El recorrido, que abarca más de 600 kilómetros, iniciará el próximo lunes 11 de agosto, a las 9:00 de la mañana, y concluirá el miércoles 14 alrededor de la una de la tarde, justo a tiempo para participar en la misa de recibimiento a la Virgen.
Grupo de ciclistas devotos de Tlaxcala preparan su peregrinación a San Juan de los Lagos, en una muestra de fe, esfuerzo y hermandad religiosa. Cortesía / Guillermo Salado
Con profundo fervor y bajo la convicción de una fe que se fortalece con el paso de los años, más de 30 ciclistas del municipio de San Antonio Cuaxomulco y de otras localidades del estado como Terrenate y Zacatelco, se preparan para emprender una peregrinación en bicicleta hacia la Basílica de Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, en el estado de Jalisco.
La peregrinación, que suma ya unos 49 años de su nacimiento, representa una de las expresiones más significativas de la religiosidad popular en esta región tlaxcalteca. Para los participantes, no se trata únicamente de una travesía ciclista, sino de un acto de entrega espiritual, en el que la fe y la devoción mariana se reflejan en cada pedalada, en cada kilómetro recorrido con una sola misión: agradecer a la Virgen los favores recibidos y encomendar sus súplicas por salud, fortaleza, protección divina y bienestar para sus familias.
José Salado Pérez (derecha) cumplirá 25 años de participar en la peregrinación ciclista a San Juan de los Lagos, Jalisco. Cortesía / Guillermo Salado
Antes de la salida, a las 8:00 horas del lunes 11, el párroco Julio Edgar Jiménez Báez oficiará una ceremonia de bendición de bicicletas y vehículos de apoyo, incluyendo aquel que transporta la imagen de la Virgen. El acto tendrá lugar en la casa de José Salado Pérez, ubicada en la calle 2 de Noviembre número dos, Segunda Sección, frente al panteón municipal, donde también se ofrecerá un desayuno comunitario como parte del ritual de despedida.
La peregrinación es coordinada por la Diócesis de Tlaxcala y organizada por Guillermo Salado Pérez, de Cuaxomulco, junto con Melchor Palestina, originario de Terrenate. Ambos han consolidado una estructura logística que permite a los ciclistas emprender el viaje en condiciones seguras y organizadas.
La ruta contempla un primer tramo local desde Cuaxomulco hasta el acceso al Arco Norte. De ahí, los ciclistas serán trasladados en camión hasta San Juan del Río, Querétaro, donde pernoctarán en el Centro Cultural y de Convenciones (mejor conocido como Cecuco). En este punto se unirán a otras peregrinaciones provenientes del Estado de México e Hidalgo, formando un contingente unido por la fe.
El martes 12 de agosto reanudarán el recorrido en bicicleta hacia Celaya, Guanajuato, donde se les entregarán reconocimientos a los peregrinos con cinco, diez, veinte o incluso treinta años o más de participación. Tras pasar la noche en esa ciudad, el miércoles 13 partirán rumbo a León, donde también descansarán. Finalmente, el jueves 14 saldrán hacia San Juan de los Lagos, arribando a la Basílica alrededor de las 13:00 horas, para asistir a la misa de recepción programada para las 14:00 horas.
El momento más esperado será el viernes 15 de agosto, cuando se celebre la tradicional “bajada de la Virgen”, en el marco de la festividad de la Asunción de María. A las 12:00 del día, los peregrinos asistirán a la misa solemne en honor a la Virgen de San Juan de los Lagos, también conocida como la Cihualpilli, una advocación de la Inmaculada Concepción que ha sido objeto de una inmensa devoción en México, particularmente por los milagros atribuidos a su intercesión.
En su trayecto, los fieles no solo avanzan sobre rutas y caminos, también lo hacen sobre intenciones. Muchos le piden a la Virgen por la salud de un hijo enfermo, por fortaleza para enfrentar una enfermedad, por la unión de la familia, por la paz en sus comunidades y por seguir adelante ante las dificultades. Para ellos, el esfuerzo físico de la peregrinación es una ofrenda de fe.
Al concluir la celebración del viernes, los peregrinos iniciarán su retorno a Tlaxcala, estimando su llegada para la mañana del sábado 16 de agosto. A su regreso, llevarán consigo no solo el recuerdo de una hazaña física y espiritual, sino también la esperanza renovada y la bendición de una madre celestial que los guía desde lo alto.
Por su parte, José Salado Pérez, quien funge actualmente como mayordomo del Santísimo Sacramento en Cuaxomulco, cuenta con 25 años de participación en esta peregrinación. Para él, la experiencia representa tradición y un compromiso de agradecimiento permanente. “Cada año le doy gracias a la Virgen por los favores recibidos, especialmente por la salud. Esta es una muestra de que seguimos creyendo en los milagros y en la intercesión de nuestra madre”, expresó con emoción.
La peregrinación anual, además de un evento religioso, es el reflejo vivo de una comunidad que se niega a dejar morir sus tradiciones, y que encuentra en la fe el camino para enfrentar las adversidades. Una muestra clara de que, en Cuaxomulco y Tlaxcala, la fe también se pedalea.