“MUJER, AHÍ TIENES A TU HIJO, HIJO, AHÍ TIENES A TU MADRE”
“DIOS MÍO, DIOS MÍO, POR QUÉ ME HAS ABANDONADO”
“TENGO SED”
“TODO SE HA CUMPLIDO”
“PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU”
La misa de Santos Oficios será a las 18:00 horas y la Vigilia Pascual a las 20:00 horas del Sábado de Gloria ahí la catedral de Nuestra Señora de la Asunción.
Aprueba Poder Legislativo de Tlaxcala minuta para que estos beneficios no excedan la mitad de la remuneración de la persona titular del Ejecutivo federal
El espacio brinda servicios veterinarios básicos, a bajo costo y de calidad, pero el espacio está alejado de pobladores de municipios de la periferia del estado, lo que complica puedan acceder a ello
En recorrido de supervisión, la gobernadora Lorena Cuéllar afirmó que ambos proyectos fortalecerán la atención oncológica y rehabilitación especializada en Tlaxcala
El Obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, invitó a la reflexión durante la lectura de las siete palabras. Mizpah Zamora / El Sol de Tlaxcala
Al proclamar las Siete Palabras que exclamó Jesús antes de morir crucificado en la cruz, el Obispo de Tlaxcala, Julio César Salcedo Aquino, llamó a los fieles al perdón, misericordia y abrir su corazón a Dios para acercarlo a sus semejantes y vivir la resurrección con vibra y alegría, pues estas palabras las tuvo Jesús desde dentro de su corazón.
Julio César Salcedo Aquino, Obispo de Tlaxcala. Mizpah Zamora / El Sol de Tlaxcala
Ante cientos de personas que se dieron cita en el atrio de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en la capital del estado, el jerarca de la grey católica señaló que aunque había un mar de desolación y de dolor en el corazón de Jesús, él siempre les dio el perdón a sus detractores, pues aunque muchas veces el mal atormenta se debe orar, pues el perdón viene de la cruz y la misericordia.
Asimismo, invitó a los presentes a que, como Cristobalito perdonó a su padre por haberlo azotado y quemado, transformen en fuerza interior ese perdón, al tiempo que pueden sanar y liberar su vida para evitar guardar los rencores y resentimientos por la falta del mismo, que es lo que le deben pedir a Jesús, que así como él supo perdonar, “también nosotros podamos perdonar a los demás”.
De igual forma, instó a los presentes a estar en comunión con Dios porque ese es el paraíso, así como el que le dio al ladrón que lo reconoció como rey y le dijo que se acordara de él cuando estuviera en su reino.
Estas palabras provienen de los evangelios y son parte de los relatos de las últimas palabras de Jesús en la cruz. Mizpah Zamora / El Sol de Tlaxcala
“Ahí vemos en el corazón de Jesús lo que él nos quiere dar a entender que es estar él, ese es el paraíso con Dios, experimentar la presencia de Dios en nuestra vida, eso es una llamada de amor, es lo más grande que el Señor nos quiere dar, qué más podría dar Jesús a este buen ladrón”, mencionó.
De igual forma, expresó que la Iglesia se erige como la virgen María y los feligreses como el hijo, a quien el Señor clavado en la cruz le dice “mujer, ahí tienes a tu hijo, hijo, ahí tienes a tu madre”, por eso pueden contar con ella en todo momento y acudir para curar las penas como lo hizo Jesús antes de morir.
La comunidad católica de Tlaxcala acudió a la reflexión de las siete palabras en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción. Mizpah Zamora / El Sol de Tlaxcala
Así como desde la cruz Jesús clamó por su Padre ante momentos de incertidumbre, recomendó que aunque existan pasajes de oscuridad en la vida de las personas y se pregunten qué sentido tiene su vida o si no encuentran solución a sus problemas, siempre llegará Jesús a auxiliarlos y acabar con esa oscuridad, de ahí que deben preocuparse al estar o sentirse lejos del Padre y deben buscarlo.
“Jesús está en la cruz, entrando en la más grande tortura, pero más que la tortura física está la lejanía de Dios y esto muchas veces el padre de la mentira, el demonio, quiere convencernos de que no nos debemos inquietar si nos falta Dios en nuestra vida, que nos dice que estar lejos de Dios no es tan grave, que no pasa nada y que podemos vivir sin Dios”, expresó.
En su momento, Salcedo Aquino subrayó que cuando ya todo estaba para cumplir con las escrituras, Jesus dijo “tengo sed” y le dan a beber vinagre con una esponja, lo cual demuestra que muchas veces a las personas les cuesta distinguir entres las necesidades físicas y espirituales, pues no han aprendido a discernir los deseos que vienen desde lo más profundo del ser y no se sacian, sólo con el amor de Dios.
En este acto de reflexión se invita a la comunidad católica a meditar y pensar sobre la enseñanza de Jesús. Mizpah Zamora / El Sol de Tlaxcala
Explicó que la gente va sedienta, que desea algo, como Dios que va sediento de “nuestro amor, tiene una sed agobiante de nosotros y de nuestro amor, que es la sed más profunda que tenemos en nuestro corazón y hay quienes no saben cómo denominarla. Por eso nos debemos preguntar cuál es nuestra propia necesidad y nuestros deseos reales, para que si alguno tiene sed que venga y beba”.
Recordó que al inclinar su cabeza Jesús entregó su espíritu, donde llama a cuestionarse cuáles son las metas y los objetivos de la vida, pues el pecado es alejamiento de Dios y se pierde el objetivo, no se llega a la meta de la propia vida, que la acción última es amar al prójimo, pues no hay otra misión más que esa.
Asimismo, invitó a los presentes a descubrir lo que Dios quiere de ellos, cuál es el objetivo de su vida, pues todos han nacido para amar, es el ADN, la meta de la vida humana, entrar en relación con los demás y con Dios, pues al final lo importante es si amaron o no, si llegaron a la meta y lograron el objetivo como Jesús al cumplir su misión en la tierra al entregarse en cuerpo y espíritu.
Después de detallar que al oscurecerse el sol Jesús clamó “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” y después expiró, les sugirió ponerse en las manos de Dios y morir en oración para regresar a su amor y no solo ser presa de la muerte como algo que se soporta pasivamente, sino sacar fuerzas desde lo más profundo y poner conscientemente la vida entera en manos del Padre.
Finalmente, afirmó que la vida viene de Dios y a él vuelve, pero vuelve mediante un acto de entrega consciente, para que los salve sin caer en el vacío, porque nadie puede darse la vida, pero sí se puede donar la vida a los demás para generar esperanza, pues con eso se existe, pero dando la vida se vive en plenitud.