Mau Mau, el malabarista de la calle que regaló un vestido de graduación a su sobrina
“Mauricio es mi estrella y mi brazo derecho”, dice la madre del joven
Tomás Baños
Cuando se escucharon “Las golondrinas”, las lágrimas brotaron. Y en el patio, decenas de niños y niñas preparaban sus alas para partir hacia la secundaria, a un futuro todavía incierto para ellos.
Estela se acercó corriendo al hombre que la había visto crecer y le dijo con una sonrisa tímida: “Gracias, papá, por comprarme un vestido. Te amo”.
EL TÍO SE VOLVIÓ PADRE
Ese mismo día, mientras Estela bailaba su vals en el patio escolar, Mauricio pensaba ya en la rutina que le esperaba por la tarde. A las 20:00 horas, con el cielo llorando sobre los parabrisas, dejó su escenario: el semáforo.
Antes, algunos automovilistas lo miraban con indiferencia; otros lo llamaban artista, pero todos lo ven lanzando y atrapando machetes con la precisión de quien no puede fallar.
Doña Estela, madre de nueve hijos, observa desde la banqueta con un orgullo sereno. “Mi Mauricio es mi brazo derecho. Gracias a él, mis nietas pueden soñar”.
EL ARTISTA DE LA ESPERANZA
Entre luces rojas, verdes y preventivas, Mau Mau continúa su danza de equilibrio y coraje. Cada machete que atrapa es una promesa: que sus niñas volarán lejos, como “Las golondrinas” que hoy despiden a los estudiantes de primaria en el pueblo sarapero.




























