Tendenciassábado, 20 de septiembre de 2025
[Video] El tianguis de San Pablo Apetatitlán, una tradición de siglos en Tlaxcala
Este punto de encuentro comercial cuenta con más de 300 años activo
Mónica Vargas
Este punto de encuentro comercial cuenta con más de 300 años activo
Mónica Vargas

La historia del comercio se entreteje con la vida cotidiana desde tiempos ancestrales. Hernán Cortés, al llegar en 1519, hizo público su asombro ante los mercados indígenas donde se reunían hasta treinta mil personas para comerciar alimentos, vestimentas, joyas y hierbas medicinales.
“Tan bien concertado como puede ser en todas las plazas y mercados del mundo”, escribió en sus cartas al rey de España. Esa tradición mercantil sobrevivió a la conquista, se adaptó al periodo colonial y llegó hasta la actualidad en forma de tianguis que abastecen y dan identidad a los pueblos.

Uno de los más antiguos en Tlaxcala es el tianguis de San Pablo Apetatitlán, cuyo origen se remonta a 1676. La ubicación del pueblo fue determinante, pues por ahí pasaban los caminos reales México–Veracruz y Tlaxcala–Huamantla, además de rutas comerciales que conectaban con Tlaxco, Zacatlán y Chiautempan. Las mulas llegaban cargadas con panela, arroz, café o aguardiente desde Tierra Caliente, productos que se intercambiaban por manta, jabón, sal, harina y textiles elaborados en la entidad.

En el siglo XVIII, Apetatitlán ya era reconocido como un emporio comercial. El censo de Revillagigedo de 1791 describe calles y plazas bien trazadas, donde el movimiento de mercancías era constante. De esa época aún quedan casonas con amplios patios por donde entraban las recuas, molinos de trigo que abastecían la demanda europea y mesones para viajeros que hacían escala en su camino hacia Veracruz.
En el siglo XIX y durante buena parte del XX, Apetatitlán fue punto de encuentro para campesinos, artesanos y comerciantes, quienes han visto pasar el cambio del trueque al dinero en efectivo, la llegada de mercancías foráneas y más recientemente la incorporación de electrónicos a los puestos.
Actualmente son los miércoles desde las ocho de la mañana hasta las siete de la tarde cuando el centro histórico de Apetatitlán se viste de colores. Las calles Zaragoza, Tacubaya, Niños Héroes y la plaza cívica Emilio Sánchez Piedras se llenan de puestos cubiertos con lonas brillantes que ofertan ropa, zapatos, mochilas, juguetes, utensilios de cocina, herramientas, celulares, verduras recién cortadas, hierbas medicinales y antojitos al comal.

En la actualidad, más de 60 familias dependen directamente de este tianguis, al que acuden compradores de Apetatitlán, Belén Atzitzimititlán, San Matías Tepetomatitlán, Tlatempan, Tecolotla y hasta de municipios vecinos como Chiautempan y Tlaxcala capital.
Los tianguis en México existen desde la época prehispánica, hace ya miles de años, y se derivan de la palabra náhuatl “tianquiztli”. Estos mercados ambulantes, que ya en el siglo XV eran una forma muy organizada de comercio en el México antiguo, continúan vigentes hoy en día, demostrando su resistencia a pesar de la conquista y la globalización.