Explosión de polvorín deja graves a dos adultos mayores en Xaloztoc
Fidel y Marina, artesanos de la Virgen de Guadalupe, quedaron atrapados entre los escombros del taller 1406
Tomás Baños
Los primeros minutos del desastre
Por su parte, el alcalde de Xaloztoc, Elías Nava Sánchez, expresó preocupación pero también respaldo: “estamos con nuestros coheteros. He hablado con sus descendientes y lo que se ofrezca, coadyuvamos”.
Aseguró que durante su administración se ha trabajado en la prevención y acompañamiento a los productores de pirotecnia, cuyo trabajo alegra las fiestas, pero lleva implícito un alto riesgo.
Un pueblo estremecido, una tradición herida
La Sierra de Xaloztoc quedó marcada por el estruendo. El lugar donde por la mañana se escuchaban martillazos, donde se moldeaba devoción en forma de figuras y letras festivas, se convirtió en un hueco silencioso cercado por cintas amarillas.
En las calles, los vecinos hablaban en voz baja. Todos conocen a Fidel y a Marina muy allegados a la iglesia y son parte de la comunidad, parte de la historia viva de la pólvora en Tlaxcala.
La esperanza, como el mercado que la familia había construido, sigue de pie.
Pero la herida duele. Y recordará, por mucho tiempo, que los artesanos que iluminan las fiestas caminan siempre —sin decirlo— junto a la sombra del peligro.



























