Los trabajos previos a la temporada de lluvias en la zona aledaña a Casa de Artesanías y el Congreso del Estado fueron gestionados por el alcalde Alfonso Sánchez García
Del 30 de marzo al 12 de abril operará de 10:00 a 17:00 horas, con una experiencia educativa y recreativa que invita a conocer la biodiversidad en un entorno seguro y familiar
Con diferentes actividades, infantes de San Felipe Cuauhtenco mostraron el fruto de tres semanas de aprendizaje en defensa de sus raíces culturales. Armando Pedroza / Corresponsal
Este viernes, el grupo cultural Tlahtoltequitl clausuró un taller de lengua náhuatl dirigido a 14 infantes de la comunidad de San Felipe Cuauhtenco, municipio de Contla de Juan Cuamatzi, en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se conmemora cada nueve de agosto desde 1994 por resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas.
La iniciativa no sólo celebró la riqueza lingüística de la región, sino que también sirvió como llamado de alerta sobre los riesgos que la modernidad tecnológica, incluida la inteligencia artificial, representa para la supervivencia cultural de los pueblos originarios.
El taller, que tuvo una duración de tres semanas, fue dirigido por maestras con amplia trayectoria en enseñanza de la lengua y la cultura náhuatl. Ellas advierten que la lucha por preservar el idioma enfrenta obstáculos crecientes: el desinterés de parte de los padres de familia, la influencia de la tecnología y la invisibilización de las comunidades indígenas en la esfera pública y digital.
El Día Internacional de los Pueblos Indígenas busca reconocer las aportaciones de más de 476 millones de personas indígenas en el mundo y llamar la atención sobre los retos que enfrentan, como la pérdida de tierras, la marginación y la desaparición de sus lenguas. Este año, el debate global ha incluido la relación entre las comunidades originarias y las nuevas tecnologías, así como la necesidad de garantizar que los avances no profundicen desigualdades históricas.
En este contexto, la experiencia de San Felipe Cuauhtenco cobra relevancia. Para las maestrasAna María Cuamatzi Flores, Alejandra Cuamatzi Flores, Consuelo Cocoletzi Flores y Calixta Muñoz Corona, la resistencia cultural implica más que enseñar un idioma: es transmitir una forma de vida, desde la gastronomía tradicional hasta los valores comunitarios, en un momento en que la inmediatez digital desplaza las prácticas ancestrales.
Las nuevas generaciones se suman a la lucha por preservar la cultura y lengua náhuatl en San Felipe Cuauhtenco. Armando Pedroza / Corresponsal
Ana María Cuamatzi Flores señala que el reto empieza en los hogares, y expuso que “pocos padres son los que realmente se interesan por que nuestra lengua náhuatl se preserve. Hacemos un esfuerzo por convocar a los niños al taller, pero hay poca respuesta”.
Por su parte, Alejandra Cuamatzi Flores advierte que la tecnología, aunque inevitable, ha reducido el contacto de las nuevas generaciones con su herencia cultural: “Los niños están más cercanos a la tecnología, pero ésta no toma en cuenta la cultura indígena. Hace falta apoyo del gobierno para que podamos difundir nuestras actividades usando incluso herramientas modernas como la inteligencia artificial. El problema es que, en los hogares, a veces se prefiere dar un celular antes que fomentar actividades culturales”, dijo.
Mientras que Consuelo Cocoletzi Flores coincide en que la responsabilidad es compartida, por lo tanto, detalló que “debemos sumar esfuerzos para preservar nuestra lengua materna. Los padres a veces, por su ritmo acelerado, entregan el celular al niño para que esté tranquilo, y eso es lo que estamos combatiendo”.
Finalmente, Calixta Muñoz Corona recuerda que la cultura no se limita a un idioma, sino “la cultura también es alimentación, es forma de vida. Hoy muchas enfermedades vienen del consumo de alimentos procesados, cuando en las comunidades indígenas tenemos una gastronomía rica y nutritiva”, mientras que, en cuestión tecnológica, indicó que “la tecnología debe estar a nuestro alcance, pero sin descuidar la riqueza que tenemos como comunidad indígena”.
Aunque la tecnología y la inteligencia artificial (IA) pueden abrir oportunidades para la preservación cultural, las docentes de Tlahtoltequitl destacan que, en la práctica, estos avances no han integrado de forma significativa a los pueblos indígenas.
A nivel global, existen iniciativas como aplicaciones móviles y traductores automáticos para lenguas en peligro de extinción, así como plataformas que generan materiales educativos inspirados en culturas originarias. Sin embargo, advierten que la IA también presenta riesgos, como: refuerza estereotipos y sesgos que invisibilizan la diversidad contemporánea de los pueblos indígenas o carece de datos representativos, lo que limita la creación de herramientas útiles para contextos culturales específicos.
Ana María Cuamatzi Flores, presidenta del grupo cultural Tlahtoltequitl. Armando Pedroza / Corresponsal
El taller de náhuatl de San Felipe Cuauhtenco cerró con una presentación de los 14 niños participantes, quienes recitaron cantos y palabras aprendidas durante las tres semanas de instrucción. Más allá del acto simbólico, el grupo cultural Tlahtoltequitl reafirmó su compromiso de continuar ofreciendo espacios para que la niñez se acerque a su herencia lingüística y cultural.
Las maestras insisten en que la preservación del náhuatl no es solo una tarea académica, sino una lucha por mantener viva una identidad que enfrenta el doble desafío de la globalización y la indiferencia. Como expresó Calixta Muñoz Corona, “no se trata solo de celebrar, sino de manifestar nuestra resistencia y presencia”.
En un mundo donde las pantallas parecen ganar terreno sobre las tradiciones, el ejemplo de esta comunidad tlaxcalteca recuerda que la tecnología puede ser una herramienta, pero nunca un sustituto del vínculo humano que transmite, de generación en generación, la esencia de una cultura.