Contla se inunda de sabor y tradición: el domingo de mole convoca a miles de visitantes
El municipio vive uno de sus días más emblemáticos con la celebración del tradicional platillo que combina fe, gastronomía y hospitalidad en honor a San Bernardino de Siena
Desde temprana hora, las cocineras contlenses se reúnen frente al fogón, removiendo con paciencia las grandes cazuelas de barro donde el mole comienza a soltar su característico aroma. Armando Pedroza / Corresponsal
No importa el clima, si hace calor, llueve o amenaza tormenta, la fiesta en Contla de Juan Cuamatzi no se detiene. Como cada año, el domingo de mole se convierte en una cita ineludible para los contlenses y sus visitantes, un día que honra a San Bernardino de Siena y que celebra la hospitalidad de su pueblo.
Desde las primeras luces del día, el municipio se transforma en un hervidero de actividad. En cada hogar, en cada esquina, se vive la preparación de un platillo ancestral: el mole colorado. Mujeres y hombres, niños y adultos, todos participan en el ritual comunitario que exige coordinación, esmero y una generosa dosis de hospitalidad.
Los tamales tampoco pueden faltar en el domingo de mole en Contla de Juan Cuamatzi. Armando Pedroza / Corresponsal
Las calles se llenan de puestos improvisados donde se venden flores para adornar las mesas, ramos de leña, refrescos, cerveza, pulque, desechables, hielo, pollo y demás insumos necesarios para una comilona de gran formato. Los molinos no dan abasto: largas filas de mujeres con cubetas repletas de ingredientes aguardan pacientemente para triturar los elementos del mole que, una vez mezclados, darán vida al manjar más simbólico de Contla.
El mole contlense no es cualquier mole. Es una fórmula que ha pasado de generación en generación y que se guarda celosamente en cada hogar, aunque sus bases coinciden: chiles secos (mulato, pasilla y ancho), galleta de animalitos, chocolate, manteca, cacahuate, ajonjolí, pasas, almendras, anís, canela y ajo. Una vez asados y molidos, estos ingredientes se convierten en una pasta aromática, intensa y compleja que, al contacto con el fuego y el caldo del pollo, se transforma en un platillo irresistible.
Acompañado de arroz rojo, cocinado también con precisión artesanal, el mole colorado es el protagonista de una fiesta que va más allá del paladar: es símbolo de unidad, de identidad comunitaria y de memoria colectiva.
En Contla convocará a cientos o miles de visitantes que llegarán a disfrutar el tradicional platillo de fiesta. Armando Pedroza / Corresponsal
Una de las características más entrañables del domingo de mole es su apertura: no hace falta invitación formal para ser bien recibido. Las casas abren sus puertas para compartir el mole con familiares, amigos, vecinos y hasta desconocidos. Como se dice en el pueblo: “un taco no se le niega a nadie”. Así, quien pase por Contla este día difícilmente se irá sin probar el mole, sin sentarse a una mesa decorada con cariño, sin brindar por la vida.
El impacto económico del domingo de mole es también notable. El gasto promedio por familia puede oscilar entre los dos mil y los 30 mil pesos, dependiendo del número de invitados y la magnitud del festejo, que incluye el alquiler de lonas, mesas, sillas, utensilios y la compra de bebidas alcohólicas que no pueden faltar: desde tequila, brandy y ron, hasta la omnipresente cerveza.
El domingo de mole en Contla convocará a cientos o miles de visitantes que llegarán a disfrutar el tradicional platillo de fiesta. Armando Pedroza / Corresponsal
El comercio local se ve beneficiado: panaderos ofrecen el tradicional pan de fiesta en las aceras, carniceros y polleros ambulantes se instalan en las principales calles, y los transportistas aprovechan el flujo de visitantes con letreros en sus vehículos que anuncian “Al mole de Contla” o frases chuscas como “no me invitaron al mole, pero no me dijeron que no fuera”.
El domingo de mole también es parte de las actividades de la feria anual de Contla, que en su cartelera presenta conciertos, juegos mecánicos y, desde luego, la Feria Internacional del Sarape en las instalaciones del nuevo mercado municipal.
Para muchos, el lunes es casi tan esperado como el domingo: los sabores del mole se intensifican al reposar, y las convivencias se prolongan hasta la noche. Es un segundo aire para las familias, que siguen compartiendo, contando historias y reforzando los lazos comunitarios.
Y es que en Contla, el mole no es sólo un platillo, es una ofrenda de identidad. Esta celebración, profundamente enraizada en la cultura local, representa la fuerza de la comunidad, su generosidad y su religiosidad. Cada cucharada de mole cuenta una historia, cada invitación espontánea a la mesa es una manifestación de lo que significa ser contlense.
El programa de la feria para este domingo contempla la exposición ganadera a un costado de la casa del artesano. En el Teatro del Pueblo: Mariachi Las Américas a las 16:00 horas y a las 18:00 horas los dobles de Selena, Luis Miguel, Marco Antonio Solís y Juan Gabriel.