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Localdomingo, 28 de diciembre de 2025

Pirotecnia en Tlaxcala, entre tradición y oficio de alto riesgo

De la pólvora “Mickey” dio estudios a sus siete hijos; después de 60 años se retira

Tomás Baños

ONCE FALLECIDOS EN 15 MESES

EL CLORATO: LA CHISPA MORTAL

La explicación sobre los accidentes que se convierten en tragedia es clara y directa: el mal uso del clorato, expresa Miguel Magdaleno Fernández, cohetero con más de 60 años en el oficio.

El clorato es muy peligroso y fatal. Es un compuesto de sal del ácido clórico, un potente agente oxidante utilizado en la fabricación de explosivos y artefactos como los cohetes de arranque

Si lo pisan tantito, con polvo que exista en el lugar, vienen las desgracias. Es recomendable vigilar el polvorín como un lugar sagrado, pedir permiso a Dios antes de manejar la pólvora”.

OCHO MUERTES EN XALOZTOC

De las 11 víctimas registradas en los últimos 15 meses, ocho ocurrieron en Xaloztoc. El alcalde Elías Nava Sánchez reconoce la gravedad del problema.

UNA FAMILIA MARCADA POR LA EXPLOSIÓN

La pirotecnia debe tomarse con responsabilidad”, afirma. “Es un trabajo del que no se gana mucho, pero llevamos fiesta, luz, color y paz a las familias”.

Trabajamos con cuidado y con pasión, por una carretada de aplausos cuando la quema sale bien”, dice. Cada año recuerda a su padre durante una homilía en la capilla construida en las inmediaciones al polvorín.

Cada taller autorizado por la Secretaría de la Defensa Nacional genera alrededor de 10 empleos. De la pólvora subsisten temporalmente unas mil familias. Los trabajos, traslados y quemas son supervisados por la Sedena y la CEPC.

Aun así, las autoridades reconocen que los polvorines clandestinos siguen siendo los más peligrosos.

DE LA PÓLVORA “MICKEY” DIO ESTUDIOS A SUS 7 HIJOS, HACE DOS AÑOS SE RETIRÓ

Entre los escombros, las cifras y los peritajes, queda la vida de quienes hicieron de la pólvora su sustento. Don Miguel Magdaleno Fernández, para todos “Mickey”, habla despacio, como quien ya no corre porque no lo necesita. 

Originario de Santa Martha, municipio de Xaloztoc, él nunca tuvo un accidente. Desde 1957, cuando apenas tenía 17 años, conoció este trabajo manual de la pólvora.

Aprendió con José Gutiérrez, el primer cohetero de Xaloztoc. Luego se convirtió en un diestro de esta artesanía mágica y efímera. Caminó sólo de 1971 al 2000. Después durante dos décadas 

Compartió taller con los hermanos Fernández Guarneros y tras la pandemia todavía se animó un año más, de 2022 a 2023, con su sobrino José Luis Gutiérrez. Después, el cuerpo habló más fuerte que la costumbre.

Su esposa, Amelia Sánchez López, trabajó siempre en casa, primero en la de otros y luego en la propia. 

Miguel Magdaleno nunca tuvo un mínimo accidente. Ni una quemadura grave, ni una tragedia que lo marcara. “Siempre preparé la mezcla para cohete de arranque era mi especialidad”, recuerda. 

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