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Localmiércoles, 11 de marzo de 2026

Entre la preparatoria y el tractor: la historia de Isamary, joven que trabaja el campo en Tlaxcala

Maneja tractor y máquina de trilla y muestra que las mujeres también operan y sostienen el trabajo agrícola

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Ruth Padilla

Durante un recorrido por los terrenos de Atlangatepec, la joven mostró parte de las labores que realiza cuando acude al campo. Entre cultivos y maquinaria explicó cómo aprendió a manejar tractor y máquina de trilla, herramientas que utiliza para apoyar en las actividades agrícolas de su familia.

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Aprendió a manejar maquinaria agrícola a los 15 años

Isamary comenzó a involucrarse en las labores agrícolas cuando tenía alrededor de 15 años. Fue ella misma quien pidió a su abuelo que le enseñara a manejar la maquinaria con la que trabajan los terrenos familiares.

Su participación se desarrolla principalmente durante los periodos vacacionales. En ocasiones también acude algunos días entre semana cuando sus horarios escolares se lo permiten.

Durante la visita a los terrenos de Atlangatepec, la joven explicó que el campo representa una actividad que disfruta realizar y que además forma parte del apoyo que brinda a su familia.

Rompe la idea de que el campo es solo para hombres

Durante muchos años el manejo de maquinaria agrícola pesada se asoció principalmente con los hombres. Sin embargo, la participación de mujeres en estas actividades ha comenzado a cambiar esa percepción.

Al conducir tractor y operar maquinaria de trilla, Isamary muestra que las mujeres también pueden realizar labores dentro del sector agrícola que requieren conocimiento técnico y trabajo físico.

La joven considera que el factor principal no es el género, sino la iniciativa de aprender. Señaló que cualquier persona puede realizar estas actividades cuando existe interés por hacerlo.

En su escuela algunos compañeros conocen su actividad en el campo y se sorprenden al saber que maneja maquinaria agrícola. En su comunidad, en cambio, su participación ya es conocida por quienes la han visto trabajar entre las parcelas.

El orgullo de una familia dedicada a la tierra

Para su abuelo, Abel Muñoz Díaz, la presencia de su nieta en el campo representa una satisfacción. Durante gran parte de su vida se ha dedicado al cultivo de la tierra y reconoce que la agricultura enfrenta diversos retos.

Explicó que el incremento en los costos de los insumos complica la actividad agrícola para muchos productores. A pesar de ello, el trabajo en el campo continúa siendo el sustento de numerosas familias.

En ese contexto, ver a una joven interesada en aprender estas actividades representa una señal de continuidad para una labor que durante generaciones ha formado parte de la vida rural.

Mujeres en el campo tlaxcalteca

En Tlaxcala, las mujeres participan de forma constante en las actividades agrícolas. En muchas comunidades colaboran en la siembra, el cuidado de los cultivos y la cosecha.

Historias como la de Isamary reflejan una etapa distinta en esa participación. Las mujeres no sólo se integran a las labores tradicionales del campo, también comienzan a ocupar espacios en el manejo de maquinaria y en la operación directa de los procesos agrícolas.

Entre los estudios y el campo

Aunque participa en las actividades agrícolas, Isamary mantiene su proyecto académico. Actualmente cursa la preparatoria y tiene la intención de continuar con sus estudios.

Su meta es estudiar Medicina. Mientras llega ese momento, continúa apoyando a su familia en las labores del campo cuando su tiempo se lo permite. Esta combinación entre estudios y trabajo agrícola forma parte de su rutina desde hace algunos años.

Un llamado para las nuevas generaciones

La joven considera que el campo necesita la participación de nuevas generaciones y señaló que muchos jóvenes se alejan de las actividades agrícolas y desconocen la importancia de este sector para la producción de alimentos.

También pidió que existan más apoyos dirigidos a jóvenes interesados en la agricultura, con el objetivo de fortalecer el sector primario.

Desde su experiencia, considera que el campo puede convertirse en un espacio donde las nuevas generaciones aprendan y participen en las actividades productivas.

El campo también es para mujeres

Durante el recorrido por los terrenos de Atlangatepec, Isamary mostró que el trabajo agrícola no tiene límites cuando existe interés por aprender. Entre maquinaria, cultivos y jornadas que comienzan desde temprana hora, la joven deja claro que el campo también es un espacio para las mujeres.

Su historia refleja la participación de una nueva generación que busca mantener viva la actividad agrícola y demostrar que la tierra también puede trabajarse con manos jóvenes.

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