Localjueves, 28 de agosto de 2025
Ser abuela cuidadora, entre el amor, el desgaste y la resiliencia
Cifras del Inegi indican que en México por lo menos el 13 % de los niños entre cero y seis años son cuidados por sus abuelos
Karla Muñetón
Cifras del Inegi indican que en México por lo menos el 13 % de los niños entre cero y seis años son cuidados por sus abuelos
Karla Muñetón

En México, el panorama general señala que un porcentaje significativo de abuelos se encarga del cuidado de sus nietos y, según datos de la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social (ENESS) 2017 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), las abuelas son las principales cuidadoras en el 55 % de los casos, donde los niños de cero a seis años no son cuidados por sus padres debido al trabajo u otras razones.
Los datos de 2017, lo más recientes al respecto, de los 14 millones de niños en esas edades, la población reconoció que el 13.7 % fueron cuidados por su abuela mientras su mamá trabajaba, en el 7.2 % de los casos los cuidaba otra persona, el 3.1 % fueron atendidos en una guardería pública y el 1 % en una guardería privada.
Además, se estima que cerca de 3.5 millones de niños mexicanos son cuidados por personas distintas a sus padres y una parte considerable de este cuidado recae en los abuelos.
Un estudio de María Fernanda Alvarado Bautista, Isaí Arturo Medina Fernández y Ana Laura Carillo Cervantes, de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, publicado en febrero de 2025, pone de relieve los cambios sociales y demográficos que, afirma, han reconfigurado los roles familiares en América Latina, lo que ha dado lugar a un fenómeno cada vez más frecuente: las abuelas que asumen el cuidado de sus nietos.
El estudio “El rol de ser abuela cuidadora de nietos: percepción del estado de salud y ambiente familiar” explora, desde un enfoque cualitativo y fenomenológico, cómo esa experiencia impacta la vida de estas mujeres, tanto en su salud como en su entorno familiar.
Efectuado en Saltillo, Coahuila, el estudio se centró en el caso de una mujer de 53 años de edad diagnosticada con diabetes tipo II, quien trabaja y cuida a dos nietos durante al menos 25 horas semanales, y, a través de una entrevista a profundidad, fueron identificadas dos dimensiones clave: la percepción de salud y el ambiente familiar.
La participante relató que, a pesar de su enfermedad crónica, el cuidar a sus nietos le ha servido como una motivación para mantener el control de su salud y seguir con su tratamiento médico; sin embargo, también señaló episodios de estrés y problemas de glucosa, especialmente relacionados con conflictos familiares, lo que evidencia el desgaste emocional asociado a esta doble jornada: laboral y de cuidado.
Desde lo emocional, el vínculo con sus nietos se vive como una experiencia enriquecedora; las tareas cotidianas, como alimentarlos o enseñarles hábitos de higiene, son también actos de afecto, pero el equilibrio entre el trabajo y el rol de cuidadora genera cansancio y tensiones, especialmente cuando se perciben como reemplazo de los padres.
El estudio también pone de relieve cómo el rol de cuidadora informal, asignado históricamente a las mujeres, refuerza las desigualdades de género y cómo muchas abuelas se ven obligadas a dejar sus empleos o asumir una “doble jornada”, sin remuneración ni reconocimiento social, lo que no sólo afecta su salud física y emocional, sino también limita sus posibilidades de desarrollo personal.
En conclusión, el estudio destaca que ser abuela cuidadora puede fortalecer la autoestima y el sentido de utilidad en la adultez, pero también implica grandes sacrificios, pues hay en ese rol afectos profundos, pero también tensiones familiares, desgaste físico y falta de apoyo institucional.