Día del Chofer: historias de vida, pasión y riesgo para servir a los pasajeros
En el asiento del conductor laten las emociones del pueblo; son hombres que sortean el caos vial y el cansancio, con tal de llevar a sus pasajeros sanos y salvos a su destino
Armando Pedroza / Corresponsal
MI COMBI ES MI TEMPLO: DANIEL MORALES
ISRAEL MORALES PLUMA: 25 AÑOS RODANDO
Su día comienza a las 5:30 de la mañana y termina pasadas las nueve de la noche. No tiene horario fijo para desayunar, comer o cenar.
Israel ha manejado con sol a plomo, en medio de tormentas y con frío en las calles de Tlaxcala. “Una vez, el agua me cubría medio neumático en una bajada, y la gente arriba rezando el rosario. Pero llegamos bien, y eso es lo que cuenta”.
La ruta lo ha hecho paciente y fuerte. También le ha robado cumpleaños, aniversarios y fiestas familiares. Pero cuando ve a los pasajeros llegar a su destino, siente que todo valió la pena.
JUAN ANTONIO MÁRQUEZ: AL VOLANTE DE LA VIDA
Con 38 años, Juan Antonio Márquez Márquez ha pasado la mitad de su vida manejando autobuses de la línea Supra. Diario recorre la ruta Tlaxcala–Ciudad de México, ida y vuelta, manejando una unidad de última generación.
...indicó, mientras que acomodaba el saco de su traje.
EDGAR ÁGUILA: CHOFER, PADRE Y FORJADOR DE SUEÑOS
“Mis tres hijos tienen carrera, y todo fue gracias a las vueltas que doy desde hace décadas. Una es enfermera, la otra maestra, y el varón es ingeniero agropecuario. ¿Cómo no voy a estar orgulloso?”, dice con una sonrisa que se le desborda.
Edgar no se ha arrepentido un solo día de ser chofer. Para él, es una vocación. “Me gusta ayudar, me gusta que la gente confíe en que va a llegar segura. Aunque algunos no den ni los buenos días, yo les doy mi mejor sonrisa. Porque también eso es servicio”.
URBANO MÉNDEZ GALLEGO: EL NUEVO AL MANDO
“Si tú manejas de malas, todo sale mal. Yo prefiero poner música tranquila, concentrarme y respetar el camino. La vida de los demás también va en mis manos”, asegura.
EL PRECIO DE UN DÍA AL VOLANTE
EL PULSO DEL PUEBLO
En Tlaxcala, donde el transporte público es vital para conectar municipios, comunidades y familias, los choferes son más que conductores: son guardianes del camino, confidentes pasajeros, y parte fundamental del engranaje social.
El Día del Chofer no es sólo una conmemoración sino una pausa para agradecer, reconocer y humanizar a quienes, entre el bullicio, el claxon y el vaivén del volante, también construyen el día a día de un estado que se mueve gracias a su tenacidad.
“A veces uno no se da cuenta, pero mientras va dormido o viendo el celular, hay alguien que está manejando con el alma para que llegues bien”, dice Juan Antonio antes de subir a su autobús.
Y mientras la ciudad sigue su curso, ellos siguen su ruta, con la esperanza encendida, la vista en la carretera… y el corazón en el asiento del conductor.


































