, un fenómeno llamado heliotropismo. En su nombre vive una metáfora del amor constante y de la búsqueda de la luz.

Su nombre proviene del español medieval no me olvides y tiene su origen en una leyenda europea que dicta que un caballero, al arrojar la flor a su amada antes de morir en un río, le pidió que no lo olvidara. Desde entonces, el nomeolvides se convirtió en un símbolo del amor eterno y de la memoria.

El floripondio viene del italiano fiore grande(flor grande), deformado con humor en el español de América. El nombre científico del floripondio es Brugmansia arborea y se trata de una especie originaria del continente americano. Debido a sus propiedades alucinógenas, las enormes flores comenzaron a ingerir desde la época prehispánica. Además, dentro de la herbolaria existe información de que la infusión de floripondio se usa hasta la fecha como un remedio para el dolor y como ansiolítico natural.