Lavadora de hortalizas de Tepetitla, un proyecto fallido
La obra fue impulsada entre 2005 y 2007 para ayudar a familias productoras, pero terminó en abandono; hoy la nave luce deteriorada por conflictos legales y desinterés generalizado
La obra fue impulsada entre 2005 y 2007 para ayudar a familias productoras, pero terminó en abandono; hoy la nave luce deteriorada por conflictos legales y desinterés generalizado

Jesús Zempoalteca
La lavadora de hortalizas que hace dos décadas fue anunciada como un proyecto estratégico para detonar la producción agrícola en la región sur del estado terminó convertida en un espacio cerrado, deteriorado, sin uso y a la fecha sin ser utilizado.
La nave fue construida con recurso estatal durante el sexenio del entonces gobernador Héctor Israel Ortiz Ortiz, durante el periodo 2005-2007, en predios del casco de la ex hacienda de San Juan Molino, ubicado en la carretera estatal Tecuexcomac-Tepetitla, kilómetro 1.5.
El espacio fue transferido a favor del Instituto Politécnico Nacional mediante un contrato publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de agosto de 2005, en cuyo documento describe que el casco de hacienda pasó a formar parte de los bienes utilizados por el CIBA-IPN en Tlaxcala, pero una parte aún está ocupada por la lavadora.

El objetivo que dio origen a la construcción de la lavadora hortícola fue que los campesinos de la zona acudieran a lavar hortalizas con agua limpia, bajo condiciones sanitarias que les permitieran mejorar su comercialización y, a cambio, aportaran una cuota de recuperación destinada al mantenimiento del inmueble y del equipo.
Pero desde el arranque surgieron inconformidades y algunos productores se opusieron al pago de dicha cuota, lo que generó divisiones internas y debilitó la operación del proyecto. Con el paso del tiempo, quedó en manos de una asociación civil conformada por productores.
El actual alcalde, Yoni Hernández Alvarado, confirmó que el espacio no se utilizó para los fines originalmente planteados y que ninguna administración invirtió en su mejora; el municipio no tiene registros documentales del patrimonio, pues al ser administrada por la asociación civil no hubo entrega-recepción de ese espacio en algún trienio.

No se está utilizando para los productores de aquí. No se almacena nada ahí. Creo que la habían rentado para lo de las manzanas, pero desconozco con exactitud su estado legalYoni Hernández Alvarado, alcalde de Tepetitla
También comentó que algunas de las personas que gestionaron el proyecto ya fallecieron y actualmente sólo quedan dos involucrados directos; no obstante, los descendientes de estos habrían iniciado disputas legales porque consideran tener derechos sobre el inmueble.

En su momento, el ex presidente municipal Hugo Celis Galicia informó que la lavadora tuvo una inversión cercana a los 10 millones de pesos y fue entregada en comodato a una asociación civil por un laudo laboral de 300 mil pesos.
De hecho, aseveró que el espacio fue entregado con maquinaria especializada, incluida una cámara de refrigeración de grandes dimensiones para conservar verdura, pero ha permanecido sin operar desde su edificación.

Por su parte, el también exalcalde Carlos Augusto Pérez Hernández atribuyó el fracaso a la poca participación de los agricultores y a una serie de robos que desmantelaron la infraestructura. “Se robaron la bomba, se robaron los cables, sufrió varios robos”.
Recordó que durante su periodo como presidente de comunidad de Villa Alta la planta funcionó de manera limitada y brindó apoyo a campesinos, pero posteriormente el abandono fue evidente.
Después del fallecimiento de los principales impulsores del proyecto, Rodolfo Serrano y Aarón Méndez Sánchez, la nave quedó completamente desatendida, y así pasaron muchos años sin que alguna administración se haya interesado en recuperarla.

La nave para la lavadora de hortalizas tiene un pozo autorizado por la Comisión Nacional del Agua, el cual ofrecería agua de excelente calidad para lavar la verdura y certificaría los productos por su alta calidad, además, permitiría a los horticultores contar con más ciclos agrícolas.
El permiso de extracción de líquido vital fue autorizado hace años a una sociedad de ejidatarios, la cual fue conformada mediante un acta constitutiva y sigue vigente, pues vence hasta 2028, pero los labriegos no pudieron hacer uso de esa agua limpia porque algunos miembros de la agrupación no permitieron el ingreso de los suplentes de las personas fallecidas.

A la fecha, los productores continúan lavando sus hortalizas con agua tratada que circula por canales de dos líneas de riego agrícola de las plantas de Tratamiento de Aguas Residuales, a cargo de la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento, cuya inversión fue de 842 mil 581 pesos.
Lo anterior, a pesar de que la visión de los gobiernos estatal y municipal de ese entonces era que los productores lavaran con agua del pozo para que fueran altamente competente en el mercado e incluso les permitiera acceder a la Certificación en Buenas Prácticas Agrícolas o la Certificación en Buenas Prácticas de Manejo, del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, órgano de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).
El Sol de Tlaxcala buscó la postura de productores de la zona; sin embargo, ninguno accedió a emitir declaración al respecto, mientras que el sitio es vigilado por un joven que pernocta ahí y dice tener un proyecto de deshidratación de leche para echar a andar la nave.

En aquel municipio sureño, donde la producción hortícola continúa como sustento de decenas de familias, la infraestructura que pretendía elevar estándares sanitarios y abrir mercados permanece inutilizada, a casi 20 años de su construcción.
La monografía estadística municipal, publicada por el Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Tlaxcala, con datos de la Sader, señala que Tepetitla cuenta con 230 hectáreas sembradas, de las cuales 40 son de acelga, 80 de cilantro, 46 de espinaca, 34 de cebolla y 30 de lechuga, aunque también producen perejil, col, ajo, tomate verde, maíz y avena.