El papa Francisco dio a Tlaxcala a sus primeros santos: los niños mártires
Cristóbal, Antonio y Juan fueron elevados a los altares el 15 de octubre de 2017
Cristóbal, Antonio y Juan fueron elevados a los altares el 15 de octubre de 2017

Karla Muñetón
El papa Francisco, quien falleció el pasado 21 de abril, dejó un importante legado en el mundo católico. Tlaxcala no fue la excepción, pues en 2017 el sumo pontífice regaló a la entidad a sus primeros santos.
En una emotiva ceremonia, los niños mártires Cristóbal, Antonio y Juan fueron elevados a los altares el 15 de octubre de 2017, con lo que concluyó un proceso de más de cuatro décadas.
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En ese significativo día para los católicos de Tlaxcala y México, el papa Francisco encabezó la mesa de canonización y Ángelus, en la que reconoció como santos a los beatos tlaxcaltecas, quienes fueron los primeros evangelizados en Nueva España por frailes franciscanos y dominicanos inmediatamente después de la conquista.
Fue ese día cuando en los libros de los santos de la Iglesia católica quedaron inscritos los nombres de los infantes tlaxcaltecas, mártires, asesinados entre 1527 y 1529 por defender el Evangelio.
Junto con los santos Niños Mártires de Tlaxcala, el papa Francisco hizo otras canonizaciones, una de ellas del presbítero André Soveral y Ambrosio Francisco Ferro, así como a Mateus Moreira y a sus 27 compañeros martirizados en 1645 en Río Grande del Norte, en Brasil.
El proceso para reconocer la santidad de los tres niños mártires de Tlaxcala inició en 1982 en manos del primer obispo de Tlaxcala Luis Munive y Escobar, al introducir la causa de beatificación.
Los tres santos Cristóbal, Antonio y Juan fueron niños indígenas tlaxcaltecas que en diferentes años y lugares fueron asesinados por defender y difundir el catolicismo.
Cristóbal nació en Atlihuetzia entre 1514 y 1515, era hijo predilecto y heredero del cacique Acxotecatl y cuando intentaba difundir el catecismo su padre lo asesinó a golpes, luego lo arrojó al fuego y aunque su madre lo salvó, murió días después. Eso ocurrió en 1527 cuando, el niño tenía 13 años.

Antonio y Juan nacieron entre 1516 y 1517 en Tizatlán, actualmente municipio de Tlaxcala. Antonio era nieto de Xicohténcatl, Señor de Tizatlán, y heredero del Señorío; mientras que Juan, de condición humilde, fue servidor de Antonio; ambos se educaban en la escuela franciscana de Tlaxcala.
En 1529 acompañaron a los padres dominicos a evangelizar Oaxaca, pero en su paso por Cuauhtinchán, Puebla, en una casa Juan se quedó en la puerta y Antonio entró a recoger los ídolos, fue en ese momento cuando llegaron los pobladores armados con palos y les arrebataron la vida a golpes.
La participación de camadas y grupos musicales marcan la jornada donde la tradición se mezcla con fiesta masiva y consumo de alcohol