elsoldetlaxcala
Localsábado, 26 de julio de 2025

Entre aserrín y fuego se reproduce la fe que en la celebridad al Apóstol Santiago

En Atltzayanca la procesión incluye el templo de la parroquia

Tomás Baños

Lo hace despacio, como si no quisiera pisar aquel tapiz efímero que decenas de manos humildes, pacientes y devotas comenzaron a preparar desde hace más de 48 horas.

A su paso, los migrantes —que regresan cada año sólo para este día— lo miran con los ojos húmedos. “Es volver a nuestras raíces”, dice entre sollozos Juan Rivera, quien regresó desde la Ciudad de México.

ASERRÍN Y PÓLVORA EL LENGUAJE DEL MILAGRO

Cada barrio lo recibe con su propia identidad. Uno le rinde tributo con un mural en el barrio Santiago, otro con lienzos colgados. Pero todos coinciden en el mismo lenguaje: la belleza que dura apenas unas horas pero que deja huella para siempre.

La pólvora huele a fiesta. Los fuegos fríos, diseñados para no quemar ni dañar, caen como lluvia mágica sin apagar la solemnidad del momento.

La procesión dura horas. No hay prisa. En cada esquina, Santiago es recibido con rezos, cantos, promesas.

El mariachi entona “Las Mañanitas”, las mujeres se arrodillan y los niños aprenden el gesto de besar la rodilla del Apóstol. Es el acto de humildad y fe que ocurre justo antes de que la imagen regrese a su templo.

“El Apóstol ya hizo milagros aquí”, asegura Rubén, campesino del barrio de San Miguel. “Un año de mucha sequía, y, después de su paso, nos está lloviendo bonito. Nos dará maíz, y con eso, tortillas para todos”.

Este día, su presencia aún guía a miles de tlaxcaltecas que caminan a su lado entre aserrín y fuego, con el corazón latiendo fuerte y la esperanza puesta en cada paso.

Porque en esta tierra, el arte se vuelve oración, el fuego devoción, y las calles… un santuario de colores que desaparece al amanecer, pero que se queda en la memoria de un pueblo entero.

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias