Con pólvora, música y comida celebran a San Andrés en la Barca de la Fe
Peregrinos reactivan economía y dan vida al templo con forma de carabela en el corazón de Tlaxco
Tomás Baños
Cuando el sol comienza a iluminar los campos de Tlaxco, la explanada frente a la Barca de la Fe es un ir y venir de colores y estandartes. Las imágenes fiesteras son recibidas con cohetes, música de viento y vivas que retumban en el valle.
SE REACTIVA LA ECONOMÍA
Don Félix González, comerciante y anfitrión de la fiesta, observa la llegada de los visitantes como quien presencia un milagro cotidiano.
En las calles principales el movimiento comercial es intenso. Puestos improvisados ofrecen desde tamales y antojitos hasta artesanías, juguetes, ropa, bebidas calientes, elotes y esquites.
Otros comerciantes, como los encargados de El Cordero Feliz, reconocen que la derrama económica se multiplica conforme llegan más peregrinos. Muchos vienen de fuera y buscan dónde comer, eso nos ayuda a mantenernos todo el año, dicen.
CUANDO LA NOCHE SE ENCIENDE
En San Andrés Buenavista la fe no solo se reza: se escucha, se come, se comercia, se comparte. La fiesta es un recordatorio de que, en este rincón de Tlaxcala, la religión convive con la economía y la cultura para sostener el tejido social del pueblo.
Y cada 30 de noviembre, entre música, pirotecnia y fe, el milagro se repite.





























