Localdomingo, 15 de febrero de 2026
Naco: historia lingüística de un insulto mexicano
Aunque no se tiene claro cuál es el origen del término, sí existe un registro de su uso en distintas partes de México
Mónica Vargas
Aunque no se tiene claro cuál es el origen del término, sí existe un registro de su uso en distintas partes de México
Mónica Vargas

El uso cotidiano de la palabra naco es tan frecuente como problemático, pues se pronuncia en conversaciones informales en las que se arrastra una marca inequívoca de desprecio, de acuerdo con el diccionario. A diferencia de otros vocablos peyorativos que han logrado resignificarse o suavizarse con el tiempo, naco permanece como una palabra abiertamente denigrante.
El Diccionario de la lengua española (DLE) lo consigna como mexicanismo y, en una de sus acepciones, lo equipara a “indio” o “indígena”, definición problemática por su ambigüedad histórica y por omitir explícitamente el matiz despectivo.
El Diccionario del Español de México (DEM) ofrece una caracterización más precisa desde el punto de vista sociolingüístico: “Persona ignorante, torpe o carente de educación. De mal gusto o sin clase”.
Por su parte, el Diccionario de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua añade el componente económico y social: “Persona de bajos recursos, despreciada por su estrato sociocultural bajo”.
En todos los casos, el término aparece vinculado no a una etnia específica, sino a una valoración negativa de clase, gusto, educación y pertenencia social. A diferencia de otras palabras del español mexicano, el origen de naco no está plenamente establecido; no obstante, existen varias hipótesis.

Francisco J. Santamaría, en su Diccionario de mejicanismos, retoma una definición previa de Feliz Ramos i Duarte (1895), quien afirmaba que naco provenía del otomí y significaba “cuñado”, aunque acepta que había una acepción regional: “En Tlaxcala, indio vestido de cotón azul, calzoncillos blancos y guaraches”. Por tratarse de un marcador georgráfico, no se diversificó.

Guido Gómez de Silva sugirió que naco podría ser una aféresis de totonaco, nombre del pueblo indígena del norte de Veracruz; sin embargo, no existe evidencia histórica de que “totonaco” haya funcionado como insulto genérico, ni de que se haya abreviado sistemáticamente para producir un término despectivo.
El investigador Gabriel Zaid señala que no hay registro de una etnia llamada “nacos”, de manera que el insulto no parece provenir del desprecio a un grupo indígena específico, sino de un proceso más abstracto de clasificación social.

La explicación más consistente fue propuesta por José Emilio Pacheco y sitúa el origen de naco como una aféresis de chinaco y esta a su vez de chinacate. El término chinacate proviene del náhuatl tzinnácatl o xinácatl, que significa literalmente “desnudo” o “andrajoso” con un claro matiz despectivo. En el siglo XIX, chinaco era el nombre peyorativo con el que los conservadores designaban a los guerrilleros liberales de la Independencia y, más tarde, de la Guerra de Reforma, debido a su vestimenta pobre y falta de uniformidad.
Con el tiempo, esta palabra se hizo de uso común para designar de forma clasista. Gabriel Zaid explica que no es lo mismo racismo que clasismo. Naco no señala un origen étnico, sino una supuesta falta de capital cultural, por ende, es un insulto que solo tiene sentido en sociedades donde hay movilidad social, porque sirve para señalar a quien asciende, pero no se ajusta a los códigos simbólicos de la élite.
DATO
El Índice de mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua registra el término en 16 diccionarios, casi todos posteriores a 1950.