Tendenciasjueves, 27 de noviembre de 2025
Animales silvestres en temporada de frío: ¿hasta dónde pueden intervenir los seres humanos?
Los humanos podemos ayudar, pero siempre desde el respeto a sus ritmos, su autonomía y su naturaleza
Mónica Vargas

Con la llegada del frío, ciertos animales silvestres aparecen cerca de caminos transitados e incluso dentro de las casas debido a la búsqueda de alimento, la disminución de temperaturas y los cambios en sus rutas naturales, que los obligan a acercarse a zonas habitadas. Ante estas apariciones, surge la duda de qué es lo correcto: ayudarlos o dejarlos.
De acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), lo primero es recordar que los animales silvestres no necesitan “ayuda” humana de manera constante, y que el mayor riesgo para ellos suele venir de la interacción innecesaria con personas. Aun así, existen situaciones en las que sí podemos actuar, pero siempre desde la mesura y la responsabilidad.
Durante el invierno, es normal ver aves, tlacuaches, ardillas o incluso reptiles buscando un lugar más cálido. Si solo están de paso, la recomendación es observar desde lejos. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), intervenir sin motivo puede causarles estrés, generar accidentes o incluso interrumpir sus rutas migratorias o de forrajeo. La curiosidad humana, aunque bien intencionada, puede convertirse en un obstáculo para su supervivencia.

Sin embargo, hay momentos en los que la intervención humana es necesaria. Si un animal está claramente herido por actividad humana, atrapado en basura, enredado en mallas o en una zona donde corre peligro inmediato, se puede actuar con precaución. Profepa aconseja no manipular directamente al espécimen, sino llamar a los servicios de atención a fauna silvestre. Incluso en casos donde parece que el animal “está solo”, como ocurre con crías de ave o tlacuaches, la autoridad recomienda no tocarlos, puesto que muchas veces la madre está cerca.
Otra forma de ayudar sin intervenir de más es mantener el entorno limpio. Basura, comida expuesta o restos orgánicos pueden atraer a la fauna y generar una relación dependiente. De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), alimentar animales silvestres altera su comportamiento natural, los acostumbra a los humanos y los expone a enfermedades. La mejor forma de apoyarlos es dejar que sigan siendo eso: silvestres.

El frío para la fauna silvestre no es una tragedia sino un ciclo que lleva millones de años en su historia. Entenderlo así nos permite actuar con mayor prudencia. La mejor intervención es, justamente, saber no intervenir.