Las rutinas también son cruciales. Cambios inesperados en el día a día pueden causar un alto nivel de ansiedad en las personas con autismo. Por eso, la estabilidad es esencial para su bienestar emocional.
EL AUTISMO Y LOS RETOS DE LA INCLUSIÓN
Para la doctora Mora López, el uso del listón azul como símbolo del autismo debe ir acompañado de un esfuerzo colectivo por entender las necesidades de las personas con esta condición.
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En el Encuentro Tlaxcalteca realizado en Muñoz de Domingo Arenas, la gobernadora del estado afirmó que su administración responde a las necesidades de las y los tlaxcaltecas con una inversión de nueve mil millones de pesos en infraestructura y bienestar social en los 60 municipios
Marcela Gutiérrez Bravo es escritora, traductora y profesora en Tlaxcala. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
“Los autistas actuamos todo el tiempo porque no tenemos esa capacidad de expresar las emociones como el resto. A veces nuestras gesticulaciones son muy honestas y claras, y otras veces somos muy neutrales y parece que no tenemos sentimientos”, así describe la escritora y profesora Marcela Gutiérrez Bravo lo que significa vivir con autismo.
El autismo, o Trastorno del Espectro Autista (TEA), es una condición que afecta a millones de personas en todo el mundo y que, a pesar de los avances en su diagnóstico y tratamiento, sigue envuelta en mitos y aún se desconoce la razón por la que se presenta. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 160 niños presenta esta condición, pero su incidencia aumenta un 17 % al año.
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado principalmente por dificultades en la comunicación, la interacción social y patrones de comportamiento restringidos o repetitivos. María del Mar Mora López, psicóloga clínica y psicoterapeuta infantil, explica que el origen del autismo radica en anomalías estructurales en el cerebro que afectan las conexiones neuronales.
La terapia es necesaria en los niños para desarrollar la comunicación. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
“Todo lo entienden literalmente”, señala la psicóloga. “Las personas tendemos a usar un sentido figurado y tendemos a usar lenguajes no ilustrativos que para las personas con autismo es muy difícil de entender. Si yo digo que una chamarra me costó ‘un ojo de la cara’, el autista no va a entender por qué aun así tengo mis dos ojos, porque lo que dije y lo que ve no va en conjunto”.
Cabe señalar que el autismo tiene tres niveles: leve, moderado y severo. En el primero sí hay comunicación de los niños, pero en el segundo y tercero no. La edad ideal para diagnosticar el autismo es a los seis años, cuando el desarrollo neuronal está completo. Sin embargo, los casos severos suelen detectarse desde los dos años debido a conductas específicas como la falta de juego simbólico.
María del Mar Mora López, psicóloga clínica y psicoterapeuta infantil. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
A partir de los tres años, los pequeños juegan a la mamá, al policía, al carpintero… son ejemplos que toman de la vida social para jugar. Los niños con autismo no lo hacen. Podrán tener interacción con objetos de esos juegos, pero no involucrarse en lo que representan Mora López, psicóloga clínica y psicoterapeuta infantil
El diagnóstico representa un duelo para la familia, especialmente para los padres, explica la especialista. Desde ser juzgados por no controlar a sus hijos hasta enfrentar la exclusión social, el proceso puede ser desgastante. No obstante, con un enfoque terapéutico adecuado y la colaboración de los educadores, muchas personas con autismo logran desarrollarse en entornos educativos normales y ser funcionales en la sociedad.
Marcela Gutiérrez Bravo también está a cargo de la librería "El Monasterio". Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
Marcela Gutiérrez fue diagnosticada con autismo luego de cumplir 30 años, justo cuando su hijo recibió el mismo diagnóstico. “Fue un golpe duro darme cuenta de que mi vida hubiera sido diferente con un diagnóstico temprano”, pues confiesa que durante su infancia sufrió bullying y presión para comportarse como los demás.
Tardíamente, tuvo que reorganizar su vida para adaptarla a sus necesidades. “No voy a fiestas ni al supermercado y estoy bien con eso; son decisiones que tomé por mi seguridad”, dice Gutiérrez, debido a que la sensibilidad al ruido, a las luces y a las texturas son algunos de los desafíos que enfrentan las personas con autismo. Este tipo de ajustes permiten crear entornos seguros que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad, condiciones comunes en las personas con TEA.
Otro reto importante es la comunicación. La también propietaria de la librería “El Monasterio” señala que muchas veces los autistas necesitan aprender a interpretar expresiones faciales y gestos mediante terapia. “Vivimos actuando, porque nuestras emociones no se expresan de la misma forma”, comparte. Por eso es que muchas veces elegimos nuestro espacio lejos de la sociedad, porque para nosotros significa estar tranquilos.
“La librería la he adaptado para estar a gusto con las luces que no me incomodan, lejos del ruido y donde me puedo concentrar, pero también me sirve para prepararme porque ya sé que las personas van a llegar sin avisar y tengo que estar bien para recibirlas”.
Entre los principales mitos sobre el autismo destaca la creencia de que las personas con esta condición son genios. “Pueden desarrollar habilidades específicas, pero su coeficiente intelectual no necesariamente supera la media”, aclara la doctora Mora López.
Otro mito es que los niños con autismo son agresivos, cuando en realidad sus conductas son respuestas a la incomodidad o al estrés, las cuales suelen ser tratadas con medicamentos que reducen sus niveles de ansiedad, aunque eso no significa que haya una “cura” para el autismo.
Además, Mora López desmiente que los autistas no puedan ser funcionales. “La discapacidad principal es la falta de interacción social, pero con apoyo y comprensión, pueden integrarse en la sociedad sin problemas. No hay ninguna discapacidad intelectual y no es necesario que tengan una educación aparte. Los sistemas escolarizados les van muy bien”, asegura.
Ambas entrevistadas coinciden en la importancia de la sensibilización social. La profesora Marcela Gutiérrez destaca la importancia de los grupos de apoyo, tanto en redes sociales como en espacios presenciales, para las personas con autismo y sus familias: “es muy importante saber sobre el autismo, pero, sobre todo, conocer al autista que amas para favorecer su bienestar”.
La inclusión también pasa por cambios en la educación, pues cada vez más maestros se están capacitando para atender las necesidades de los alumnos con autismo, lo que resulta fundamental para reducir el estigma y fomentar una convivencia basada en la empatía.
“Nos toca a todos como sociedad hacer conciencia e incluir porque no sabemos el día de mañana las condiciones que pueda tener un familiar o una persona cercana con respecto al autismo y a muchos temas que tenemos sociedad”, concluye María del Mar Mora López.
En la actualidad, no está determinada la causa que explique la aparición del TEA, pero si la fuerte implicación genética en su origen.
El color azul se ha transformado en un símbolo del Autismo, según la Campaña Light Up Blue. Las personas que portan un listón anuncian visualmente que viven con esta condición, con el fin de ganar tolerancia en sociedad.