Confesión, acto de reconciliación que preparó a los fieles esta Semana Santa
Confesarse antes del Viernes Santo prepara el terreno para la resurrección, de acuerdo con la creencia católica
Confesarse antes del Viernes Santo prepara el terreno para la resurrección, de acuerdo con la creencia católica

Mónica Vargas
En los días previos al Viernes Santo, los templos se convirtieron en espacios de recogimiento para quienes buscaron la confesión. Aunque hoy, Viernes Santo, la Iglesia guarda silencio y no se administran sacramentos, los momentos de confesión vividos durante la semana prepararon la reconciliación para vivir este Viernes y Sábado Santo, así como Domingo de Gloria.
Desde sus inicios, el cristianismo ha comprendido que el ser humano, en su libertad, puede equivocarse, fallar y herir. Pero también ha sostenido con firmeza que siempre es posible el perdón. La confesión nace de esa certeza, que ningún error es tan grande como para no poder ser perdonado por Dios, si hay arrepentimiento genuino.
Este sacramento permite al creyente reconocer sus faltas, expresarlas ante un sacerdote y recibir el perdón. Pero no se trata solo de “confesar” lo malo; se trata de iniciar un camino de reconciliación. Es una oportunidad para revisar la propia vida, comprender el daño causado y comprometerse a cambiar.
En la tradición católica, la confesión tiene además un carácter comunitario. Aunque se vive de forma individual, sus efectos benefician también a la comunidad. Cada persona que se reconcilia con Dios está en mejores condiciones de vivir en paz con los demás. Por eso, no es un acto privado en el sentido egoísta, sino profundamente eclesial.
➡️ Suscríbete a nuestro Newsletter y recibe las notas más relevantes en tu correo
La confesión durante la Semana Santa no es la misma que la del resto del año. Es, más bien, un gesto de regreso. Para quienes se acercaron al confesionario en los últimos días, la motivación fue una necesidad interior. La cercanía del Triduo Pascual empuja a muchos creyentes a limpiar el alma, reconciliarse con Dios y consigo mismos, y prepararse espiritualmente para acompañar a Cristo en su pasión, muerte y resurrección, de acuerdo con la creencia católica.
Si bien desde la Edad Media europea se registra la tradición del viacrucis, nuestro país lo adoptó con un realismo particular