[Crónica] Entre aplausos, rezos y flores blancas despiden al maestro José Manuel en la capital tlaxcalteca
“Adiós m’ijo”, expresa doña Obdulia al despedirlo con un beso
Tomás Baños
El viernes pasado, a esa misma hora, José Manuel salió rumbo a su trabajo en el municipio de Tenancingo. Su madre lo despidió como siempre: con un beso y una bendición. No imaginó que sería la última.
El sacerdote pidió orar por el eterno descanso del mentor y que “brille para él la luz perpetua”. Luego, un prolongado aplauso rompió el silencio, un homenaje espontáneo que estremeció a los presentes.
Las notas resonaron entre los encinos, nopales, un pino y un pirul que rodean el panteón. La voz del grupo sinaloense acompañó la despedida:
“La vida es prestada y hay que disfrutarla… porque la huesuda no tiene respeto, se lleva de todo, agarra parejo. Quiero estar contento mientras viene el día, de vestir de negro a toda mi familia. Y espero que cumpla mi último deseo…”.
Entre lágrimas y abrazos, los presentes corearon los versos mientras colocaban flores sobre la tumba que, poco a poco, quedó cubierta de tierra y pétalos blancos.


























