Cristian baila con el alma y transforma el carnaval en lección de inclusión
Con discapacidad auditiva, el joven contlense convierte vibraciones en pasos y deja un mensaje de empatía social
Armando Pedroza / Corresponsal
EL LENGUAJE DEL MOVIMIENTO
Cuando intenta describir cómo percibe la música, Cristian lleva la mano al pecho. Es un gesto constante. “Aquí”, señala. Su madre traduce la lengua de señas:
UN CARNAVALERO DE CORAZÓN
Un día dijo: “Yo también”. Y su familia no dudó en respaldarlo.
“Felicidad al bailar con papá, hermanos y amigos”, expresa en lengua de señas cuando se refiere a lo que significa integrar la camada Auténtica Payasos. Para él, no se trata sólo de danzar, es pertenecer, compartir y celebrar.
Su madre recuerda la primera vez que lo vio completamente caracterizado. “Sentí una emoción enorme. Lo vi seguro, contento. Él está donde quiere estar”, afirma.
MÁS ALLÁ DEL DISFRAZ
Además, el futbol es otra de sus grandes pasiones. Ha competido a nivel nacional con el equipo Saraperos y actualmente forma parte del Peñarol en la liga municipal de Contla. En la cancha, como en el carnaval, demuestra constancia y espíritu de equipo.
Sus padres también lo preparan en el negocio familiar de bordados y serigrafía. Aprende a vectorizar diseños y a manejar herramientas que le permitirán, en el futuro, desarrollar independencia económica.
INCLUSIÓN QUE SE CONSTRUYE JUNTOS
En cada presentación, Cristian envía un mensaje sin pronunciar palabra. Cuando se le pregunta qué le gustaría que la gente entendiera al verlo bailar, responde con claridad: “inclusión y felicidad”.
EL CORAZÓN QUE ESCUCHA
En medio del color, el brillo y la algarabía del carnaval de Contla, Cristian avanza sin escuchar el estruendo que lo rodea. Pero siente algo más poderoso: la aceptación, el compañerismo y la alegría colectiva.
Cristian Peña Romano no oye la música, pero la vive. No escucha los aplausos, pero percibe la energía. No sigue el ritmo con los oídos, sino con el alma.
Y mientras su cuerpo interpreta cada paso en la calle, confirma que la discapacidad auditiva no limita los sueños cuando hay apoyo, disciplina y convicción.
Porque en Contla, entre máscaras y sonrisas pintadas, un joven recuerda a todos que cuando la pasión habla, el cuerpo interpreta… y el corazón escucha.






























