“Es triste ver cómo se chamuscan los conejos”: expresó Miguel al combatir el fuego
Mamíferos, aves y reptiles quedaron bajo la lumbre al verse sus matorrales envueltos en llamas en territorio de Tetlanohcan
Tomás Baños
El brigadista pidió a los campesinos que eviten las quemas agrícolas previo al temporal de siembras, mientras que a los visitantes al bosque, se abstengan de hacer fogatas.
Las aves que pudieron volar, se salvaron del fuego, aunque sus polluelos se quedaron atrapados en sus nidos, reptiles, conejos y ardillas quedaron carbonizados.
A pala, Don Miguel y su compañero Antonio, hombro a hombro realizaban brechas cortafuego, su objetivo de salvar el bosque, parecía una misión imposible.
Es la temporada de incendios forestales que se retrasó por las lluvias y heladas de febrero, marzo y abril.
“Sálgase de ahí, no se exponga mucho al fuego”, advirtió Antonio, un combatiente forestal de la Conafor a quien esto escribe.
Aquí el trabajo de los brigadistas es constante, descansan unos segundos para secarse el sudor y quitarse la tierra de la cara. El fuego genera un intenso calor que debilita las fuerzas de los combatientes, quienes no desmayan y vuelven a la carga.
Ya que el viento se desplaza de norte a sur, de inmediato todo el territorio estatal se contaminó de humo y en cuestión de minutos comenzó a caer ceniza.
A esa hora, la SMA anunció que no tan sólo se estaban incendiando los bosques del PNM en Chiautempan y San Pablo del Monte, sino que también en Terrenate, Tlaxco e Ixtacuixtla. En Atltzayanca y Tetlanohcan cumplieron dos días de fuego.





























