Escasea el oficio del tlachiquero en Nanacamilpa
Don Joaquín Vega es uno de los últimos recolectores de aguamiel y afirma que esta actividad está al borde de la extinción al desinteresar a los jóvenes
Jesús Zempoalteca
Cada planta, que tarda entre 10 y 15 años en crecer, ofrece apenas cinco o seis meses de producción, así que un tlachiquero como don Joaquín extrae hasta 50 litros de aguamiel en las mañanas y una cantidad menor por la tarde.
La modernidad ha cambiado las herramientas, el transporte e incluso la percepción del oficio, entonces, ya casi no se usan burros para cargar los garrafones, ahora prefieren la rapidez de una motocicleta o un carro.
UNA LABOR POCO VALORADA
El trabajador, como otros pocos, ha intentado organizarse y buscado una asociación entre productores de pulque y maguey para dar a conocer el proceso, ya que la gente no sabe cómo se hace y no lo valoran porque no lo conocen.
A pesar de todo, no se rinde y sigue luchando en preservar la actividad milenaria, pero no sabe si en una o dos generaciones desaparezca, ya que el oficio es duro, no es de oficina, no es limpio.
-¿Por qué cree usted que se perderá el oficio?
BAJA EL CONSUMO DEL PULQUE
Desde su experiencia, el consumo del pulque ha ido a la baja y las razones para el declive son muchas, una de ellas fue la pandemia, ya que en aquellos años no hubo reuniones familiares o de amigos y el consumo de pulque cayó drásticamente.





























