Desde el aire: la mancha negra que dejó el incendio en el corralón de la Fiscalía
Vecinos de San Andrés Ahuashuatepec, municipio de Tzompantepec, piden que el depósito de vehículos sea reubicado al representar un latente riesgo
Vecinos de San Andrés Ahuashuatepec, municipio de Tzompantepec, piden que el depósito de vehículos sea reubicado al representar un latente riesgo

Tomás Baños
A poco más de un mes del incendio registrado en el corralón de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), ubicado en el municipio de Tzompantepec, en el sitio se observan los más de 180 automotores dañados por el fuego.
El inmueble —delimitado por un alambrado de púas— permanece cerrado. Una cadena atraviesa de lado a lado e impide el acceso y un plástico de advertencia cuelga sobre la entrada del depósito de vehículos.
A simple vista, el lugar que tiene cerca de 400 automóviles más que parecer un depósito oficial de vehículos asegurados, con más de 180 vehículos calcinados se asemeja más a un tiradero de láminas retorcidas.

Apenas sopla el viento y arrastra un olor persistente que se impregna en la ropa: plástico quemado, hule chamuscado y metal oxidado.
Aunque el incendio ocurrió hace un mes, la tierra ennegrecida todavía conserva el aroma de la combustión que consumió casi dos centenas de unidades. Cuando el sol golpea el terreno, el olor vuelve a levantarse.
Donde antes había filas de automóviles ahora quedan carrocerías deformadas, cofres abiertos, rines consumidos, puertas torcidas y estructuras carbonizadas que apenas permiten distinguir algunos modelos.
Durante un recorrido realizado por El Sol de Tlaxcala por los caminos de terracería que atraviesan la comunidad —entre el metepantle de cultivos de maíz, nopales y magueyes— se constató que el ingreso permanece restringido.

Un vigilante custodia el corralón y la entrada. “Somos custodia y, por ahora, está cerrado el lugar. Ya vinieron las investigaciones para saber por qué se incendió”, comenta brevemente el oficial, sin ofrecer mayores detalles.
Desde el perímetro se alcanza a observar el área devastada por las llamas que comenzaron desde el interior del depósito de automotores.
El fuego consumió el área poniente del predio, mientras que hacia el oriente permanecen estacionados unos 200 vehículos que no fueron alcanzados por el fuego. El corralón -que ingresa vehículos involucrados en delitos del fuero común- presenta aproximadamente un 70% de ocupación.
En una vista aérea, el contraste resulta más evidente. En el centro del terreno —de aproximadamente 80 metros de ancho por 350 de fondo, ubicado entre la calle Josefa Ortiz Téllez Girón y la barranca del canal San Diego, camino a San Manuel— se distingue una mancha negra donde quedaron las estructuras calcinadas.

Entre los restos aún se logran identificar algunos modelos populares como Nissan Tsuru, Versa y Sentra, Volkswagen Jetta y Pointer, Chevrolet Aveo, además de camionetas Ford Ranger, Toyota Hilux y Nissan NP300.
También se alcanzan a distinguir restos de vehículos de gama mayor como BMW, Mercedes-Benz y Audi, aunque el fuego borró la mayoría de los emblemas y líneas originales de las carrocerías.
Para los vecinos, el incendio dejó más que vehículos quemados: dejó miedo. Manuela N., quien vive sobre la calle Josefa Ortiz Téllez Girón, recuerda el momento en que el humo cubrió su vivienda. —“Estaba haciendo mucho frío, todos dentro de las casas, de pronto, no se podía respirar. Todo estaba contaminado, tuvimos que salir corriendo y soltar los perros. Pensamos que la lumbre iba a brincar hacia las casas”, relata.

En esa calle habitan cerca de 15 familias, varias de las cuales abandonaron sus hogares durante el incendio. —“Que lo quiten de aquí. Ese corralón es un riesgo”, pide la vecina.
Otro habitante del lugar, Bernardino N, coincide en que el sitio debería ser reubicado. —“Cuando se estaban quemando los vehículos, el humo se metió hasta las casas. Si vuelve a pasar algo similar, quién sabe qué pueda ocurrir”, señala.
El presidente de comunidad de Ahuashuatepec, Ronaldo Espinoza, fue uno de los primeros en reaccionar cuando comenzó el incendio.
El representante comunitario dio aviso inmediato a la policía municipal, policía estatal y al servicio de emergencias 911, lo que permitió movilizar a los cuerpos de seguridad, bomberos y rescate y recuerda que la columna de humo era visible desde varios puntos de la región.

“Todo estaba cubierto de humo desde el cerro Chichimecateutli, en San Salvador Tzompantepec, hasta el Cuatlapanga, entre los municipios de Cuaxomulco y Santa Cruz Tlaxcala”, expresa.
La quemazón tardó como cuatro horas, aunque los servicios de emergencia no tardaron mucho, los vehículos tenían combustible y por eso ardió todoPresidente de comunidad de Ahuashuatepec, Ronaldo Espinoza
Y explica que a la fecha la dirección de Seguridad Pública hace recorridos en las inmediaciones, mientras autoridades estatales mantienen abierta la investigación.
No obstante, admite que los vecinos, siguen esperando un dictamen final que explique el origen del incendio y que sus domicilios no corran riesgos.

Los hechos ocurrieron la mañana del siete de febrero de 2026. Eran poco después de las 10:30 horas cuando comenzó a salir humo del interior del corralón de la FGJE.
En cuestión de minutos, el fuego alcanzó varios metros de altura. Las llamas avanzaron con rapidez entre los vehículos almacenados, alimentadas por combustibles, plásticos y neumáticos. Una densa nube de humo negro cubrió la zona rural.
Al menos 20 familias evacuaron de emergencia sus viviendas. Personal paramédico acudió para brindar atención a los pobladores, aunque reportó que no hubo lesionados ni personas intoxicadas.
Cuando los bomberos llegaron al sitio, el fuego ya había consumido un 50% del lote total en el depósito. El saldo oficial fue de 184 vehículos calcinados, de acuerdo con datos proporcionados por la FGJE.
Tras el siniestro, la FGJE inició una carpeta de investigación. En las indagatorias participan el Ministerio Público, la Policía de Investigación y peritos especializados para determinar el origen del incendio, pero al momento no hay ningún reporte de avance para clarificar lo sucedido.
El día de los hechos, elementos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana inspeccionaron el lugar incendiado y aportaron su investigación.
A un mes del siniestro, el lugar permanece acordonado. Detrás de la cadena y el plástico de advertencia, 184 vehículos convertidos en esqueletos de metal permanecen alineados bajo el cielo de Tlaxcala.
Los municipios recibieron el plano de delimitación con imagen de fondo y la descripción oficial del límite