En el Día Mundial del Teatro, el Centro Cultural La Libertad de Apizaco invita a su programa cultural gratuito para recuperar la obra del dramaturgo Manuel García Méndez
A diferencia de otras formas de contaminación, el ruido no deja residuos visibles; no obstante, sus efectos pueden ser igual de perjudiciales para la salud y el medio ambiente
El templo metodista de Apizaco es el primer templo no católico de Tlaxcala. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
La comunidad metodista de Tlaxcala se alista para vivir con intensidad la Semana Santa, un tiempo de profunda reflexión y tradición. “Es una de las celebraciones que más nos liga con el catolicismo en sus orígenes”, explicó en entrevista el historiador Antonio de Jesús Arellano Ordóñez, pues ambos credos comparten el mismo calendario litúrgico.
La conversación con Arellano Ordóñez tuvo lugar en el templo metodista “El Buen Pastor”, de Apizaco. Sus muros de piedra traída del río Atenco han sido testigos del paso del tiempo y de generaciones enteras, puesto que se trata del primer templo no católico construido en Tlaxcala y el edificio religioso con más antigüedad en la ciudad.
Antonio de Jesús Arellano Ordóñez, frente al templo "El Buen Pastor" en Apizaco. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
El diseño actual del templo fue obra de Florentino Montiel en 1932, aunque sus raíces se remontan a una sencilla capilla establecida en 1879, bajo la dirección del reverendo y arquitecto Emigdio Coronel. Construido con piedras extraídas del río Atenco, el templo es un símbolo de la influencia inglesa en Apizaco, producto de la migración de más de mil 500 británicos que llegaron a la ciudad con la construcción del ferrocarril. “Es, junto con la estación, uno de los espacios que nos quedan como rincones ingleses”, señaló Arellano Ordóñez.
Su arquitectura neogótica destaca por su única nave, su torre y su vitral principal con un rosetón que representa la estrella de David. Como era común en los templos metodistas, en sus inicios también albergó una escuela, reflejo del compromiso con la educación y la instrucción en la fe que ha caracterizado a esta corriente cristiana.
Existen poco menos de 20 templos metodistas en Tlaxcala. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
El metodismo nació en Inglaterra en el siglo XVIII, fundado por John Wesley, un pastor anglicano y profesor de teología en Oxford. Su énfasis en la disciplina y la formación intelectual llevó a que los llamaran “metodistas”, un término que el movimiento adoptó con orgullo.
Su impacto ha sido significativo en distintos ámbitos, especialmente el papel de la mujer en la iglesia. “No se puede hablar de metodismo sin el feminismo histórico que promueve, incluso hemos tenido obispos mujeres”, explicó Arellano Ordóñez. Esta visión de igualdad y justicia se refleja en su lucha contra la corrupción y su compromiso con la educación.
Para los metodistas, la Semana Santa es un tiempo de profunda introspección. “La Iglesia se congratula, se duele y es un momento reflexivo muy grande”, mencionó el historiador. Durante estos días, “El Buen Pastor” recibe a fieles de distintas partes del país y del extranjero, como Estados Unidos, Cuba y Argentina, quienes regresan a Apizaco para reconectar con sus raíces.
El inicio de la Semana Mayor es un momento especial para la comunidad infantil. El Domingo de Ramos se prepara a los niños con un himno que se llama “Mantos y palmas”; se visten de blanco y llegan con palmas y una toalla al templo cantando. Esta tradición que se ensaya con un mes de anticipación, fortalece la integración de los más pequeños en la vida espiritual.
Los niños de la comunidad participan el Domingo de Ramos con una entrada ceremonial al templo. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
El siguiente día se conoce como Lunes de Autoridad y recuerda el momento en que Jesús expulsó a los mercaderes del templo.Para los metodistas, es una fecha de fuerte significado, pues “siempre ha sido un movimiento combativo de la corrupción”. Por ello, se organizan reuniones por la tarde para reflexionar sobre el papel de la ética en la sociedad.
El Jueves Santo se conmemora la última cena y el segundo sacramento más importante del cristianismo. Todas las mesas del templo tienen la inscripción “En memoria de mí”, porque entienden que es la expresión litúrgica más basta para recordar el sacrificio de Jesús. En esta celebración, las familias enteras comulgan junto con los niños, quienes normalmente asisten por separado a su catecismo. Al final, las luces del templo se apagan en señal de luto.
El viernes a las 15:00 horas, los fieles se reúnen vestidos de rojo en una ceremonia que dura aproximadamente tres horas. Ese día no se prenden las luces del templo, no se come carne roja, no hay distracciones y se mantiene el ayuno .El sábado es protagonizado por el agua, en referencia al río Jordán. En muchas comunidades metodistas alrededor del mundo se promueven los bautizos en esta fecha para simbolizar la renovación espiritual.
La preparación para los metodistas se basa el en el estudio del Evangelio. Mónica Vargas / El Sol de Tlaxcala
El punto culminante de la Semana Santa llega la madrugada del domingo, cuando los fieles visten de blanco con un detalle dorado y entonan con fervor el himno “Él vive” a las 5:00 horas. “Más que una conmemoración cúltica, es un momento de alimentación espiritual, moral y filosófica sobre qué vamos a hacer allá afuera”, concluyó Arellano Ordóñez.
La Iglesia Metodista Episcopal Norte (IME) y la Iglesia Metodista Episcopal Sur (IMES) consideraron al ferrocarril un elemento crucial para la evangelización, de ahí la importancia que tuvo Apizaco en esa labor