Es Virgen de Ocotlán protectora de los tlaxcaltecas en Año Nuevo
El obispo Julio César Salcedo Aquino destacó que la virgen María se vuelve en un remanso de paz para miles de personas; Ocotlán se convierte en el epicentro de la festividad en el primer día del año
Diana Zempoalteca
En procesión y como una tradición familiar, miles de personas abarrotan el templo de la virgen María en su advocación de Ocotlán, con la firme intención de recibir su bendición para tener un año venturoso.
“Sin duda experimentamos a María como madre, nos sentimos bien con María nuestra madre estamos en torno a ella y ella siempre nos da su palabra de salvación, que nos dice vayan con Jesús, pero siempre intercede y ve por nosotros”, apuntó.
OBISPO LLAMA A LA PAZ
Desde el atrio de la basílica de Ocotlán, llamó a las y los tlaxcaltecas a contribuir a la paz del mundo y de los pueblos, al impulsarla desde el seno familiar, al recibir en sus hogares la enseñanza que promueven desde la Diócesis.
Manifestó que en la basílica de Ocotlán se aprenden actitudes fundamentales para ser constructores de la paz y ser promotores del Evangelio.
Enfatizó que otro aspecto que se tiene que reflejar en la vida diaria es ser fiel a la palabra y poder llevar la enseñanza de la iglesia a su círculo más cercano.
Expresó que este día se toma como un momento de vaciar todas las preocupaciones en manos de la virgen de Ocotlán, con la intención de que interceda por cada uno como lo hace una madre.
PEREGRINAN A BASILICA DE OCOTLÁN
No importó el frío, ni la distancia para solicitar la intervención de la virgen de Ocotlán para pedir por el bien común, el de sus familias y de manera personal.
Es el caso de pobladores de Guadalupe Ixcotla, municipio de Chiautempan, quienes desde hace 133 años llegan el primer día del año a la basílica, como una muestra de su fe, sostuvo Cruz Cuauhtle, mayordomo de la festividad.
Desde la noche del 31 de diciembre comienza la festividad con la coronación y velada de la Virgen de Ocotlán, posteriormente, en las primeras horas del 1 de enero los organizadores de la peregrinación ofrecen un desayuno a la comunidad.
Una vez compartidos los alimentos deciden partir de su lugar de origen para emprender la caminata que los llevará a la basílica y estar presentes a las 12:00 horas que el obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, oficia la celebración religiosa.
La fe lleva a un promedio de 300 personas a caminar algunos kilómetros para visitar a la basílica de Ocotlán, con la intención de pedir un buen año para todos los integrantes de la comunidad, salud, empleo, entre otros parabienes.
Sostuvo que los 12 mayordomos se organizan para llevar a cabo una procesión para pedir por la salud de los enfermos, sus familias, por los integrantes de la comunidad que enfrentan situaciones adversas.
DEMANDAN EL AGUA MILAGROSA
Durante la visita a la virgen no faltó la alta demanda del agua milagrosa del pocito, la creencia popular de sanación y protección hace que cientos de personas acudan al templo para llevarse un poco del vital líquido a sus hogares.
No importó recorrer la pronunciada pendiente y hacer una fila considerable para llevar un poco del agua que es colocada en pocillos, botellas o garrafones.
OCOTLÁN CENTRO DE FESTIVIDADES RELIGIOSAS Y POPULARES, AL ARRANCAR EL AÑO
A la par de la celebración religiosa, Ocotlán se vuelve este 1 de enero en un mercado gastronómico y en la comunidad donde arrancan los moles del año.
Las inmediaciones de la basílica son rodeadas de puestos que sirven para deleitar al paladar con guisos tradicionales, antojitos, postres, la bebida de los dioses y más.
Pues no puede faltar el consomé, mole de panza, carnitas, tacos dorados, barbacoa de borrego, las carpas de Atoyatenco, quesadillas, elotes, esquites, pan con helado y más, que son disfrutados por muchos paseantes.
Sumado a ello, el primer día del año en Ocotlán ofrecen el tradicional mole colorado, donde los habitantes reciben en sus hogares a sus familiares y amigos para compartir este manjar, que representa la esencia culinaria de la región.
La comunidad recibe a cientos de visitantes para venerar a Nuestra Señora de Ocotlán en su basílica y el aroma del mole es perceptible en las viviendas aledañas al templo.

































