Recalcó que hasta la fecha las personas se siguen encontrando con Jesús a través de su dolor, enfermedad y pecado, quienes reciben el abrazo y la misericordia de Dios.
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Al término de la misa oficiada por el obispo Julio Cesar Salcedo Aquino. Everardo Nava / El Sol de Tlaxcala
El obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, llamó a los tlaxcaltecas a continuar como discípulos y misioneros de Jesús, a atender las heridas de sus semejantes y ser como el buen samaritano, que lava, limpia y consuela.
Durante el tercer domingo de adviento, el jerarca católico expresó que, como sostenía el Papa Francisco, el curar heridas es una tarea urgente de la Iglesia, al sostener que se necesita de la capacidad para dar calor, cercanía y proximidad a los corazones.
Refirió que en este tercer domingo de adviento se da significado a la alegría, pues se le conoce como Gaudete, cuyo significado es regocijarse, acto que debe reflejarse porque la venida del Señor esta cerca. Explicó que en esta fecha se utiliza el ornamento de color rosa, y se coloca en la corona de adviento la vela del mismo color, con el objetivo de expresar la alegría del pueblo de Dios por la llegada inminente de nuestro salvador.
Externó que toda laliturgia gira en torno al llamado del Señor, que la presencia de Dios en nuestro mundo es patente y que la vida cristiana, desde la alegría, va superando las diversas dificultades y el caminar muchas veces en el desierto.
Al otorgar la sagrada ostia a la feligresía. Everardo Nava / El Sol de Tlaxcala
“Nosotros este domingo escuchamos la voz profética que nos invita a la esperanza y a la alegría, Dios entra en nuestra historia y en nuestra vida, por lo que es un motivo grande de alegría“, subrayó.
Narró como Juan Bautista se encontraba encarcelado porque había denunciado la vida de Herodes, y desde la cárcel manda a hacer una pregunta a Jesús sobre las acciones que llevaba a cabo, de la palabra tan fuerte que impactaba al pueblo, de sus signos, sus milagros y la misericordia.
Expresó que lo que desconcertó a Juan Bautista, quien tenía una predicación directa, dura, que hablaba del juicio, de la conversión, y advertía que quien no se convirtiera sería arrojado al fuego, fue el actuar de Jesús, pues llegó un mesías cercano, misericordioso, y mandó a sus discípulos a preguntar a Jesús si era él el que tendría que venir o debían esperar a alguien más, pues Juan Bautista esperaba que llegara un mesías que impusiera un juicio riguroso a los pecadores.
Ante este predicamento, Jesús respondió que le contaran lo que veían y oían, actos como que los ciegos veían, los cojos andaban, los leprosos quedaban limpios, los sordos oían, los muertos resucitaban y a los pobres se les anunciaba el reino del Dios.
Salcedo Aquino resaltó que la respuesta de Jesús es un claro ejemplo de que lo que necesita la humanidad es curar, sanar heridas, estar cerca de todo dolor y sufrimiento, lo que muestra que es enviado por un padre misericordioso.
Señaló que el reino de Dios es el anuncio de lo que quiere el padre de la humanidad, que se orienta a un mundo digno y dichoso, por ello, Jesús se dedica a curar heridas, sanar dolencias y liberar todo aquello que ata la vida.
Julio César Salcedo Aquino, obispo tlaxcalteca. Everado Nava / El Sol de Tlaxcala
“Jesús nunca fue enviado como un juez riguroso, ni se manifestó como un juzgador de pecadores, ni condenó al mundo, no atemorizó a nadie, siempre manifestó a todos perdón y cercanía“, puntualizó.
Afirmó que por eso el Papa Francisco hablaba siempre del estilo de Dios, al destacar la cercanía, la pasión, misericordia y ternura, que fue el que anunció Jesús, un Dios que cura heridas, y sus acciones las emprendió para restaurar la vida en las personas.
Concluyó que nosotros estamos llamados a curar heridas, a estar cerca de todo dolor y sufrimiento, y que las personas que padezcan situaciones difíciles y adversas están llamados a abrir el corazón a otros, así como no encerrarse en su dolor y sufrimiento.