Es preocupante el tema de linchamientos en Tlaxcala, coinciden investigadores de la UATx
El mayor número de hechos violentos se concentran en San Pablo del Monte, Chiautempan y Apizaco, revelaron durante el conversatorio “Crisis civilizatoria. Miradas de la violencia social actual”
En un análisis sobre las razones que llevan a un linchamiento, el catedrático explicó que los actos que dan origen a la violencia colectiva son los robos, violaciones, tentativas de secuestro, incidentes viales y hasta un chisme o rumor.
TLAXCALA TIENE ALTOS NIVELES DE VIOLENCIA
Pese a que las autoridades han implementado protocolos para reducir estos incidentes, la percepción de la inseguridad y la desconfianza en las instituciones sigue siendo factores clave.
Habló sobre el linchamiento humano en México que no sólo es un hecho de violencia colectiva, es un síntoma de una crisis civilizatoria que pone en evidencia la fragilidad del tejido social y la erosión a la confianza en las instituciones.
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Nancy Guzmán, docente y coordinadora de la Licenciatura en Criminología - Raúl Rodríguez, profesor e investigador en la UATx y la UAM. Cortesía / UATx
En Tlaxcala, Hidalgo y Puebla los linchamientos son un hecho reciente que tienen menos de una década respecto a otros puntos del país, pero las cifras registradas en los primeros cuatro meses de 2025 situaron a la entidad entre los primeros cinco lugares a nivel nacional, reveló Raúl Rodríguez Guillén, profesor e investigador en la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx) y la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Azcapotzalco.
Comentó que el tema es preocupante en los últimos meses en Tlaxcala, aunque la cifra es baja respecto a otros estados, los hechos violentos que pueden derivar en una muerte o en tentativa ocurrieron principalmente en San Pablo del Monte, Chiautempan y Apizaco.
En Tlaxcala el tema de linchamientos es preocupante, aunque la cifra es baja en relación con otros estados, reveló Raúl Rodríguez, profesor e investigador en la UATx y la UAM. Cortesía / UATx
En el conversatorio “Crisis civilizatoria. Miradas de la violencia social actual”, que efectuó el Observatorio Universitario de la UATx y la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Criminología, el académico indicó que al analizar el tema de linchamientos en un periodo de tres décadas, el fenómeno se ha presentado en todos los estados del país y han registrado al menos un hecho, aunque las regiones con menos linchamientos son el norte y sur, las que tienen mayor presencia son la zona centro, donde se encuentra Tlaxcala.
Reveló que los estados con mayor frecuencia y número de linchamientos son Puebla (específicamente en Texmelucan, la ciudad de Puebla y Tehuacán), Estado de México (en Ecatepec y Neza), Ciudad de México (Cuauhtémoc e Iztapalapa), Hidalgo y Tlaxcala; los cinco estados suman la mayor cantidad de hechos que se registran en el país, pues concentran más del 80 % de linchamientos.
En el caso de Tlaxcala dijo que registra 175 linchamientos en los últimos años, pero sólo de enero a abril de 2025 van 15 hechos violentos que ocurrieron con mayor frecuencia en los tres municipios mencionados, aunque la cifra no es tan alta como en Ecatepec, Estado de México, que suma más linchamientos que en 15 estados del país.
Nancy Guzmán Xicohténcatl, docente y coordinadora de la Licenciatura en Criminología de la UATx, compartió que en los primeros tres meses de 2025 Tlaxcala lideró la lista nacional de intentos de linchamiento con cinco casos. Cortesía / UATx
Puntualizó que el 50 % de linchamientos son generados por robo, del 20 a 25 % por violaciones y el resto se distribuyen en menos del 10 % por casos de abuso de autoridad, tentativa de secuestro, chismes o rumores. Además, dijo que ocurren a cualquier hora del día y son en respuesta a un acto de revancha o venganza que carece de planeación, pues la turba sólo actúa.
El investigador aseguró que los linchamientos se presentan en mayor medida en zonas urbanas y semiurbanas, como ocurre en la Ciudad de México, Estado de México y Puebla, pues más del 80 % de los casos a nivel nacional han ocurrido en zonas urbanas. De enero de 1988 hasta abril de 2025 van más de dos mil 780 linchamientos, una cifra muy alta, hasta diciembre de 2024 eran dos mil 595 hechos violentos.
Aseveró que en México la mayoría de los delitos son conocidos por no tener castigo, es decir, por quedar impunes, según cifras del gobierno federal en los últimos 15 años el 95 % de los delitos no se castigan, así que las situaciones que general un hecho violento son los robos comunes sumado a los abusos de autoridad o policiacos que generan molestia y hartazgo, que al vincularlo con otro delito pasa de un hecho individual a uno colectivo y es cuando actúa la población.
Por lo tanto, el enojo o rabia acumulada en los linchamientos es inmediato, no cuenta con tiempo para que la gente piense o decida, entonces el grupo o colectivo sólo actúa en una situación de adversidad. Las personas que linchan generalmente son hombres y mujeres de diferentes edades y estratos sociales y cuando el hecho termina en muerte no lleva más de dos minutos, pues son actos tan rápidos que difícilmente los cuerpos policiacos pueden contenerlo. Además, dijo que en ocasiones el hartazgo y enojo es tanto que cuando intervienen los cuerpos policiacos también sufren la violencia colectiva, como ha ocurrido en Tlaxcala.
En los primeros meses del año en Tlaxcala se han registrado diversos casos violentos, un linchamiento consumado. Archivo / El Sol de Tlaxcala
En contraste, puntualizó que los linchados en general son hombres jóvenes, pocas veces participan mujeres; así que dichos hombres jóvenes rompen la barrera o límite de la no violencia o participación pacífica de las normas de la sociedad y se atreven a ir más allá por la insatisfacción en la viven por no tener empleo o acceso a la educación, aunque también roban porque quieren más de lo que tienen.
Los linchamientos tienen como causa estructural la crisis de la autoridad que no cumple con sus funciones, no hay sanciones y se combinan con los aspectos detonantes. “Un joven que roba dos o tres veces lo sigue haciendo porque tiene un aliciente, que no lo capturan o sale libre al pagar con lo mismo que robó, en ese sentido la indignación de la gente se debe a que saben que si entregan a alguien que ha robado no será castigado y se exceden en el castigo y muchos actos de linchamiento culminan en muerte”, dijo.
Antes de concluir su participación, destacó que algunos analistas, antropólogos y periodistas atribuyen que los linchamientos forman parte de los usos y costumbres, pero es falso, pues no permiten estos actos de violencia y cuentan con castigos específicos para quienes transgreden las normas comunitarias.
En su intervención Nancy Concepción Guzmán Xicohténcatl, docente y coordinadora de la Licenciatura en Criminología de la UATx, compartió que en los primeros tres meses de 2025 Tlaxcala lideró la lista nacional de intentos de linchamiento con cinco casos, de acuerdo con la Organización de Causa en común. Además, la entidad enfrenta altos niveles de violencia extrema con nueve casos de tortura cinco de mutilación o destrucción de cadáveres y cuatro feminicidios con crueldad.
Detalló algunos ejemplos ocurridos en el estado durante este año que fueron en San Miguel Xochitecatitla, Nativitas, donde un hombre fue linchado tras ser acusado de raptar y agredir sexualmente a una menor; en San Pablo Del Monte una turba intentó linchar a una adolescente de 13 años de edad y a su padre bajo la sospecha de un intento de secuestro; en Tlaltelulco una mujer fue rociada con gasolina y estuvo a punto de ser quemada viva tras ser acusada de robo hasta que las autoridades lograron rescatarla.
Destacó que la importancia de analizar los linchamientos y otros fenómenos sociales permite analizar y reflexionar la situación para elaborar protocolos de prevención, información y seguimiento para determinar la eficiencia y eficacia de los protocolos gubernamentales y trabajar de manera colaborativa con la ciudadanía e instituciones de gobierno.
Lamentó que en México el incremento refleje una desesperación ante la impunidad y percepción de que el sistema de justicia ha fallado, pues cuando una sociedad recurre al linchamiento cruza por un umbral peligroso de la justicia por mano propia como mecanismo de control, fenómeno que perpetua en la violencia y normaliza la idea de que el castigo inmediato es más efectivo que el debido proceso, lo cual es una señal de que el Estado ha perdido su capacidad de garantizar seguridad y justicia de manera legítima.
Por ello, dijo que para revertir la crisis de linchamientos es necesario reconstruir la confianza en las instituciones, garantizar el acceso a la justicia y promover una cultura de paz que desplace la lógica de castigo por el diálogo y la reparación; así que esa justicia debe ser más que un castigo y tratarse de un acto de restauración, dignidad y reconciliación social, desafío que es grande, pero la alternativa de seguir normalizando la violencia como un mecanismo de control es insostenible.
En un linchamiento, generado por enojo y hartazgo, la muerte de la persona ocurre en dos minutos a cargo de la turba enardecida.