Dos personas están certificadas para recolectar hongos en Nanacamilpa
La colecta de hongos silvestres en los bosques de Nanacamilpa es una práctica común durante la temporada de lluvias
La colecta de hongos silvestres en los bosques de Nanacamilpa es una práctica común durante la temporada de lluvias

Jesús Zempoalteca
En Nanacamilpa, la recolección de hongos silvestres se efectúa cada año durante los meses de lluvias y a pesar de que muchas personas participan en esta actividad, solo dos habitantes de la comunidad cuentan con certificación oficial para recolectar y manejar esas especies.
Una de ellas es Eva Infante, habitante de aproximadamente 70 años, quien ha recolectado hongos durante décadas y otro joven identificado como Armando Hernández, ambos fueron capacitados y certificados por la comisión Nacional Forestal a través de cursos de producción, cosecha y preparación de hongos, enfocado en el aprovechamiento sustentable de recursos forestales no maderables.

La capacitación incluyó conocimientos sobre especies comestibles, tóxicas y alucinógenas, así como prácticas de manejo que les permiten la regeneración de esporas y la conservación del ecosistema, así como para reducir riesgos de intoxicación, evitar la sobreexplotación y garantizar un uso responsable de los recursos del bosque.
De acuerdo con Mireya Morales, una cocinera tradicional, los hongos recolectados crecen en zonas forestales en las faldas del Iztaccíhuatl-Popocatépetl, Nanacamilpa y Calpulalpan, cuyas áreas también se da el fenómeno de avistamiento de luciérnagas, por lo que la actividad turística ha incrementado la demanda de productos de la región, entre ellos los hongos comestibles.

Las condiciones para que los miembros del reino fungí crezcan dependen de la humedad y la luz solar, por lo que la temporada puede extenderse desde junio hasta diciembre, según el comportamiento de las lluvias, aunque en los años con mayor precipitación, la variedad y cantidad de hongos es más amplia.
Entre las especies más buscadas están el “borrego”, el “enchilado”, el “pananaca” y el “xolete”, aunque rara vez también recolectan “escobetas” y “elotillos”, identificados así por su forma, que se cocinan en mixiotes o se rellenan.
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Antes de que el turismo se consolidara en la zona, la gente recolectaba de manera libre y era común que entre ellos compartieran o intercambiaran lo recolectado, pero con el crecimiento de la demanda, se volvió necesario contar con mecanismos de regulación y capacitación.
Actualmente no existen registros en el municipio de que más personas estén certificadas en la comunidad, pero los pobladores continúan juntando los hongos durante la temporada de precipitaciones, ya sea para autoconsumo o para venderlos de manera directa con los turistas.

Los platillos preparados con hongos se ofrecen en establecimientos como el restaurante campirano “Xoletongo”, que desde hace una década promueve el consumo de productos regionales como los hongos silvestres, hiervas de té extraídas del monte y carne magra, criada en traspatios.