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Locallunes, 30 de septiembre de 2024

El cáncer cambió su vida, pero Kevin no se dejó vencer

A los nueve años de edad le fue detectado un tumor en el cerebelo y actualmente, a sus 24 años de edad, está por terminar la licenciatura en Filosofía

Karla Muñetón / El Sol de Tlaxcala

Yo me daba cuenta de que me daña sueño, detecté a tiempo que algo no estaba bien, que había cambios. Fue muy importante la detección oportuna porque aunque me decían que estaba bien, yo sabía que había algo más, compartió.

BUSCAR MUCHAS OPCIONES, SUGIERE SU MAMÁ

Durante la entrevista, Lucía Escobar Basilio, mamá de Kevin, hizo hincapié en poner atención a todos los síntomas que presentan los niños y los adolescentes, pero sobre todo a no quedarse con un único diagnostico si nos los deja satisfechos.

Lo anterior, al recordar que a Kevin le diagnosticaron el cáncer dos meses después de haber obtenido una primera opinión médica que no mejoró la salud de su hijo, pues por el contrario empeoraba.

"Entonces, la doctora me dijo que el motivo de las náuseas era porque estaba muy consentido, que su enfermedad era psicológica. Lo mandaron a psicología, pero yo veía que se iba empeorando y empeorando, por lo que yo sabía que no era psicológico ", contó.

La señora relató que ante la desesperación, al ver que su hijo no mejoraba, durante dos meses intentó de todo, incluso acudió a hacerle un tipo de limpias para “curarlo de brujería”.

"Lo llevé al Hospital General en la Ciudad de México donde me dijeron que mi hijo era candidato a tener un tumor en el cerebro, ahí fue cuando realmente sí me espanté. Le hicieron una tomografía y tenía un tumor en el cerebelo", relató.

Posteriormente, dijo, Kevin fue sometido tratamiento de quimioterapia y radiaciones, pero cuando parecía que las cosas mejoraban se enfrentaron a la noticia de que Kevin tenía tres quistes en el cerebelo.

Sin embargo, destacó que el proceso para vencer al cáncer fue rápido, aproximadamente ocho meses entre terapia y radiación, pero el tratamiento se alargó con las intervenciones para retirar los quistes, pero que eran sin que su vida corriera riesgo.

Actualmente Kevin sigue con resonancias magnéticas cada medio año y es vigilado por neurocirujano.

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