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Localdomingo, 20 de julio de 2025

[Video] Recolección de hongos, tradición viva en la Malinche  

Habitantes de las faldas de la montaña preservan la identidad indígena, pues desde tiempos prehispánicos los hongos han formado parte de la alimentación de los pueblos

Karla González

UN DÍA DE RECOLECCIÓN PUEDE DURAR HASTA OCHO HORAS 

Doña Eusebia camina a paso lento con la ayuda de la rama de un árbol que le sirve de apoyo y también le permite mover la hojarasca para descubrir los hongos que se encuentran a pocos centímetros, cubiertos por esta vegetación. 

EN LA MALINCHE SE ENCUENTRAN MÁS DE UNA VEINTENA DE SETAS COMESTIBLES 

Los pobladores de las faldas de la Malinche reportan más de una veintena de tipos de hongos comestibles que, desde sus tatarabuelos, han formado parte de su gastronomía tradicional. 

Tlatipitzal o corneta -Turbinellus flocossus-, que se caracteriza por su forma de embudo; Tekax -Russula brevipes-, de sombrero blanco y tallo color blanco, sólo por mencionar algunos de la gran variedad. 

HONGOS COMESTIBLES Y HONGOS TÓXICOS, EL PRINCIPAL CUIDADO EN LA RECOLECCIÓN 

Saber qué hongo es comestible y cuál podría ser mortal no es fácil, pues para un inexperto todos podrían verse semejantes en color y forma, pero hay variaciones sutiles que los hongueros experimentados tienen muy presentes. 

Para Eusebia, las principales características de un hongo tóxico es un olor fuerte y desagradable, así como la ausencia de insectos en él. 

MANJARES DE LA GASTRONOMÍA INDÍGENA 

Luego de la recolección en la que acompañamos a doña Eusebia Texis, pasamos a la mejor parte, que es la preparación de platillos tradicionales de la región. 

Una de las delicias culinarias que probamos fue el hongo Ayoxochitl en un pipián rojo preparado por Eusebia, al que agregó esta seta de la cual nos comentó es también conocida como flor de calabaza por su sabor parecido. 

RECOMENDACIONES DE CONSUMO 

El consumo de hongos tóxicos puede causar desde un simple malestar intestinal hasta la muerte, por ello es aconsejable ingerirlos sólo con la orientación de hongueros altamente experimentados. 

UN ALIMENTO Y UN SUSTENTO 

UN SABER QUE SE PIERDE

Los entrevistados coincidieron en que, principalmente, son las personas adultas mayores quienes mantienen esta tradición viva, pues a los más jóvenes ya no les interesa ir a la montaña a la recolección de hongos. 

Los adultos mayores aún recibieron los conocimientos de sus padres y abuelos, pero en las más recientes generaciones es común que este legado ya no se haya transmitido. 

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