Manos artesanas preparan todo para el viacrucis de Jesús, en Chiautempan
Carpintería, telar y costura se unen para crear los elementos centrales de la representación de Semana Santa
Carpintería, telar y costura se unen para crear los elementos centrales de la representación de Semana Santa

Armando Pedroza / Corresponsal
En un taller de carpintería de Guadalupe Ixcotla, entre vigas recién cortadas y el sonido de las herramientas sobre la madera, comienza a tomar forma uno de los símbolos centrales del viacrucis de Chiautempan: la cruz que cargará el actor durante la escenificación de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo que realizará el Grupo Experimental Proyección Juvenil en su 50 aniversario.
La estructura está elaborada con madera de pino y pesa entre 125 y 130 kilogramos. Su fabricación requiere cortes precisos, tiempo de secado y un proceso de ensamblaje que garantice resistencia durante la representación.
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Se presta para que cuando cargue a Jesús, cuando levanten la cruz, tenga el peso perfecto para que no se llegue a partirFrancisco Lima Rosas, encargado de elaborar la cruz

Su trabajo forma parte de un proceso que inicia semanas antes del viacrucis y que involucra a varios artesanos y creadores que, desde distintos oficios, aportan piezas fundamentales para recrear uno de los momentos más significativos de la tradición cristiana.
Cada año, durante la Semana Santa, las calles de Chiautempan se convierten en escenario de una de las representaciones del viacrucis más reconocidas en Tlaxcala y a nivel nacional. La escenificación congrega a miles de participantes y de espectadores que siguen el recorrido que revive los últimos momentos de la vida de Jesús.
Sin embargo, detrás de la escena que observa el público existe un trabajo silencioso que pocas veces se cuenta: el de las manos que elaboran la vestimenta, los símbolos y los objetos que darán vida al personaje central de la representación.

Entre esas manos se encuentran las del artesano textil José de Jesús Quechol Romano, encargado de elaborar la tela que será utilizada para confeccionar la túnica del actor que personificará a Jesús.
Para él, el trabajo comienza desde el momento en que se define el carácter del personaje. “El proceso inicia desde que se ve la inquietud de la persona y el gusto que tiene para llevar a cabo la representación”, explicó.
La tela debía reflejar la sencillez asociada a la figura de Cristo. “Si sabemos que Jesús fue humilde, tiene que buscarse una ropa austera, completamente austera”, señaló.

Para lograrlo utilizó un material regenerado de acrílico que permite crear una tela resistente, pero al mismo tiempo fresca y ligera, cualidades necesarias para quien deberá portar la prenda durante varias horas de representación.
El tejido se elabora mediante un proceso que combina técnicas tradicionales con herramientas modernas.
“Le llamamos tela rústica porque es originaria de un telar de madera”, comentó el artesano, quien explicó que en su taller tiene la posibilidad de trabajar tanto con telares tradicionales como con equipos contemporáneos.

Una vez preparados los bastidores y los materiales, cada metro de tela requiere aproximadamente una hora y media de trabajo. En total, para la vestimenta del personaje se utilizaron cerca de 40 metros de tela, ya que durante la representación se requieren varias piezas.
El también originario de Guadalupe Ixcotla, comunidad reconocida por su tradición textil, Quechol Romano considera que participar en el viacrucis representa una oportunidad para mostrar el valor de la artesanía local.
“Para mí es un orgullo enorme poder servir a la comunidad cristiana e integrantes del Grupo Experimental Proyección Juvenil”, afirmó.

La tela elaborada en el telar llega después a manos del costurero Félix Bello García, encargado de confeccionar las túnicas que utilizará el actor durante la representación.
Aunque ha elaborado distintos vestuarios a lo largo de su carrera, esta ocasión tiene un significado especial para él, pues dice:
Son pocos los que tienen la fortuna de hacerle el vestuario a JesúsFélix Bello García, costurero
Bello García explica que su relación de amistad con el actor que representará el papel principal influyó en la decisión de asumir el trabajo.

“Yo siempre se lo he dicho: es un hermano más, aunque no seamos de sangre”, relató visiblemente emocionado.
Cuando recibió las telas para comenzar el proceso de confección, asegura que la impresión fue inmediata: “Sentía esa emoción en el corazón, esa satisfacción que queda cuando uno ve el trabajo terminado”, expresó.
Para el costurero, cada prenda implica un proceso que va más allá del oficio:
Cada que coso un lienzo, cada que estoy cortando, siento una paz interiorFélix Bello García, costurero

Otro de los elementos más representativos de la imagen de Jesús es la corona de espinas, pieza que en esta ocasión fue elaborada por el docente de educación física, pero artesano por convicción, Enrique Palacios Solís, quien cuenta con más de dos décadas de experiencia realizando este trabajo.
Para su elaboración se utilizan dos tipos de plantas: acacia y espinas de lima, materiales que deben ser recolectados en el municipio de Cuetzalan, Puebla. Una vez reunidos los materiales, el proceso de elaboración puede tardar entre dos y tres horas.
La corona pesa alrededor de 200 gramos, lo que permite que el actor pueda portarla durante la representación sin dificultad.

Sin embargo, el cuidado principal está en garantizar la seguridad de quien la utilizará, “todas las espinas que van hacia adentro las eliminamos para que, si hay algún movimiento, no lastimen al actor”, explicó.
Para cada representación se elaboran generalmente dos coronas, una de acacia y otra de espinas de lima.
Ver su trabajo formar parte del viacrucis, asegura, es motivo de orgullo: “Es una satisfacción muy grande”, resume.
Mientras los artesanos trabajan en la vestimenta y los símbolos, en la carpintería continúa el proceso para construir la cruz.
Luis Francisco Lima Rosas explica que la elaboración comienza desde la selección de las vigas en el aserradero y un proceso de secado para evitar que la madera se fracture.
Posteriormente se realizan los cortes necesarios para formar la estructura y el ensamblaje mediante una unión conocida como “media caja”.
Cada año el acabado de la cruz puede variar ligeramente, de acuerdo con las decisiones que se toman entre el carpintero y el actor. “Platicamos y llegamos a un acuerdo sobre el tipo de acabado que le ponemos”, comentó.
Para Lima Rosas, participar en la construcción de este símbolo representa también una satisfacción personal:
Me siento muy orgulloso por la dicha de un trabajo que aprendí desde chico, que es la carpintería
Para Tomás Alejandro Pérez Olvera, quien este año personificará a Jesús, ver cada uno de estos elementos terminados es parte de una experiencia profundamente emotiva.
Recuerda con claridad el día en que recibió la primera cruz elaborada por el carpintero, “fue una gran emoción”, relató.
La cruz fue trasladada desde la carpintería en Guadalupe Ixcotla hasta la parroquia donde el grupo realiza los ensayos, en un recorrido que realizaron arrastrándola entre varios integrantes del Grupo Experimental Proyección Juvenil.
“Estaba muy pesada porque la madera todavía estaba verde”, explicó, aunque con el paso de las semanas y el proceso natural de secado, la estructura ha perdido parte de ese peso.
Al finalizar la representación, las cruces suelen quedar en manos de quienes interpretan el personaje, quienes deciden el destino que tendrán.
La segunda, que se utilizará el viacrucis, podría quedar en la casa de su madre, quien ha seguido de cerca todo el proceso de preparación.
Ella ha estado desde el momento en que me dijeron que iba a ser JesúsTomás Alejandro Pérez Olvera
8 mil pesos es el costo de la cruz que será utilizada en el viacrucis de Chiautempan, incluye material y mano de obra que son pagados por el actor.
Los municipios recibieron el plano de delimitación con imagen de fondo y la descripción oficial del límite